Claves Del Día
Fecha de publicación: 2020-10-19
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Centroamérica: Nueva normalidad, nuevas rutas de crecimiento

En E&N preguntamos: ¿Por dónde pasa la reinvención de Centroamérica? ¿Cuáles son las mejores rutas, las recetas, para retomar la reactivación de nuestra región? Empresarios, analistas, líderes de organismos multilaterales, académicos y exmandatarios se sumaron a este ejercicio de reflexión y propuesta.

Por Pablo Balcáceres, estrategiaynegocios.net

La actual pandemia se puede comparar con el tránsito de un tren a lo largo de un túnel. “La estrategia de salida debe considerar cuánto durará este túnel y cuál será el estado del mundo a la salida”, dice Alejandro Izquierdo, líder Técnico Principal del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Volver al punto de partida no es una opción. Hacer más de lo mismo, para mí, está fuera de lo que debería ser el mapa o la ruta para salir de esta crisis. Nos volverían a acechar los defaults de deuda, aumentarían las presiones sociales y uno no quisiera volver a la década de los setentas”, sopesa.

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Para Beteta, cada país de la región debe identificar rubros de las economías con potencial de valor agregado y mano de obra intensiva que genere empleos formales. Como CEPAL están trabajando de cerca con los gobiernos de El Salvador y Costa Rica, en este sentido. “En El Salvador un sector muy interesante es el sector agrícola y forestal, son sectores que generan más empleos por millón de dólares en exportaciones y tienen alto contenido doméstico”.

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“Pensar en sectores con mayores encadenamientos en la economía. Parte del modelo de maquila tenía pocos encadenamientos en materia de proveedores y firmas que le dan servicios; en esta nueva etapa se deben tener sectores que empujen al resto de la economía”, propone Beteta. De suprema vitalidad será, además, cerrar las brechas que existen en los territorios, a través de mejorar la productividad, la universalización de Internet y la economía verde.

Aspectos de conectividad e innovación tecnológica serán fundamentales, comenzando por el acceso a Internet, acompañado de las habilidades del manejo de estas tecnologías. De esta manera se puede impulsar el comercio electrónico en Centroamérica, dice por su lado DelValle, de FECAMCO. El líder gremial esgrime una serie de medidas para la reactivación: mantener el libre comercio. Para los Estados, una reforma que otorgue a los funcionarios salarios justos y competitivos, pero sobre todo auditables. Para la empresa privada, legislación regional que fomente y articule el teletrabajo. Por el lado financiero, se necesita promover la reestructuración de los créditos ya existentes, así como el fomento a los créditos de reactivación para la mipyme.

“El BCIE es la Institución financiera idónea para facilitar los créditos”, apunta.
Al mismo tiempo que atiende la emergencia, que transita el “túnel” del coronavirus, la región debe preparar el terreno para incentivar su economía, manifiesta Izquierdo, del BID. Durante la etapa de oscuridad, es decir mientras no termine la emergencia sanitaria, limitar las pérdidas será trascendental. Posterior a ello, se necesitará de una “gimnasia” en el gasto público, orientada a incentivar el crecimiento económico.

“Vamos a tener que reasignar recursos de manera masiva, primero hacia la salud y a la limitación de pérdidas dentro del túnel, pero en cuanto estemos mejor con eso volver a reasignar gasto para políticas de estímulo y crecimiento equitativo. No estamos acostumbrados a tener gobiernos tan ágiles, hay mucha inercia en el gasto público y eso es un tema que debemos tratar de romper”, plantea el representante del organismo.

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NEAR SHORING Y OPORTUNIDADES

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El tablero de juego en el mundo post-Covid-19 cambiará. La interrupción de las cadenas de suministros globales ha hecho saltar las alarmas de Norteamérica y Eu- ropa sobre la conveniencia de concentrar sus cadenas de producción en Asia. “Se ha generado más incertidumbre sobre la estabilidad de todas las cadenas de valor que estaban en Asia y se está pensando si América Latina podría reemplazar algu- nas. Han surgido oportunidades de ‘near shoring ’”, expresa Izquierdo, del BID.

Y es aquí que la integración del mercado centroamericano tiene la oportunidad de jugar un rol protagónico. “La economía mundial está cambiando y tiene varios mega fenómenos, uno es la ruptura de las cadenas mundiales de valor, porque se están cerrando las fronteras y hay restricciones, se están haciendo bloques, el de América del Norte, el europeo, en partes de Asia, el futuro va a requerir de más regionalización”, dice Beteta.

El intercambio comercial en el mercado común centroamericano pasó una prueba de fuego importante. Aún con todo y los problemas en fronteras, las exportaciones intrarregionales cayeron un -5,6 %, una cifra aceptable si se considera el resultado de otros bloques en América Latina, tales como el CARICOM, en donde se desplomaron -31 %; la Comunidad Andina, -30%; el Mercosur, -23 %; y la Alianza del Pacífico, en -20 %. Es un resultado importante, enfatiza Beteta, dado que Centroamérica es su segundo socio comercial más importante, destinatario del 25 % del destino de sus exportaciones.

Para Mario Del Valle, los empresarios tuvieron el reto no solo de mantener operativas sus empresas, sino también de trasladar sus mercancías durante la pandemia. Al carecer de un protocolo de bioseguridad, la incertidumbre presionó a los gobiernos para tomar decisiones unilaterales, como el cierre de fronteras terrestres.

Hugo Maúl, investigador asociado del CIEN en Guatemala, reflexiona que si no se integran las políticas de atracción de inversiones, la región corre el riesgo de desperdiciar grandes oportunidades. “La región puede repensar los incentivos más allá de las exoneraciones fiscales, a través de esquemas de seguridad jurídica, contratos de estabilidad jurídica, mejores condiciones en zonas francas o de desarrollo, entre otras alternativas. “Un mercado común con facilitación de comercio nos beneficia a todos, como primer paso, y luego el encadenamiento a las grandes cadenas globales”, concluye.

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El reto de Centroamérica: Creciente presión fiscal

CEPAL bosqueja la compleja situación que atravesarán las naciones este año: el déficit fiscal aumentará del 2 % al 6 % en Centroamérica y República Dominicana, debido a la disminución de la recaudación y la demanda de más recursos para atender la pandemia.

El bloque Centroamérica - República Dominicana adquirió préstamos con los organismos multilaterales por un total de US$6.572 millones entre marzo y julio, un equivalente al 2 % de su Producto Interno Bruto. De esa cantidad, Centroamérica y Panamá contrataron un total de US$5.852 millones con cuatro multilaterales: el FMI, el BID, el Banco Mundial y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Uno de los principales financistas de la región, el BCIE, aprobó en marzo un plan de contingencia por US$2.000 millones destinados a atacar la emergencia sanitaria, salvar empleos y reactivar la economía.

Centroamérica ha solicitado un alivio temporal del pago del servicio de la deuda externa. Costa Rica presentó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas la propuesta de creación del Fondo para Aliviar la Economía Covid-19 (FACE, por sus siglas en inglés). “Los fondos serían prestados a largo plazo y a tasas fijas para proveer financiamiento extraordinario a los países en desarrollo que tienen limitaciones de herramientas políticas para responder a la crisis y mantener sus países dentro de la ruta para cumplir con la Agenda de Desarrollo 2030”, expuso Carlos Alvarado, presidente de Costa Rica.

El fondo se nutriría de un apoyo extraordinario financiado con el equivalente al 0,7 % del PIB de las economías más desarrolladas. La banca multilateral de desarrollo sería la intermediaria. Además, la CEPAL está proponiendo al G-20 algún tipo de alivio para el servicio de la deuda centroamericana. “La mayor parte de los países de Centroamérica gastamos más en pago de intereses de la deuda que lo que gastamos en salud, es el caso de El Salvador, Guatemala y Honduras”, dice Hugo Beteta.

El panorama fiscal al cierre del año se torna complicado. El ratio del pago de intereses de la deuda sobre los ingresos totales ya alcanza el 35,8% en CostaRica y e 24,9% en El Salvador. El resto de nacionales destinarán, como menos, el 15 % de sus ingresos para cumplir con estas obligaciones ante los acreedores, proyecta el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales. Tarde o temprano la región necesitará un reajuste fiscal. Pero todavía no es el momento, matiza Izquierdo, del BID

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