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Fecha de publicación: 2020-09-19
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Margarita Vásquez: Una luchadora del español en Panamá

La directora sustituta de la Academia Panameña de la Lengua, a la que ingresó en 2006, es una luchadora incansable en pro del idioma.

Por Luis Sierra

Toda una vida dedicada a la defensa del idioma la ha llevado hasta donde está ahora. Desde niña decidió ser educadora, como sus padres: “Y, como ellos, amar la Literatura, la Gramática, la Historia, la Geografía y la Música”.

Lea el especial completo: Mujeres Desafiantes de Centroamérica 2020

Vásquez está en cuarentena estricta desde marzo, debido a la pandemia. “Sin embargo, no estoy incomunicada”, ha aprendido sobre los nuevos sistemas digitales de comunicación y, “desde aquel famoso videojuego Pac-Man, de los años 80, he aprendido a jugar y a reinventar la tecnología para aprovecharla: mi primer libro de texto lo levanté en la adaptación de una consola creada para jugar. Fue mi primera computadora. No lo hice sola. Me ayudaron un vendedor y un jovencito que ya sabían para dónde iba el mundo”.

Considera que los grandes obstáculos en nuestros países son la pobreza cultural y espiritual por falta de salud, de viviendas adecuadas para todos, de educación en el trabajo, desarrollo del área agropecuaria y el mar.

“Que sembremos y se enseñe sobre el área agropecuaria y la producción marina para tener qué comer en el futuro”. Respecto al papel de la mujer en Centroamérica, apunta: “Hemos avanzado, pero hay que seguir. No digo que la lucha continúa, sino que nos apoderamos ya del pico y la pala para sembrar un maíz (como dijera Changmarín), en el istmo centroamericano: que el futuro sea un proyecto común entre todas las mujeres centroamericanas”.

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Margarita Vásquez tiene un sueño, publicar en la web todo lo que ha escrito. “Y ya sabe usted para qué: para los panameños de todas las edades, a quienes dediqué la tarea diaria”.

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La frase:
"Hemos avanzado, pero Hay que seguir”, apunta Vásquez sobre el papel de La mujer en Centroamérica.

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En sus propias palabras

Tres momentos clave, los tres hitos en su historia de vida y/o de su carrera que la colocan en su posición o rol actual
Momento 1º. Recepción como académica de número en la Academia Panameña de la Lengua (2006), en la que leí mi discurso de ingreso que versó sobre El Canal de Panamá en la novela panameña.
Momento 2º. La presentación en un Pecha Kucha de mi trabajo Diccionario del Español en Panamá. 2010, auspiciado por TBWA\PANAMA, publicidad.
Momento 3º. Mi trabajo de coordinación y ordenamiento en la Enciclopedia Digital Encaribe (Panamá), que me puso en contacto con historias de vidas fructíferas y hermosas en Panamá y en el Caribe, tanto continental como de las islas.

¿En su día a día ¿cómo define el rol que ejerce en su ámbito de acción?

Conservadora de la vida en documentos, escritos e imágenes… y en la memoria de mis alumnos. Estos últimos, con amorosa entrega. Todo, pensando en las nuevas generaciones y en los cambios del tiempo.

¿Por qué decidió involucrarse en el campo en el que actualmente se desempeña?

Decidí, desde niña, ser educadora, como mis padres. Y, como ellos, amar la Literatura, la Gramática, la Historia, la Geografía y la Música.

¿Qué ha sido lo más difícil y lo más gratificante de sus actuales proyectos?

Dificultades hay si pensamos en ellas. Siempre pienso en lo gratificante que será terminar una tarea… y tengo varias en fila.

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¿Sus nuevos sueños, los proyectos para el futuro?

Publicar en la web todo lo que he escrito… y ya sabe usted para qué: para los panameños de todas las edades, a quienes dediqué la tarea diaria.

¿Cómo se compromete para potenciar el liderazgo y desarrollo de sus pares mujeres?

Como directora sustituta de la Academia Panameña de la Lengua incluyo en este compromiso a mis pares: mujeres y hombres: nos comprometemos a abrir puertas a las mejores literatas, lingüistas, periodistas, historiadoras, médicas, escritoras, geógrafas, filósofas. Nos comprometemos, digo, a caminar con ellas, a trabajar en conjunto, a recoger sus altas aspiraciones y mostrarlas, entre todos. No importa que no vivan en Panamá. Esto lo digo con el corazón. Basta que sean panameñas. Esta época nos eliminó las distancias.

¿Cuánto le cambió la vida en estos tiempos de Covid-19? ¿Como está sorteando los obstáculos de la pandemia? ¿Se ha tenido que reinventar?

La vida es una continua reinvención. Estoy en cuarentena estricta desde marzo. Sin embargo, no estoy incomunicada. He aprendido muchísimo sobre los nuevos sistemas digitales de comunicación y, desde aquel famoso videojuego Pac-Man, de los años 80, he aprendido a jugar y a reinventar la tecnología para aprovecharla: mi primer libro de texto lo levanté en la adaptación de una consola creada para jugar. Fue mi primera computadora. No lo hice sola. Me ayudó un vendedor y un jovencito que ya sabía para dónde iba el mundo.

¿Qué piensa de los roles que cumplen las mujeres en Centroamérica y de los espacios alcanzados en nuestras sociedades? ¿Cuánto avanzamos, cuánto falta?

Hemos avanzado, pero hay que seguir. De eso sabemos las mujeres y las hijas y los hijos de ellas. No digo que la lucha continúa, sino que nos apoderamos ya del pico y la pala para sembrar un maíz (como dijera Changmarín), en el istmo centroamericano: que el futuro sea un proyecto común entre todas las mujeres centroamericanas.

-¿Cómo nació su vocación por preservar la cultura?
En mi profesión. El trabajo cultural es una vocación de identidad, es responderse cada cual sus propias preguntas: ¿quién soy yo? ¿de dónde vengo? ¿quiénes me precedieron? ¿cómo pensaban sobre su propia realidad y cómo era esa realidad, cómo la denominaban, qué fue lo que disfruté de ese encuentro conmigo misma y con mis ancestros?, ¿cómo se comunicaron ellos? ¿qué papel desempeñaron mis abuelas en su mundo? ¿Qué papel ejerció mi hermosa madre? ¿Y mi padre? ¿Cómo era aquella geografía? ¿cómo viajaron? ¿cómo vinieron a la escuela?. Es una reflexión permanente sobre los otros y sobre la particular respuesta a esos pensamientos ¿cómo nació en mí esta vocación de escuchar las voces del pasado, del presente… y del futuro? Leyendo.

El trabajo cultural necesita de la lectura, que es fundamental. Y, en seguida, de la escritura de mi propio pensamiento. Pero cuando digo “lectura”, pienso no solo en los libros, sino en el teatro, en el cine, en la orquesta sinfónica o en la que gira alrededor de los tambores, violines y voces panameños. Esta vocación nació con un libro entre sus manos, pero también tocando las teclas de un piano, escuchando -parece mentira- memorizando a Sor Juana Inés de la Cruz. Y también, mirando correr las aguas del río y sintiendo, a lo lejos, a un caminante que se acompaña salomando. O la voz de la cantalante en una noche de tamborito muy lejos, entre los cerros. Así nacen las vocaciones. Viviendo, sintiendo cómo camina una mujer sin zapatos, cómo se sube a los tacones y cómo gana o pierde con los cambios que van trayendo los medios de comunicación. En un resumen muy poético, pensando cómo se expone un mono perezoso que cruza la carretera y ve venir un seis ruedas que lo condena a desaparecer del mundo o, pensando en Amelia Denis, quien pasó varios años en Centroamérica. Y admirando su vocación: ¿cómo se puede, siendo mujer, poetizar la primera noche de bodas? Y pienso: del mismo modo como poetizó la pérdida del espacio en el que había nacido.
f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.
Creo que ya lo he desarrollado. Ahora lo repito: Hay que leer con juicio crítico, con sensibilidad, con gusto la buena literatura. Conocer a los nuestros, los centroamericanos. Acudir a la historioriografía, a las ciencias en todas sus formas, a la filosofía, a la literatura, a la geografía, para saber en dónde estamos.

3. f. ¿Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y gra-do de desarrollo artístico científico, industrial, en una época, grupo social, etc. que permite a alguien desarrollar su juicio crítico?

Contestar esta pregunta en breves líneas es difícil. ¿Modos de vida? Las mejores: desarrollo habitacional adecuado (buenas casas para todos, alejadas de derrumbes), agua, luz, conexión a Internet, buenos caminos por tierra, mar y aire, recolección de la basura, centros de salud y médicos según el número de habitantes; escuelas de los tres niveles de educación cercanas con equipo adecuado y maestros entregados a su profesión, bibliotecas, archivos, institutos para hacer estudios científicos regionales, conservatorios con pianos e instrumentos, escuelas de ballet, de baile, de teatro, buen desarrollo del saber del pueblo, de las lenguas, espacios de comunicación personal del individuo con sus creencias, funciones en los parques, desarrollo físico.. . Y todo esto requiere un estudio científico en entidades dedicadas a ello.

Es decir, alguien puede desarrollar un buen juicio crítico si tiene una buena vida y buenos ejemplos y buenas lecturas. Para entender lo que acontece y no ser manejado por los politiqueros del patio ni por las fuertes corrientes politiqueras de los gobiernos de turno (relacionadas con el dinero o las presiones externas de las derechas o de las izquierdas) se requiere saber pensar bien, se requiere educación.

Para usted ¿Cuáles son las principales riquezas, los tesoros culturales del país que debemos preservar, y cual es la mejor ruta para lograrlo?
Principales riquezas del país: su gente y su naturaleza. Para preservarla bien la ruta comienza en el nacimiento de la criatura o en la primera fuente de agua. Salud para todos los que nacen. Vida saludable. Educar a las madres, proveerles recursos para que vivan bien, enseñarles a leer para que comprendan el mundo y para que ellas guíen a sus hijos, leyéndoles. Que trabajen en la limpieza del espacio que ocupan sin que el ojo benefactor de padres y maestro se separe del espacio del niño. Que no ensucien sino que limpien, para formarse en el trabajo nítido, no para producir ganancias a nadie. Que coman bien y duerman bien, aseados porque hay buena agua, protegidos por la vacunas y por los trabajadores de la salud, por los educadores que procuraran enseñar a hacer una buena disposición de la basura. Que se enseñe a respetar los oídos de la comunidad. Que se enseñe a bajar el volumen de las ceremonias patrióticas o religiosas y de la música estruendosa. Que haya puentes para cruzar ríos crecidos y situaciones difíciles; muchas escuelas con jardines florecidos; que haya canchas de deportes sin venta de licores y, hasta cuando lleguen los libros digitales, que haya violines y libros de papel para todos.
-Desde su quehacer (cultural o artístico) ¿Cómo se propone enriquecer ese legado?
Con mis obras. Ellas permanecerán si hay quien quiera hacerles eco.

¿Cuáles son los principales obstáculos en nuestros países para las creadoras/guardianas de la cultura?
He descrito en mis respuestas anteriores cuáles son los obstáculos: la pobreza cultural y espiritual por falta de salud, de viviendas adecuadas para todos, de educación en el trabajo, y algo que no he dicho pero que hay que atender: el área agropecuaria y el mar. Que sembremos y se enseñe sobre el área agropecuaria y la producción marina para tener qué comer en el futuro.

-Los grandes pasos que la enorgullecen en este camino, y los retrocesos que le preocupan.
Mis padres fueron educadores y me siento orgullosa de lo que logró su generación. Pero hubo un momento en el que pareciera que perdimos el camino que llevábamos en el siglo XX. Bien lo dice el Dr. Alfredo Figueroa Navarro en un escrito. Perdimos el aire de quijotismo que envolvía en general a los conductores del imaginario de la juventud y fue penetrando una especie de antiquijotismo. Y tras de eso, la inseguridad que ha encerrado detrás de rejas las viviendas de los ciudadanos, como explica Maloney. Tenemos que pensar en un camino saludable y de honradez que, para mí, comienza con el nacimiento de los niños y los va siguiendo hasta su independencia total.

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