Tecnología & Cultura Digital
2022-06-02

Transplantan por primera vez una oreja impresa en 3D

AuriNovo, el nombre del implante, fue desarrollado por la empresa 3DBio Therapeutics, y la operación llevada a cabo por Arturo Bonilla, fundador de un instituto especializado en el tratamiento de esta malformación, en San Antonio, Texas.

Por AFP

Un equipo médico estadounidense anunció el jueves haber implantado por primera vez una oreja humana creada a partir de células de la paciente gracias a una impresora 3D, un procedimiento que debe poder ayudar a las personas que sufren de una rara malformación al nacer.

Esta operación fue realizada en el marco de un ensayo clínico destinado a evaluar la seguridad y la eficacia de un implante de ese tipo para las personas afectadas por microtia, cuya oreja externa no se ha desarrollado correctamente.

AuriNovo, el nombre del implante, fue desarrollado por la empresa 3DBio Therapeutics, y la operación llevada a cabo por Arturo Bonilla, fundador de un instituto especializado en el tratamiento de esta malformación, en San Antonio, Texas.

“Como médico que ha tratado a miles de niños afectados por microtia a lo largo del país y el mundo, me entusiasma esta tecnología y lo que podría significar para los pacientes y sus familias”, declaró el cirujano, citado en un comunicado de la empresa.

El procedimiento es realizado con células del cartílago de su oreja.

Estas son luego cultivadas para obtener una cantidad suficiente, y mezcladas con un hidrogel de colágeno. Esta mezcla es usada para imprimir el implante. El implante es rodeado por una cubierta impresa y biodegradable, que es absorbida por el cuerpo del paciente con el tiempo.

La oreja trasplantada debe desarrollar el aspecto y el tacto de una oreja natural, incluso en su elasticidad. El ensayo clínico comprende un total de 11 pacientes, en California y Texas.

El doctor Bonilla dijo esperar que este implante pueda algún día reemplazar los tratamientos existentes, que implican la creación de una prótesis a partir de la extracción de cartílago de una costilla, o una substancia llamada polietileno poroso.

La primera solución es un procedimiento pesado, y el implante que usa el polietileno poroso es menos flexible que el que fue probado hoy, explicó. Alrededor de 1.500 bebés sufren cada año de microtia en Estados Unidos, según la empresa.

Si no presentan problemas de salud, estos niños pueden vivir normalmente. Pero algunos soportan mal la mirada de otros sobre esta malformación. Entre los factores que pueden aumentar los riesgos de microtia están el diabetes en la madre y una alimentación materna pobre en glúcidos y ácido fólico.

Los implantes impresos en 3D también podrían ser usados para otras afectaciones relacionadas con el cartílago, como defectos o heridas en la nariz, reconstrucciones mamarias o meniscos dañados en la rodilla.

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