Opinion
Fecha de publicación: 2017-10-30

Blockchain, criptomonedas y el reto de no tropezar nuevamente con la misma piedra

Aunque escuchamos con mayor regularidad sobre Bitcoin, desde que se volvió popular algunos años atrás, otras criptomonedas han surgido para facilitar los negocios entre empresas, organizaciones y emprendedores

Por: Juan Ignacio Guzmán Fernández*

Cada vez con mayor regularidad leemos y escuchamos sobre criptomonedas, monedas virtuales y, especialmente Bitcoin. Para entender con mayor profundidad esta terminología y, en la medida de lo posible aprovechar los escenarios que nos plantea en el corto y mediano plazo, debemos comprender el ambiente en el que se desenvuelven.

Podemos afirmar que el tema de las criptomonedas surgió gracias al nacimiento del blockchain, en los noventas, el cual es una opción que las tecnologías ofrecen para asegurar la integridad de los registros a través de la web. En Bitcoin tenemos la primera moneda en utilizar el blockchain (o al menos la primera en ser pública globalmente). No obstante, a estas alturas, la tecnología de blockchain ha sido extrapolada para su uso en otras industrias, que va mucho más allá de las monedas.

Bitcoin es un tipo de moneda digital o criptomoneda no regulada (o, mejor dicho, descentralizada), diseñada con el objetivo de evitar los controles de moneda del gobierno y simplificar las transacciones en línea al deshacerse del procesamiento de pagos de terceros. Es decir, evitar las fricciones normales de los pagos o transacciones internacionales (e incluso nacionales) en línea y la burocracia intrínseca a este tipo de procedimientos y por supuesto su costo.

El blockchain de Bitcoin, en su forma más simple, es una base de datos o libro mayor compuesto por registros de transacciones de Bitcoin. Esta base de datos no tiene una autoridad central (por ejemplo, un banco central regulador), de ahí su carácter descentralizado, por lo que sus participantes deben acordar la validez de las transacciones antes de que puedan registrarse. Hay dos formas de acceder a los Bitcoin, la primera por medio de acuerdo, que se conoce como "consenso". La segundase logra mediante un proceso llamado "minería", en la cual de previo a que se diera cierta condición en un contrato, una de las partes accede a que la otra “mine” mis registros y los haga suyos

Ahora bien, es preciso aclarar que, aunque escuchamos con mayor regularidad sobre Bitcoin, desde que se volvió popular algunos años atrás, otras criptomonedas han surgido para facilitar los negocios entre empresas, organizaciones y emprendedores. Por mencionar algunas, están Ether, la cual es moneda de la red Ethereum, Litecoin, Ripple, Dash, Zcash, entre otras. Cada una con una naturaleza u objetivo diferente.

¿Cómo puede el blockchain revolucionar el internet, el comercio y los negocios antes de que nos demos cuenta?

De forma similar a como el internet cambió al mundo facilitando un mayor acceso a la información, el blockchain de monedas está preparada para dinamizar la manera en que hacemos negocios ofreciendo confianza.

A nivel de diseño, todo lo que se graba en un blockchain no se puede alterar y hay registros de dónde ha estado cada activo. Por lo tanto, mientras que los participantes en una red comercial pueden no ser capaces de confiar unos en otros, pueden confiar en el blockchain. Los beneficios para las empresas y emprendimientos son numerosos, entre ellos, la notable reducción en el tiempo para encontrar información, resolver disputas y verificar transacciones, así como reducir los costos asociados a gastos generales e intermediarios y reducir los riesgos (de colusión, manipulación y fraude).

Considerando las aplicaciones que ha tenido el blockchain de menedas al día de hoy en los negocios, estamos frente a una ventana de oportunidades incalculables.

Como hemos mencionado, las transacciones mediante criptomonedas no están validadas por una entidad central, lo que significa que no hay cargos bancarios o de plataforma asociados con los pagos. Únicamente algunos honorarios opcionales, de minutos, que aceleran la transacción. Además, no implican largas esperas de tiempo para recibir un pago en moneda virtual como puede pasar con el dinero y transacciones tradicionales.

Asimismo, la característica más importante de la criptomoneda es su vocación internacional. Ningún gobierno en particular la posee o regula. Esto significa que no hay comisiones por pagos que atraviesan las fronteras, y la transacción funciona de la misma manera, sin importar en donde se encuentren los contratantes o la persona con la que se realiza un negocio.

Muchos ejemplos cercanos han surgido. A saber, existen países que mueven importantes porcentajes de su PIB mediante remesas que envían los migrantes a sus familiares. Dichas remesas representan miles de millones de dólares anuales, tanto para los países que reciben estos recursos, como para aquellas entidades que “facilitan” el envío de recursos a otros países, sin necesidad de abrir una cuenta bancaria, con pocos documentos de identidad, a cambio de una importante comisión por la intermediación. El cinco o el diez por ciento que representa esta comisión para el trabajador extranjero que envía todos los recursos posibles a su familia, resiente – especialmente al final de un período largo – el porcentaje de dólares que debe pagar a este intermediario.

Las criptomonedas permitirían a un importantísimo grupo que no confía o no puede acceder al sistema financiero tradicional, a trasladar recursos de un país o continente a otro en minutos, sin formularios, sin cuentas bancarias y, especialmente, sin intermediaros que cercenan un importante porcentaje de la remesa.

Adicionalmente, muchos proyectos con variados objetivos han surgido y se han financiado a través del crowdfunding (otra modalidad aún carente de atención importante por parte de las autoridades nacionales). Aplicaciones móviles, películas, tecnología, entre otras, han visto la luz gracias en parte al financiamiento que han recibido de terceros, utilizando plataformas recaudadoras de fondos.

En virtud de esto, diferentes empresas e individuos de diferentes países que no se conocen, que no necesariamente confían entre ellos, han realizado importantes colocaciones de criptodivisas, llamadas Initial Coin Offerings (ICO), como método para financiar y desarrollar proyectos. Una criptomoneda que ha surgido de forma relevante en este tipo de procedimientos es Ether, del blockchain Ethereum.

La gente está usando Ethereum para crear plataformas de crowdfunding personalizadas (pero confiables), organizaciones en línea autónomas e incluso sus propias criptomonedas. Debido a que estas aplicaciones están descentralizadas, sólo pueden ser construidas en la red Ethereum.

Los anteriores, entre muchos otros ejemplos.

Entendiendo la funcionalidad del blockchain, ¿deben regularse las criptomonedas?

Debemos entender que la naturaleza de las criptomonedas es la descentralización. Un intercambio descentralizado es un mercado cambiario que no depende de un servicio de terceros para mantener los fondos del cliente. En su lugar, los intercambios se realizan directamente entre los usuarios (peer to peer) a través de un proceso automatizado.

Por esta razón, si el organismo regulador de un país decide que las criptomonedas deberían ser prohibidas, esto bajará los precios (dependiendo del tamaño del país) y las compañías de tecnología blockchain evitarán instalarse o invertir allí. En pocas palabras, no se sentirán bienvenidas. Pero, por otra parte, existe una responsabilidad en las jurisdicciones de proteger a los consumidores financieros de cara a lo que puede ser un producto novedoso, del que aún tenemos poca información.

Lo anterior sucedió recientemente cuando el Banco Popular de China prohibió que las empresas del país realizaran colocaciones de criptodivisas, es decir ICO, como método para financiarse, declarando éstas como una recaudación ilegal de fondos. La solución no es prohibir, es ser facilitadores de los procesos y tratar de aprovecharlos para el beneficio de todos.

Incluso, algunos países han llegado a considerar a las criptomonedas como una amenaza a la estabilidad del mercado financiero, por lo que las autoridades luchan para controlar los canales de financiación que se extienden más allá del sistema bancario tradicional. Estiman, dentro de los argumentos para la regulación, el peligro potencial de evasiones y contingencias tributarias, todo lo cual tendría solución si fuera bien analizado por las autoridades competentes.

Contrario al caso de China, en abril, Japón convirtió al Bitcoin en un método legal para realizar transacciones. Tras la implementación de este nuevo paradigma jurídico, la cadena electrónica Bic Camera y la casa de cambio Bitflyer anunciaron que habilitarán el uso de la criptodivisa en más de 260 mil locales del país para la próxima temporada veraniega.

Mientras tanto, en jurisdicciones más cercanas como México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público actualmente realiza esfuerzos para alcanzar la Ley de Tecnología Financiera. Lo anterior con el objetivo de regular a las entidades que compren y vendan activos virtuales con el fin de prevenir delitos como el lavado de dinero.

Por su parte, la Securities and Exchange Commission (SEC) de los Estados Unidos ha sido notablemente silenciosa sobre el tema de las criptomonedas.

No obstante, según la Ley Estadounidense del Mercado de Valores, en la definición de “valor financiero” se incluyen los contratos de inversión, que es “la inversión de dinero en una empresa común con una razonable expectativa de ganancias a ser derivadas del esfuerzo empresarial o administrativo de otros”.

En Costa Rica, el Banco Central recientemente ha tomado una posición al indicar que el Bitcoin y otras criptomonedas similares no cuentan con el respaldo del Banco Central de Costa Rica. Adiciona que, tampoco pueden ser consideradas como moneda o divisa extranjera bajo el régimen cambiario, por lo que no están cubiertas por la seguridad que ofrece la intermediación cambiaria ni la libre convertibilidad de la moneda.

Ahora bien, es necesario que de previo a regular Bitcoin o cualquier otra criptomoneda nos enfoquemos en las definiciones pertinentes. Aclarar primero si las criptomonedas son valores, monedas extranjeras, commodities u otros tipos de bienes y, de esta manera, poder darle claridad legal al objeto que pretendemos regular.

Además, hay quienes aseguran que el consenso sobre la legalidad y regulación adecuada de las criptomonedas debería darse mediante acuerdos de carácter transfronterizo pues, los acuerdos a nivel de país resultarían estériles si en jurisdicciones cercanas se deja la circulación por la libre o bien sin ajustarse a ningún parámetro o criterio regulatorio.

Como hemos indicado, algunos países han promovido el uso de Bitcoin en sus países. Incluso, existen otros que están prontos a emitir su propia criptomoneda (Estonia con la “Estocoin”) o bien realizan esfuerzos sostenidos para desarrollarla (India) como moneda de curso legal.

Esta última podría ser una alternativa a valorar pues el lanzamiento de una criptomoneda oficial podría proveer nuevas maneras de incentivar la inversión en el país mediante la reducción de fricciones o contingencias. Vale indicar que Vitalik Buterin, fundador de Ethereum, ha apoyado fuertemente esta propuesta.

Como es natural, estas propuestas son cuestionadas por algunos detractores. Cada acuerdo, cada proceso, tarea y pago tendría un registro digital y una firma que podría ser identificada, validada, almacenada y compartida. Además, los intermediarios como abogados, corredores y banqueros podrían no ser necesarios, pues los individuos, las organizaciones, las máquinas y los algoritmos transarían libremente e interaccionarían uno con el otro con poca fricción. Este es el inmenso potencial del blockchain.

*Abogado

ignacio@gydasesores.com

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