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Fecha de publicación: 2019-05-20

Huawei sin Android: ¿Cómo afectará a los usuarios?

El fin de las actualizaciones de Android en los teléfonos inteligentes del fabricante chino Huawei puede complicar rápidamente la vida de los usuarios de estos aparatos, y sobre todo transformar el mercado de las aplicaciones móviles.

Por estrategiaynegocios.net

Como parte de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el gobierno de Donald Trump amplió el veto hacia Huawei y ordenó a las empresas estadounidenses anular toda operación conjunta. Esto significa que ni Google, ni Qualcomm, ni Microsoft (por citar algunas empresas) pueden venderle nada, ni cooperar con ellos, sin la autorización previa del gobierno estadounidense.

El impacto para Huawei es enorme: la compañía fue la tercera en ventas a nivel mundial en 2018, había superado a Apple en el inicio de este año y muchos la veían como la número 1 para 2021. Esta orden frenará notablemente este crecimiento. Pero: ¿de qué manera?

¿Dejan de funcionar los teléfonos Huawei?

Para los teléfonos que hoy están en el mercado en manos de clientes (tanto de marca Huawei como Honor, su otra línea), el único impacto conocido por ahora es el fin de las actualizaciones de seguridad que provee Google en forma mensual.

Cientos de millones de aparatos afectados

Huawei, número dos mundial en el mercado del smartphone, vende decenas de millones de aparatos cada mes en todo el mundo: 203 millones en total en 2018, contra 150 millones en 2017, según el gabinete Gartner.

En el primer trimestre de este año, Huawei vendió 59,1 millones de teléfonos inteligentes, un 19% del mercado y más que la estadounidense Apple, aunque todavía por detrás de la empresa líder, la surcoreana Samsung.

Para los usuarios de Huawei, las consecuencias pueden ser importantes ya que Google actualiza regularmente sus diferentes versiones de Android, a menudo por razones de seguridad.

En los próximos días, sus smartphones podrían sufrir por tanto fallas, a menos que Huawei decida hacer por sí mismo las actualizaciones. De momento Android ha dicho que seguirá haciendo esas actualizaciones de seguridad.

La otra consecuencia, más lejana, implica a las aplicaciones. Pues a medida que Google actualiza Android, también se actualizan las cientos de millones de aplicaciones propuestas en su tienda de aplicaciones.

Pero esas actualizaciones de las aplicaciones generan una forma de obsolescencia de los aparatos que no tuviera las últimas actualizaciones de Android, lo que provoca simplemente que luego estas aplicaciones son incapaces de funcionar.

Pocas soluciones para Huawei

A corto plazo, Huawei tiene pocas soluciones.

En sus actuales aparatos, es complicada la implementación de un nuevo sistema de explotación, en lugar de Android.

En los futuros aparatos, también parece difícil una alternativa: el único sistema de explotación suficientemente extendido es el iOS de Apple, disponible exclusivamente en los iPhones. Microsoft había intentado lanzar una versión móvil de su célebre Windows en 2010, pero sólo pudo aplicarla en sus propios teléfonos. Además, los Windows Phone no tuvieron éxito y Microsoft abandonó la aventura en 2017.

A medio plazo, esta decisión de Google podría incitar a Huawei a seguir el ejemplo de Apple y proponer su propio sistema de explotación, una idea que ya se plantearon los dirigentes del gigante chino.

Huawei, número dos mundial, difícilmente puede ser ignorado por los creadores de aplicaciones, que se verían obligados a ofrecer así una versión "Huawei" de sus productos, para no tener que renunciar a una parte significativa del mercado.

Sin ir tan lejos, Huawei puede perfectamente desarrollar un "fork" (versión alternativa) de Android, versión que le sería propia aunque reutilizando la mayoría de los códigos de Android, que están en "open source", es decir libres de derechos. Ello le permitiría conservar un producto compatible con las aplicaciones desarrolladas para Android.

Un riesgo también para Google

Para Google también, la idea de cortar lazos con Huawei conlleva riesgos. Al margen de los iPhones, Google tiene una posición monopolística con Android, un producto que le ha permitido desarrollar servicios asociados, la geolocalización con Google Maps, etc...

Estos servicios le son esenciales en la captación de datos de los usuarios, esencial en su modelo económico basado en la ventas de espacios de publicidad a medida, a imagen de Facebook. A medio plazo, una ruptura con Huawei puede hacerle perder a Google el acceso a los datos esenciales de centenares de millones de usuarios.

Pero lo que representa un serio riesgo para Google es sobre todo el desarrollo de un sistema propio de Huawei.

Además, el enfrentamiento entre Huawei y Google supone una advertencia para los demás fabricantes chinos (Xiaomi, Oppo, OnePlus...). En caso de desarrollo de un sistema de explotación por Huawei, sus competidores podrían animarse a adoptarlo, para evitar a su vez convertirse en víctimas de presiones estadounidenses.

Posición de Huawei

"Huawei ha contribuido sustancialmente al desarrollo y crecimiento de Android en todo el mundo. Como uno de los socios globales clave de Android, hemos trabajado muy de cerca con su plataforma de fuente abierto para desarrollar un ecosistema que ha beneficiado tanto a usuarios como a la industria. Huawei continuará ofreciendo actualizaciones de seguridad y servicios post-venta a todos los smartphones y tablets Huawei y Honor, incluyendo los que ya se han vendido o siguen en inventario en todo el mundo. Continuaremos construyendo un ecosistema de software seguro y sustentable, con miras a ofrecer la mejor experiencia a todos los usuarios a nivel mundial", se pronunció la compañía en un comunicado.

Huawei se describe como "un proveedor de infraestructura de tecnologías de información y comunicaciones (TIC) y dispositivos inteligentes. Con soluciones integradas en cuatro áreas clave –redes de telecomunicaciones, tecnología de información, dispositivos inteligentes y servicios de nube-".

El fabricante tecnológico chino, fundado en 1987, es una empresa privada que emplea a más de 180,000 personas que dan vida a una operación en más de 170 países y regiones.

Con información de AFP.

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