Opinion
Fecha de publicación: 2019-12-05

Opinión desde Guatemala: Unidos somos más fuertes

Según investigaciones de Dipanda, siete de cada diez extorsiones tienen su origen en las cárceles de nuestro país. Sin embargo, ha habido un aumento considerable de casos de imitadores. Dipanda calcula que el 80 por ciento del total de extorsiones son llamadas de pseudo extorsionistas que no tienen los recursos para cumplir con sus amenazas.

Por Salvador Paiz

Hace unas semanas, la Policía Nacional Civil (PNC) allanó siete inmuebles en distintas partes de la ciudad capital. En la colonia Canalitos, en la zona 24, los detectives de la División Nacional contra el Desarrollo Criminal de las Pandillas (Dipanda) detuvieron a un niño de 11 años señalado de cobrar extorsiones. Imagínense, ¡11 años! Un niño con toda una vida por delante, dedicando todo su potencial al servicio del crimen.

Las extorsiones son un crimen atroz. Despiertan ansiedad y miedo. Un crimen que ha acabado con negocios, sueños y con la vida de muchísimos guatemaltecos. Lastimosamente, ha ido agravándose con el paso del tiempo. Cifras de la PNC indican que este 2019 las extorsiones han aumentado en un 32 por ciento respecto al 2018. Por su parte, este año el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) calculó 1 mil 400 denuncias mensuales de extorsiones y ha detectado un aumento de las mismas mes a mes. En enero 2019, la tasa de denuncias de extorsiones fue de 50.2 por 100 mil habitantes, y el último dato (de octubre) indica que esta ha llegado a 74.2.

Según investigaciones de Dipanda, siete de cada diez extorsiones tienen su origen en las cárceles de nuestro país. Sin embargo, ha habido un aumento considerable de casos de imitadores. Dipanda calcula que el 80 por ciento del total de extorsiones son llamadas de pseudo extorsionistas que no tienen los recursos para cumplir con sus amenazas. Información de estas autoridades también revela que los dos departamentos más afectados por este crimen son Quetzaltenango y Guatemala. De hecho, datos el MP indican que al menos el 47 por ciento de los casos a nivel nacional tienen su origen en Cantel, Quetzaltenango.

No todo es negativo. Es de reconocer que, a través de sus esfuerzos, las autoridades han reducido el indicador de tasa de homicidios en la última década. Con su trabajo han demostrado que sí es posible incidir en temas de seguridad ciudadana, cuando se enfocan recursos y se trabaja en forma sostenida. Enero de 2016 inició con una tasa de 27 homicidios por 100 mil habitantes, en octubre del presente año esta bajó a 20.6 homicidios. Esto es de aplaudir y, aunque aún hay mucho por hacer en el tema de homicidios, hoy nos toca enfocarnos en extorsiones. ¿Cuán rápido podríamos incidir en la tasa de extorsiones si lo definimos como prioridad nacional y buscamos direccionar la mayor cantidad de esfuerzos hacia ese fin?

Este es un problema interinstitucional que requiere fortalecer todo el sistema. Una prioridad debería ser el Sistema Penitenciario (SP). A la fecha, las autoridades del SP aún no han logrado evitar el ingreso de teléfonos celulares a las cárceles. Se estima que cerca del 5% de los reos los utilizan para extorsionar. Otro problema es el hacinamiento en los penales, la sobrepoblación supera 400 por ciento. Esto afecta, entre otras cosas, el control de cada interno. En promedio cada agente del SP tiene a su cargo la vigilancia de 10 detenidos. Esto es demasiado para lograr el debido control de los reos.

Sin duda, hay mucho por hacer y mejorar para erradicar las extorsiones. Los ciudadanos podemos ser parte de este proceso de mejora con una acción concreta: la denuncia. En ese sentido hay varias plataformas que podemos utilizar para denunciar, con la confianza de que nuestra información será anónima. Recordemos que la información que demos a conocer, es un insumo crítico para que nuestras autoridades puedan continuar la lucha contra las extorsiones.

Les presento dos de ellas. Primero la aplicación móvil “Reportes MP”, que el Ministerio Público y Guatemala Visible han puesto a nuestra disposición. Además de reportar extorsiones al MP y alimentar la base de datos de números extorsivos, esta aplicación nos protege al alertarnos de llamadas provenientes de algún número previamente reportado como extorsionador. Si todos los guatemaltecos fuésemos diligentes en reportar cada caso de extorsión, la base de datos sería perfecta, se mantendría actualizada y, en consecuencia, se acabarían las extorsiones porque ya no contestaríamos una llamada que identificamos como peligrosa.

La segunda es Crime Stoppers Guatemala. A través de tupista.gt, los ciudadanos podemos dar a conocer de manera anónima cualquier tipo de información sobre extorsiones (y otros crímenes). Crime Stoppers ha logrado incidir en esta lucha, ayudando a nuestra autoridades a llevar a cabo capturas importantes y a proveer información de gran valor para darle paso a sentencias.

Pero, en toda esta lucha, me atrevo a decir que lo más importante es nuestra unidad. Debemos dejar atrás el miedo y aferrarnos entre nosotros. Estos criminales sin escrúpulos se aprovechan de nuestro miedo y del hecho de que estamos aislados. Se aprovechan de nuestra desesperación y desamparo. No podemos permitir que esta atrocidad siga acabando con la vida, sueño e ilusiones de miles de guatemaltecos. Tenemos que darnos cuenta que la solución está en nuestra unidad. Unidos para denunciar ante nuestras autoridades, unidos para no contestar las llamadas, unidos para perder el miedo y no pagar, unidos para rechazar este flagelo. Unidos somos más fuertes.

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