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Fecha de publicación: 2020-01-29

TriCiclos impulsa modelo de negocios de economía circular

Hablar de sostenibilidad en los negocios no son acciones puntuales, lo que está en juego en este momento es la supervivencia del hombre en el planeta.

Por José Barrera – estrategiaynegocios.net

¿Cuál es el impacto medioambiental de su negocio? ¿Cuál es su compromiso con los recursos naturales y la sustentabilidad? Los temas, lejos de ser una moda, son valiosos conceptos que refuerzan la estrategia de desarrollo de las corporaciones independientemente de su tamaño. Hacer ese diagnóstico, sin embargo, no es sencillo.

Esa es la labor de TriciClos, una multilatina que nació en Chile en 2009 y que cuenta con presencia en Chile, Brasil, Perú, Colombia, Ecuador y México.

“TriCiclos nace con ese propósito: ayudar a resolver la problemática urgente de los residuos. Empezamos a apoyar a grandes marcas y empresas para que comenzaran a mitigar esas problemáticas ambientales relacionadas con la basura que acompaña a sus productos. Puede sonar fuerte, pero una marca después del uso, después de que sale de las manos del consumidor, muy seguramente va a terminar en la basura, en un vertedero a cielo abierto, se puede filtrar por los cuerpos de agua y llegar a los océanos”, dice Victoria Duque, directora comercial de la empresa.

En ese sentido, la firma ya ha trabajado con varias compañías como Pepsi Co., Coca-Cola, Enel, Danone, Home Center, Naturas, Grupo Éxito, Carvajal y con Nestlé.

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Duque explica que como parte de su labor, buscan acompañarlas en el desarrollo de una estrategia de economía circular. “Para hablar de economía circular, primero debemos hablar de lo qué es economía lineal, es como hemos venido desarrollándonos, en un mundo en el que extraemos recursos naturales, los transformamos -son productos o servicios- los entregamos a un consumidor y eso se consume y desecha”, reflexiona la ejecutiva.

Coca-Cola, dice Duque, es uno de sus aliados más cercanos. Con ellos trabajan en la construcción de cooperación, en asumir el reto de “Un mundo sin residuos” el cual se ejecuta en varios países de Latinoamérica.

“Hemos validado técnicamente los rediseños de sus empaques y envases, hemos calculado la reducción del impacto ambiental como parte de la estrategia de envases retornables, diseñamos proyectos educativos como el bus del reciclaje que visita instituciones educativas enseñando a niños y adolescentes a reciclar correctamente, así como esquemas de recolección de residuos aprovechables a través de nuestros puntos limpios en Chile, Brasil, Colombia y Costa Rica. Recientemente ejecutamos una limpieza en tres playas de Chile y los respaldamos en sus estrategias de comunicación como expertos técnicos”, dice.

El reto, explica la ejecutiva, es cambiar un poco el paradigma de “obsolescencia programada” que se ha integrado a la economía de consumo.

Este es el caso de un bombillo eléctrico, el cual podría durar hasta 100 años, pero que ahora empieza a durar menos tiempo. “Eso empieza a pasar y las consecuencias empiezan a ser devastadoras”, valora Duque.

“Estamos desechando o filtrando al mar más de ocho millones de toneladas de plástico que se adhiere al plankton, los peces se comen plankton con ese plástico y nosotros nos comemos esos peces después.

No está comprobado el impacto de estos nanoplásticos en el cuerpo humano, pero se ha medido que un ser humano puede llegar a ingerir el equivalente en plástico a una tarjeta de crédito al año”, adelanta la experta.

Sin embargo, revela que hay una problemática mucho más grande que la de la contaminación por plástico y es el ritmo con el que la escala moderna de producción requiere de recursos no siempre renovables.

“Como especie nos hemos desarrollado y hemos sido exitosos, pero hemos fallado en que esos modelos de desarrollo nos están llevando a una crisis climática, básicamente si como humanidad no logramos una meta súper específica de no llegar a sobrepasar el aumento de 1,56 grados Celsius al 2050, las consecuencias de esto van a ser muy devastadoras.

Aquí no está en juego algo puntual como los bosques o los peces, lo que está en juego en este momento es la supervivencia del hombre en el planeta”, advierte Victoria Duque.

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TriCiclos atiende -desde Colombia- a las regiones de Caribe y Centroamérica donde esperan poder generar nuevos impactos en favor de la conservación.

En ese sentido es clave, dice Duque, el involucramiento de los grandes actores de la economía como la banca.

“¿Por qué la banca es tan importante? La banca es un vehículo que moviliza todas estas iniciativas, desde el punto de vista financiero. Si tenemos un ‘pull’ de empresas que dependen de unos recursos que no son renovables, que dependen de recursos que están en riesgo, estas empresas están en riesgo y ahí es donde la banca empieza a acompañar, a intervenir y también, obviamente, con un compromiso de sostenibilidad, ambiental y social, pero empezamos a hablar de un riesgo”, asegura la directora comercial de TriCiclos.

Cambio hacia una economía Circular

Lejos de tratarse de una moda, el objetivo de muchas empresas es abrazar el modelo de economía circular como medida para bajar su huella ambiental y convertirse en un mejor ciudadano o vecino.

“La economía circular nos dice: ‘imite los círculos o ciclos de la naturaleza’, en la naturaleza no existe el concepto de basura, todo vuelve y circula. Se regenera”, dice Duque.

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Desde TriCiclos invitan a las empresas a imitar los ciclos de la naturaleza y abandonar el esquema tradicional de economía lineal, la medida pretende evitar que los desperdicios asociados a una marca vayan a parar a un relleno sanitario, por ejemplo.

Duque explica que algunas de las multinacionales con las que trabajan ya han hecho el compromiso global de reducción de residuos, incluso van más allá porque hay ciudades que ya han firmado acuerdos de cero residuos para lograr desviar un 70% de lo que se recibe en los rellenos sanitarios.

La idea, dice, es que esos residuos sean aprovechados y transformados

Eficiencia

Más allá del reciclaje y reducción de desechos

“Economía circular no es solamente reciclaje o reducir la cadena donde se genera el desecho, sino es cómo esas dinámicas nos ayudan a reducir el inicio de la cadena en la extracción de los recursos, en la eficiencia de la extracción del agua y eficiencia energética y en materias renovables”, ejemplifica la ejecutiva que considera que otra estrategia es redistribuir.

“Es un modelo que nació con Uber o Airbnb, ya se fabricó un lote, un parque de vehículos, ya están, entonces, yo tengo mi carro y llego a la oficina lo parqueo y pasa ahí por horas.

Entonces, en ese sentido, la economía circular es: ‘ponga a trabajar eso que ya se fabricó, que ya invirtió recursos, póngalo a disposición de otras personas’ para que los bienes recirculen y no tengamos que volver a construir más”, sentencia.

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