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Fecha de publicación: 2019-03-08

Nicaragua: Nuevo diálogo para superar crisis en vilo

La oposición está recosiderando continuar en las mesas de negociaciones y la iglesia católica anunció que retira como mediadora. La crisis en Nicaragua está por cumplir un año.

Por AFP

La oposición de Nicaragua anunció este viernes que va a reconsiderar si continúa en las negociaciones con el gobierno para buscar una salida a la crisis política, luego que los obispos rechazaran ser parte de ese proceso.

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) va a proceder "de forma inmediata" a reunirse para "replantear la negociación" con el gobierno, dijo en rueda de prensa el jefe de la delegación, el exdiplomático Carlos Tünnerman.

El anuncio fue realizado al término de la octava sesión de trabajo en la sede del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), y luego de que los obispos de la Iglesia católica descartaran participar en las negociaciones como "testigos y acompañantes".

"No estaremos físicamente en el foro de negociaciones", anunció la Conferencia Episcopal, presidida por el cardenal Leopoldo Brenes, en un comunicado al concluir una reunión extraordinaria en Managua.

Tras el impasse, "es necesario también una reflexión del gobierno sobre su compromiso real y voluntad de entrarle a la solución de esta crisis", manifestó Juan Sebastián Chamorro, también miembro de la ACJD.

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACDJ) que agrupa a empresarios, estudiantes, campesinos y sociedad civil en sus propuestas de agenda, prioriza la liberación de todos los presos políticos, restablecer libertades ciudadanas, reformas electorales y justicia para las víctimas de la represión.

Tras ocho rondas de negociaciones, el gobierno no ha revelado el objetivo que persigue en las negociaciones con la oposición y se ha escudado en un pacto de confidencialidad que obliga a las partes a no dar detalles a la prensa de lo conversado.

Las protestas antigubernamentales estallaron el 18 de abril contra una reforma a la seguridad social que fue retirada con el fin de acabar con las manifestaciones. Pero las muertes provocadas por la represión derivaron en una demanda para la renuncia de Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo.

Iglesia católica se retira de mediar conversaciones

El episcopado de Nicaragua rechazó este viernes participar en el diálogo entre el gobierno de Daniel Ortega y la oposición, que a su vez va a reconsiderar si continúa en las conversaciones para buscar una salida a la grave crisis que vive el país.

"Vamos a replantear nuestra posición en la negociación", anunció en rueda de prensa el jefe de la delegación de la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD), el exdiplomático Carlos Tünnermann, luego de que la Iglesia diera a conocer su retiro de la mesa instalada el 27 de febrero.

El "impasse" debe servir para que el gobierno reflexione y comience a dar "signos de voluntad política" de que está interesado en superar la crisis, liberando a todos los "presos políticos", agregó.

La alianza, integrada por representantes de organizaciones civiles y empresarios, sentó su posición luego de que la Conferencia Episcopal, presidida por el cardenal Leopoldo Brenes, anunciara en un comunicado tras una reunión extraordinaria en Managua que "no estaremos físicamente en el foro de negociaciones".

El clero respondió a la invitación que el gobierno y la Alianza le habían extendido el martes para que sirvieran, junto con las iglesias evangélicas, como "testigos y acompañantes" del diálogo.

"Deseamos que este esfuerzo llegue a buena meta", agregó el texto, en alusión a la nueva ronda de negociaciones, a las que Ortega aceptó volver tras varios meses de crisis que ha llevado a la economía a pique.

La Alianza estimó que la presencia de la Iglesia católica era importante para darle "confianza al proceso de negociación".

La decisión de los obispos "es una alerta de que ese diálogo no está empezando bien, no tiene los consensos", declaró el politólogo José Peraza a la AFP.

La Iglesia católica medió en el primer diálogo que el gobierno y la oposición sostuvieron en mayo, en medio de las violentas protestas que habían estallado contra el presidente Ortega, cuya represión dejó al menos 325 muertos.

Según la oposición, aquellas conversaciones fracasaron debido a la violencia contra los manifestantes y la negativa del gobierno a discutir la democratización del país.

Ortega -un exguerrillero de 73 años que gobierna desde hace 12- acusó en aquel momento a los obispos, a quienes él mismo había invitado a mediar en el diálogo, de ser parte de un supuesto plan "golpista" de la oposición, que planteó adelantar las elecciones de 2021 a 2019 como salida a la crisis.

Evangélicos en espera

Tras definir las reglas de esta segunda vuelta de negociaciones, las partes acordaron invitar a las iglesias católica y evangélica como "testigos y acompañantes nacionales" y comenzaron a discutir la agenda del dialogo, que aun no ha tratado temas de fondo.

La comunidad evangélica, que afirma representar a más de 40% de la población, anunció que decidirá este fin de semana si acepta integrarse al diálogo.

"No tenemos respuesta" aún, dijo a la AFP el dirigente de las iglesias evangélicas Jorge Ulises Rivera.

En tanto, la oposición admitió tras el anuncio del episcopado que han encontrado "resistencia" en las conversaciones, pese a que más temprano habían informado que el proceso marchaba lento, pero que había "una buena receptividad" del gobierno.

"Es necesario ver gestos positivos y efectivos del gobierno sobre su voluntad de encontrar una solución a esta crisis", demandó el delegado opositor José Pallais.

Así, la octava jornada del diálogo de este viernes concluyó sin resultados en la sede del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE).

La oposición demanda incluir la liberación inmediata de los manifestantes presos, justicia para las víctimas de la represión y la democratización, que incluye una reforma al cuestionado sistema electoral, a fin de garantizar elecciones "libres y transparentes".

Tünnermann reiteró que la propuesta incluye adelantar las elecciones presidenciales.

Ortega, por su parte, ha expresado interés en trabajar en favor de la restauración de la paz, la seguridad y estabilidad del país, cuya economía ha sido fuertemente golpeado por la crisis.

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