Empresas & Management
Fecha de publicación: 2020-11-06

Zonas Francas de Centroamérica, salvavidas para mantener empleos

La importancia de este régimen especial en la economía regional está fuera de toda duda. Costa Rica y Panamá son dos ejemplos claros.

Por Daniel Zueras - estrategiaynegocios.net

En este durísimo 2020, el de Zonas Francas es uno de los pocos sectores que están dando la cara en la economía de nuestros países. Los números no son los de antes de la pandemia, pero son, sin duda, alentadores.

Con unas caídas de PIB previstas de -6,5 % en Panamá y del -5,5 % en Costa Rica, según cifras de la Cepal; así como un desempleo galopante (en Costa Rica ya alcanzó prácticamente el 25 %, y Panamá podría terminar el año en torno a ese número), las zonas francas siguen creando empleo, un bien que parece escaso en este año.

Y es que las 375 empresas en régimen de Zona Franca que hay instaladas en Costa Rica generan aproximadamente 180.000 puestos de trabajo (unos 120.000 directos y 60.000 indirectos), y el 7,9 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

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En el primer semestre, en medio de una destrucción masiva de empleo en el país, estas empresas generaron 3.200 puestos de trabajo, y se espera que ese número se incremente en otros 3.000 en la segunda mitad del año. Un salvavidas al que agarrarse ante la sucesión de malas noticias que vivimos.

Por contextualizar sobre su crecimiento: seis de cada diez empleos privados que generó la empresa privada en el país en 2018, se dieron en zonas francas. Así, “el sistema de Zona Franca es uno de los más importantes contribuidores del sistema de empleo en Costa Rica durante los últimos años, y particularmente en dos segmentos: jóvenes y mujeres”, explica Carlos Wong, presidente de la Asociación de Zonas Francas de Costa Rica (Azofras).

Las empresas de servicios afincadas en este régimen suelen buscar personas entre 18 y 35 años, son la mayoría de sus trabajadores, con un perfil que demanda un buen dominio del inglés, y de la tecnología.

Por su parte, las de manufactura de instrumentos médicos (junto a servicios, el grueso de las empresas) buscan algo distinto: personas con habilidades motoras
finas importantes, y suelen contratar a mujeres para estos puestos. Muchas de ellas jefas de hogar.

“El 80 % del empleo que genera el sector de manufactura es para personas que no tienen un bachillerato universitario”, asevera Wong, dando oportunidades a dos de los grupos más golpeados por el desempleo en el país, jóvenes y mujeres.

El salario promedio de empresas en régimen de zona franca era de US$1.551 mensuales en 2018, 1,8 veces más del salario de un trabajador del sector privado.

Ese mismo año aportaron US$508 millones a la Caja Costarricense del Seguro Social, y otros US$32 millones al Instituto Nacional de Aprendizaje. Además, generan encadenamientos productivos con 4.000 pymes nacionales, a las que realizaron compras por valor de US$2.200 millones, en 2018.

Así, preocupa (y mucho) el embate de determinados sectores sociales hacia este régimen, proponiendo de manera recurrente impuestos para las empresas instaladas en el país bajo esta modalidad. Por el momento, no ha ocurrido. Incluso esas propuestas se han quedado por fuera en la polémica propuesta del Gobierno de Carlos Alvarado para iniciar negociaciones con el Fondo Monetario Internacional por un préstamo de US$1.750 millones para intentar salvar al país del abismo.

SALIR DEL CENTRO DEL PAÍS

En los últimos tiempos, gracias al desarrollo de una reciente ley, algunos de estos parques están creándose fuera de la Gran Área Metropolitana. El ejemplo más
reciente es el de Costa Rica Green Valley Free Trade Zone, en Grecia (provincia de Alajuela), un enclave estratégico cerca del aeropuerto internacional Juan Santamaría, principal vía de entrada a Costa Rica.

Desarrollada por Portafolio Inmobiliario (PINMSA), comenzó en julio con los movimientos de tierras. La inversión de su primera fase sube a US$10 millones, pero no se va a quedar ahí. Esa primera etapa constará de 140.000 m2 para el primer parque industrial, del total de 200 hectáreas que tendrá el proyecto completo. PINMSA planea desarrollar cinco parques industriales en su interior, además de complementar (para fases subsiguientes) con un hospital, área comercial. de ocio y de residencias.

Incluso se planea llevar alguna Universidad. “Grecia es un lugar muy céntrico, donde todo el polo de Occidente está muy fuerte, con muchas personas que bajan a trabajar desde Palmares y San Ramón hasta San José. Las empresas ya quieren empezar a irse hacia dónde viven sus empleados”, explica Arnoldo Estrada, director de proyecto de este desarrollo.

Para ello es fundamental el desarrollo de la Ruta 1, su desdoblamiento desde el aeropuerto, hasta San Ramón, un proyecto que parece que siempre arranca, pero que nunca termina de llegar. La infraestructura pública se antoja fundamental para que las zonas francas se desarrollen fuera de la capital.

Se prevé que, a pleno funcionamiento, esta nueva zona franca aloje a unos 7.000 empleados. El perfil de las empresas a las que apuntan son instrumentos médicos,
tecnología y logística.

En la actual fase de movimiento de tierras están creando entre 50 a 100 empleos, mientras que durante la construcción de la primera fase el cálculo es de 200 a 300 obreros. Se espera que entre en operación a finales del próximo año.

Todavía más alejada del centro del país, Liberia (capital de la provincia costera de Guanacaste) cuenta con algunas zonas francas somo Solarium (frente al aeropuerto
internacional Daniel Oduber, el segundo en importancia en el país), a donde recientemente trasladó Coca Cola el grueso de sus operaciones en el país, o Sykes, que en septiembre anunció la apertura de oficinas (también en Solarium), donde espera contratar a 600 personas en 18 meses.

RESILIENCIA EN PANAMÁ

El impacto económico por las restricciones para frenar la amenaza de la COVID-19 ha golpeado también a las zonas económicas especiales en Panamá, que han mostrado no obstante resiliencia y enfocan ahora en buena parte su futuro en la onda de la aceleración de la implementación del comercio electrónico.

El país canalero cuenta con seis regímenes económicos distintos, pero relacionados entre sí.

Dentro del régimen de zonas francas hay según la información del gobierno panameño 124 empresas registradas y 18 zonas francas (12 activas y seis en desarrollo).

La Cartera de Comercio e Industrias puntualizó que la cantidad de empresas en esas áreas o zonas ha crecido, ya que han recibido seis solicitudes de nuevas zonas francas y cuatro de nuevas empresas a nivel nacional; y que las inversiones de las empresas y los promotores se han mantenido, pese a la pandemia, aunque con retrasos en la ejecución. Ahora se presenta una oportunidad en manufactura.

El presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, sancionó el pasado 31 de agosto una ley que ofrece incentivos para la instalación y operación de multinacionales que presten servicios de manufactura en el país.

La ley crea el régimen especial para el establecimiento y operación de Empresas Multinacionales y para la prestación de servicios relacionados con la Manufactura (EMMA), y forma parte de un plan del Gobierno para la recuperación económica.

La ley EMMA tuvo como base la ley SEM, de Sedes de Multinacionales, y la cual ha permitido según el gobierno panameño la instalación de 158 compañías en el país, la generación de más de 7.000 puestos de trabajo, así como inversiones por el orden de los US$1.100 millones.

El ministerio de Comercio e Industrias señaló que existe el potencial para que empresas de cualquier parte del mundo se establezcan en Panamá y realicen operaciones de manufactura, re-manufactura, mantenimiento y operaciones logísticas.

Según esta perspectiva, con la pandemia, las cadenas de suministros se han visto gravemente afectadas, especialmente con el cierre de fábricas en Asia. Panamá se ha convertido en un país atractivo para empresas que quieran acercar su producción a países de destino final (nearshoring) en Latinoamérica.

La privilegiada posición geográfica, la conectividad aérea, marítima y tecnológica, una economía dolarizada, y la estabilidad jurídica son, según el gobierno, factores que atraen a las multinacionales a Panamá.

Nuevos aires para la Zona Libre de Colón

La Zona Libre de Colón (ZLC) es una de las zonas francas más grandes del mundo, con entre 2.500 y 3.000 empresas, generando unos 18.000 empleos, aunque con la pandemia está expuesta a revisión a diario.

El gerente general de la ZLC, Giovanni Ferrari mostró su optimismo por el (a su criterio) muy buen posicionamiento que tiene el área franca panameña para poder aprovechar las nuevas tendencias del comercio.

Se ha avanzado con el comercio electrónico, que se sigue incrementando al detal, en detrimento de la visita física presencial a tiendas y almacenes en la zona franca.

Identifican que el e-Commerce puede ser muy interesante tanto para las empresas ya establecidas, como para otros actores que por logística opten por establecerse en países que reúnan las características de tener un sistema de transporte muy eficiente, muy capilar hacia todos los países de la región, y con la legislación que incentive la instalación de estos centros de distribución regional.

Según Ferrari, “Panamá es el país que mejor reúne esos requisitos para que una empresa tipo Ali Babá se pueda establecer en la ZLC, que pueda tener esa cadena de suministro desde Asia, y de aquí pueda hacer esa capilaridad de despachos hacia los países de América Latina de una manera muy eficiente”.

Apuntó que más que convertir a la ZLC en un Ali Babá, abren las puertas y extienden los brazos para que empresas de ese tipo se establezcan en el área.

Ferrari observó que también identificaron que en los procesos de valores agregados, en relación con el diferendo comercial que existe entre China y Estados Unidos, existe la posibilidad de que un producto sea maquilado en Panamá, teniendo un origen local que puede abrir la puerta a mercados regionales.

Esta posibilidad se considera teniendo en cuenta que Panamá cuenta con una serie de tratados de libre comercio con países latinoamericanos, además de con Estados Unidos.

Pudiera haber en este escenario un aliciente para que grupos extranjeros y empresas que opten por maquilar un producto dentro de la ZLC puedan contar con incentivos.

El gerente general de la ZLC consideró que se ha avanzado en la legislación así como en la promoción internacional para mostrar las bondades con que cuenta, de tal forma que pueda incrementarse la influencia del emporio comercial en la región.

Ferrari consideró que en el escenario de la pandemia puede resultar más práctico para un comprador latinoamericano viajar a Panamá y regresar a su país al día siguiente, en lugar de montarse en un avión para ir a China.

Consideró que la ley EMMA, aplicable en todo el territorio panameño, puede tener significado para que esos procesos de manufactura se den dentro de la ZLC, teniendo en cuenta que el área franca tiene la mayor cantidad de multinacionales establecida en ella.

Según el funcionario hubo en el primer semestre del año una disminución de entre 30% y 40% en la actividad de la ZLC en comparación con el año pasado.

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