Claves Del Día
Fecha de publicación: 2021-04-28

De RSE a Estrategias de Negocios Responsables: la clave para afrontar el cambio climático

Reviva el foro 'Cambio climático por una Centroamérica sostenible', desarrollado en el marco del encuentro virtual de RSE: Construir Esperanza desde los Negocios, organizado por Estrategia & Negocios.

Por María José Núñez Chacón-estrategiaynegocios.net

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ha guiado durante muchos años el camino de mejora de las organizaciones empresariales, sin embargo, es hora de transformar estos programas en Estrategias de Negocios Responsables, comenzar a medir el impacto social y ambiental que generan los productos y servicios que se ofrecen en el mercado.

Esta fue una de las principales conclusiones de expertos en materia de RSE que participaron en el foro “Cambio climático por una Centroamérica sostenible”, en el marco del encuentro virtual de RSE: Construir Esperanza desde los Negocios, organizado por la revista centroamericana Estrategia & Negocios (E&N).

Centroamérica es una región que se encuentra altamente vulnerable (así como el resto del mundo) por las condiciones propias de la pandemia por COVID-19, pero que también ha sido fuertemente golpeada por el impacto de desastres naturales y los efectos del cambio climático.

Frente a esta realidad, es necesario que uno de los actores más importantes de las sociedades centroamericanas: las empresas, entiendan el rol fundamental que pueden jugar en los procesos de sostenibilidad, pero ya no desde proyectos aislados, sino desde una visión mucho más integral, incorporando con resiliencia la visión sostenible a lo largo de toda su estructura organizacional.

Para Manfred Kopper, gerente senior de Sostenibilidad y Derecho Ambiental de EY, las compañías serán fundamentales para replantear un mejor futuro, de ahí que las estrategias de negocios deben ser más responsables de lo que son hoy, la RSE se vislumbra tendrá que migrar a la incorporación de mediciones del desempeño social y ambiental, que sean tan rigurosas como la medición del desempeño financiero.“Las empresas deberán poder decir cuánto de la rentabilidad económica es a costa del ambiente o de la gente, para hacer los ajustes que sean necesarios. Posterior a la pandemia habrá cambios en los compromisos de compras y las grandes transnacionales se comprometen con proyectos a nivel global, que involucran sus cadenas de valor”, detalló Kopper.

De ahí que las reglas cambiarán para quienes integren estas cadenas de valor, entre ellas las empresas centroamericanas, y esto implicará que aquellas que traten de justificar una estrategia de sostenibilidad con pequeños proyectos de RSE no podrán mantenerse en la nueva economía.

En estos momentos, sostuvo el experto, ni el 5% del sector empresarial ha logrado medir que tan vulnerable se encuentra ante el cambio climático, y es urgente proyectar los riesgos para tomar las mejores decisiones.

La gestión del cambio climático

El cambio climático desde ya representa un desafío para la región centroamericana, que experimentó en 2020 el paso de dos huracanes en un solo mes, el cual se sumó a la emergencia sanitaria por COVID-19; lo que evidencia que el impacto será cada vez más profundo.

No solo habrá un impacto en las sequías o aumento de lluvias, sino que habrá afectaciones en la infraestructura, en el entorno físico y en el social, debido a que se presentará una mayor movilización de personas y recursos.

Necesitamos que las empresas comprendan que la forma de hacer negocios que hemos mantenido hasta hoy va a sufrir modificaciones, relacionados con el cambio climático y si no estamos preparados se presentarán las crisis. Por ejemplo, con el paso de esos dos huracanes, se interrumpieron cadenas de suministros y se paralizó el comercio intrarregional, por ello será indispensable adaptar la estrategia corporativa”, explicó Ronald Arce, investigador de CLADS-INCAE.

Claro que la región centroamericana ha hecho esfuerzos importantes en materia de conservación, sin embargo, aún quedan muchos pendientes en materia de gestión de residuos y aguas residuales; y las empresas que operan en ella sí atienden los riesgos, pero continúan con un modelos de negocios poco sostenibles, donde se establecen proyectos RSE para compensar el impacto ambiental, pero hay que transformarlos en una estrategia sostenible en el largo plazo.

“Tienen que ser procesos productivos que contribuyan positivamente, establecer con claridad los costos de la producción y su impacto en el cambio climático. Hay consumidores que demandan con mayor intensidad que los proyectos empresariales sean sostenibles, hay que valorar esta oportunidad que trae consigo hacer una transformación y recuperación verde de la economía”, añadió Arce.

Por su parte, Tomás Regalado, presidente de Fundemas, consideró que le corresponde a las organizaciones empresariales ser precavidas, predecir y prepararse par el futuro, internalizando los riesgos potenciales que plantea el cambio climático dentro de las estrategias y pensar en la forma ideal de apoyar a los ciudadanos y a sus cadenas de valor.

En su criterio, la deficiencia que existe actualmente es que al RSE o visión de sostenibilidad empresarial se concentra tradicionalmente en un departamento de la organización, cuando lo que se requiere es una extensión a toda la cultura interna, valores transversales en el día a día de todos los miembros de las compañías.

“Tenemos mucho camino por recorrer, pero hay que reconocer que tenemos empresas que cuentan con muy buenas prácticas, que integran el tema de la sostenibilidad en toda su estrategia. La forma más fácil de llegar a este punto de integralidad es convenciendo a los gremios en su totalidad, y no solo ir organización por organización; hay que buscar alianzas y diálogo entre los actores compañías, gobiernos, universidades y sociedad civil”, indicó Regalado.

Economía circular: el avance en República Dominicana

Nathaly Uribe, Gerente de Desarrollo y Sostenibilidad de Ecored, contó durante la conferencia cómo han logrado impulsar en República Dominicana una legislación que permita atajar con mayor eficacia el tema del cambio climático, a partir de la acción empresarial.

“Hemos venido trabajando desde el año 2017 en diversas iniciativas, que han culminado con una declaración de cooperación para establecer un capítulo nacional del sector privado para sociedades resilientes ante desastres y logramos el establecimiento de la Ley General de Residuos”, contó.

El enfoque de la declaración de cooperación está dirigida a invertir en resiliencia, aumentar la preparación para impulsar lineamientos que permitan reducir los riesgos de desastres y establecer en las empresas planes para tomar acciones concretas y estar mejor preparados.

También han venido trabajando en economía circular, desde el enfoque de gestión integral de residuos, algo que está siendo apoyado por la nueva legislación. De esta manera, se contemplan procesos de educación a la población e iniciativas en el sector privado que permitan medir los impactos sociales y ambientales.

“En 2019 logramos que 18 empresas de diversas industrias y 4 asociados claves acordaran promover la economía circular para reducir los envases PET, para que puedan ser recicladas de manera segura y promovemos la conciencia ciudadana, además impulsamos un proyecto, que facilita la compra y venta de productos para reciclaje o residuos, sin intermediarios”.

Desde su perspectiva, aún faltan más conversaciones privadas para que las empresas pierdan el miedo de sentarse a dialogar con la competencia, porque es necesario un acuerdo que permita a las industrias autoregularse, establecer medidas conjuntas y hacer una mayor recuperación de residuos.

Asimismo, es necesario que los consumidores se empoderen y comiencen a exigir que las compañías presenten procesos más transparentes sobre sus impactos en el medio ambiente, una medida que acelerará la adopción de una mayor cultura de economía circular.

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