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Fecha de publicación: 2021-01-08
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¿Cómo enfrentaron las universidades de Centroamérica el año de campus vacíos?

2020 fue un año lleno de aprendizajes, no solo para los alumnos, sino que para las autoridades y maestros de las universidades de la región. La digitalización, que muchas ya habían puesto en marcha, se vio impulsada por el covid-19, que estableció el distanciamiento físico como medida para prevenir auge de casos.

Por Velia Jaramillo. Colaboraron Daniel Zueras (Costa Rica), Gabriela Melara (El Salvador), Luis Alberto Sierra (Panamá) y Roberto Fonseca (Nicaragua)

A mediados de marzo, la intensa vida de los campus universitarios de Centroamérica se paralizó. ¿Cómo enfrentaron la vida universitaria a distancia miles de estudiantes y maestros? Rectores hablan de los retos y aprendizajes de la educación superior en este año de pandemia.

Las acciones de distanciamiento social decretadas para prevenir contagios de Covid-19 dejaron las aulas vacías, las universidades desiertas, los comedores estudiantiles solitarios Cientos de miles de estudiantes devueltos a casa.

Así, el 2020 se convirtió en uno de innovaciones aceleradas, de transformación digital y de aprendizajes urgentes. Un año inédito que las autoridades universitarias debieron sortear sin receta. ¿Cómo enfrentaron la vida universitaria a distancia en 2020? ¿Por dónde pasó la evolución acelerada de las universidades para hacer frente a las nuevas modalidades de formación que impuso la pandemia?

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“Nadie estaba preparado”, reconoce Carlos Araya, rector de transición de la Universidad de Costa Rica (UCR), la universidad centroamericana mejor rankeada en evaluaciones internacionales. La UCR había avanzado en una plataforma de educación mediada por tecnologías que tenía varios años de estar funcionando, con una incursión incipiente por parte del profesorado y estudiantes, comenta el rector. Al iniciar la crisis por la pandemia “Habíamos hecho una incorporación tímida a la virtualidad, ya teníamos programas de maestría virtuales y cursos bimodales”. Pero no era suficiente.

“Todo el sector de educación superior ha tenido grandes retos para continuar con la formación de los estudiantes que integran el sistema; sin embargo, las universidades solo se mantendrán vigentes de la mano de la innovación y con la reinvención de sus procesos de enseñanza”, resume Marlon Brevé Reyes, el rector de UNITEC Honduras.

El Covid 19 demostró “que es importante el fortalecimiento de los protocolos institucionales, No solo ante una pandemia, sino ante fenómenos naturales que son muy comunes en nuestros países. Por ejemplo, la inversión permanente en una plataforma educativa de calidad. La educación superior está llamada a un cambio profundo en el modelo que conocemos a fin de preparar a nuestros estudiantes para nuevas realidades como el trabajo desde casa”, completa Martín Guevara Cano, rector de la Universidad Americana (UAM) de Nicaragua.

Primeros meses: innovación acelerada

Al suspenderse las clases presenciales en Costa Rica el 19 de marzo, por decisiones de las autoridades de salud, “pensamos de forma ingenua que la plataforma nos iba a resistir el pasar de poca gente a uso masivo, pero se cayó en el primer momento y nos dimos a la tarea de ampliar su capacidad. Alcanzamos 55.000 usuarios en el mismo momento, sin problemas. Pese a todo no arrancamos de cero, porque entonces pudiera haber sido crítico”, reflexiona Araya.

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Luego, apunta el rector de UCR, hubo que lidiar con una externalidad crítica a la que también se enfrentaron el resto de universidades de la región: la falta de acceso a Internet de un buen sector de la población especialmente fuera de la capital y la falta de equipo de muchos estudiantes.

Para suplir la brecha digital, la UCR impulsó dos acciones: la compra de tabletas con chips de acceso a Internet (alrededor de 3.500), además de laptops; y el otorgamiento de préstamos para que los estudiantes las compraran. Pero los chips de datos fueron solo una alternativa a corto plazo, “vimos que no era suficiente, por lo que creamos una especie de bono de conectividad para 19.000 estudiantes, con un complemento de 15.000 colones mensuales (unos US$50) para pago de acceso a Internet”, detalló Araya.

En el caso de las universidades privadas, la transición digital venía más avanzada. Fue el caso de la UAM Nicaragua en donde desde antes “nos habíamos preparado en vincular el uso de las tecnologías educativas en el proceso de enseñanza y aprendizaje, en la formación constante de los docentes en diferentes temáticas que incluyen uso de herramientas tecnológicas y estrategias interactivas para el desarrollo de las clases.

De manera paralela, la Universidad ha fortalecido la infraestructura tecnológica para garantizar una plataforma educativa adecuada a las necesidades actuales”, afirmó el ingeniero Guevara Cano.

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En la Universidad Del Valle de Guatemala “los docentes adaptaron inmediatamente la actividad educativa al entorno virtual y recurrieron a aprovechar recursos y tecnología para la docencia remota. Contar con una plataforma robusta como entorno de aprendizaje digital de próxima generación, fue de gran apoyo. A lo largo del proceso los equipos de docentes hicieron trabajo colegiado para apoyarse unos a otros en el ajuste de sus programas y elaboraron materiales para apoyar el aprendizaje virtual”, comentó su rector, Roberto Moreno Godoy.

Asimismo, destacó, invirtieron en la compra de software para fortalecer el aprendizaje virtual de los estudiantes: compra de simuladores para lograr los aprendizajes de aprender haciendo en los laboratorios y software avanzados de escritorios remotos, para dar acceso a distancia a todos los laboratorios de UVG de tal manera que los estudiantes pudiesen realizar la parte práctica desde casa.

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