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Fecha de publicación: 2018-09-10

Las claves del 'dieselgate', el juicio contra Volkswagen

Tres años después de que estallara el escándalo, Volkswagen se enfrenta a su primer gran juicio en Alemania por haber falseado los datos de las emisiones de 11 millones de motores diésel.

Por AFP

El primer gran juicio contra Volkswagen por haber manipulado los motores diésel commenzó este lunes en Alemania, tres años después del estallido de este escándalo con repercusiones a nivel mundial, que precipitó la caída de esta tecnología.

El tribunal regional de Brunswick debe determinar si el gigante del automóvil habría debido informar antes a los mercados financieros del engaño para evitar duras pérdidas a sus accionistas, que reclaman alrededor de 9.000 millones de euros en indemnizaciones.

Reunidos desde las 8H00 GMT en un palacio de congresos, debido a la gran asistencia esperada, los magistrados tendrán que precisar el calendario de esta enorme audiencia, que puede durar como mínimo hasta 2019, y hacer una selección entre las 200 preguntas presentadas por las partes.

El fondo de inversiones DeKa, que ejerce de "demandante modelo" en el juicio, espera que los jueces den "unas primeras indicaciones sobre su apreciación" de varios puntos, declaró a la AFP Andreas Tilp, el abogado de DeKa.

¿Unos pocos ingenieros?

Para el primer constructor mundial, cuyas 12 marcas y potentes sedán son motivo de orgullo de la Alemania exportadora, el sismo se desencadenó el viernes 18 de septiembre de 2015.

Entonces, en pleno Salón del Automóvil de Fráncfort, las autoridades estadounidenses acusaron al grupo de haber equipado 11 millones de sus vehículos diésel con un dispositivo capaz de falsificar el resultado de los tests anticontaminación.

En cuanto abrió el lunes siguiente la bolsa, la acción de Volkswagen empezó a caer, llegando a perder hasta 40% en dos días, un derrumbe que motivó a más de 3.000 inversores a llevar al gigante automovilístico ante la justicia.

El problema central es saber si Volkswagen eludió su obligación legal de publicar en el momento adecuado "cualquier información interna" susceptible de influir en la cotización de su acción.

Los abogados del fondo de inversiones DeKa aseguran que la dirección estaba al corriente del fraude, implementado en 2008 para conquistar el mercado estadounidense del diésel, donde las normas contra la contaminación son más exigentes que en Europa.

Volkswagen, primer fabricante de automóviles del mundo, afirma por su lado que la iniciativa del engaño es atribuible a unos pocos ingenieros que actuaron sin advertir a la dirección. Y cuando la dirección fue alertada por las autoridades estadounidenses, no supo evaluar la magnitud del escándalo, argumenta.

El papel de Martin Winterkorn, ingeniero que dirigió Volkswagen de 2007 a 2015, y que se vanagloriaba de conocer "cada tornillo" de sus modelos, será especialmente examinado.

Declive del diésel

El de Brunswick no es el único proceso judicial en marcha en el marco de este "dieselgate", que ya le ha costado al grupo 27.000 millones de euros en llamadas a revisión de vehículos y procesos judiciales.

Varias fiscalías alemanas han lanzado investigaciones por fraude, manipulación de cotización bursátil o publicidad engañosa contra empleados de Volkswagen, pero también de sus marcas Audi y Porsche, así como de Daimler o Bosch.

Rupert Stadler, jefe de Audi, sigue en detención provisoria y es sospechoso de "fraude" y complicidad en la "emisión de certificados falsos".

En Stuttgart, cientos de inversores presentes en el capital de Porsche SE, el principal accionista de Volkswagen, también reclaman indemnizaciones. Este juicio, que comienza el miércoles, podría quedar interrumpido a la espera del desenlace en Brunswick.

Además, el gobierno alemán abrió en mayo la vía a juicios colectivos de consumidores, lo que permitiría una acción grupal contra Volkswagen antes de final de año.

Más allá del frente judicial, el escándalo aceleró el declive del diésel, inventado en Alemania y subvencionado durante mucho tiempo por sus bajas emisiones de CO2, a pesar de que emite más óxido de nitrógeno que los motores de gasolina.

Estos tipos de motores pasaron de representar 46% de las ventas de vehículos nuevos en Alemania en agosto de 2015 a 32,6% el mes pasado.

Además, los vehículos diésel podrían prohibirse en varias ciudad¿Qué debe zanjar el tribunal y qué argumentos se oponen?

¿Sobre qué es el juicio?

En este caso tentacular, el juicio de Brunswick busca determinar responsabilidades por la brutal caída de la acción de Volkswagen en la bolsa los días que siguieron a la revelación de las autoridades estadounidenses, en septiembre de 2015, de los motores trucados en 11 millones de vehículos diesel del grupo.

La acción de Volkswagen, una empresa que es símbolo del orgullo de la Alemania exportadora, perdió entonces en dos días un 40% de su valor. Los inversores exigen compensación por la pérdida argumentando que la empresa tenía que haberles informado legalmente antes.¿Por qué interesarse? -
Es el primer juicio importante en Alemania contra Volkswagen, hasta ahora sólo fueron juzgados reclamos individuales de los clientes del fabricante automotor, con resultados confidenciales. En Estados Unidos el grupo saldó las demandas con sus clientes pagando US$14.700 millones. Dos ex ejecutivos de la empresa fueron condenados a penas de prisión.

Si este juicio es ante todo sobre la comunicación a los mercados financieros, tema al parecer técnico, el tribunal deberá precisar la cronología del escándalo y el conocimiento que tenía la dirección sobre los motores falseados. Estos puntos son clave para las investigaciones penales iniciadas en Alemania para determinar las responsabilidades.

¿Qué debe zanjar el tribunal?

El tribunal de Brunswick estudiará más de 200 preguntas presentadas por las dos partes, entre ellas: ¿el uso de un programa para engañar, desarrollado en Estados Unidos desde 2008, debía ser comunicado a los mercados? ¿La ausencia de información fue deliberada? ¿Qué dirigente estaba al tanto, y en qué momento?

Las respuestas serán idénticas para las 3.000 demandas de los inversores contra Volkswagen y su casa matriz, Porsche-Piëch, y permitirán decidir eventuales indemnizaciones.

¿Qué riesgo para Volkswagen?

En total los inversores piden unos 9.500 millones de euros por daños e intereses, que representan el monto acumulado de las demandas individuales.

Si Volkswagen fuese condenado, serán los jueces los que determinarán caso por caso los montos de indemnización. Hasta ahora el grupo pagó más de 27.000 millones de euros en multas, gastos judiciales y llamados a revisión de los coches por el dieselgate, en Estados Unidos y en Europa.

¿Cuáles son los argumentos de los inversores?

Los abogados del banco DeKa, uno de los querellantes, estima que Volkswagen tendría que haber informado a los mercados financieros en varias ocasiones entre 2008 --cuando se desarrolló el programa para falsear las mediciones de contaminación de los motores-- y el 22 de septiembre de 2015, cuando el constructor reconoció por primera vez el engaño.

Aseguran que los dirigentes de la empresa sabían sobre el uso de esos programas ilegales y que esta información podía tener un impacto en la cotización de la acción.

¿Qué responde Volkswagen?

La empresa automotriz, líder mundial en vehículos, asegura que las informaciones disponibles entonces no hacían ni pertinente ni obligatoria una comunicación a los mercados. Volkswagen sostiene también, como ya lo hizo ante la justicia estadounidense, que el engaño fue por iniciativa de un puñado de ingenieros, sin que sus superiores lo supiesen. Una vez alertada por la autoridades estadounidenses, la dirección no había medido la importancia del caso, pensando que podría resolverse sin conflicto.

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