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2016-05-30

Dramática escasez de agua golpea a Honduras

Los ríos perdieron nivel, muchas quebradas se secaron y los acuíferos aportan menos agua a causa del extenso período sin lluvias provocado por El Niño.

Por La Prensa (Honduras)

Sedientos y sin bañarse durante varios días, como les sucede a miles de hondureños en este momento, los habitantes de Jesús de Otoro, Intibucá, tomaron hace dos décadas una decisión sabia que ahora los mantiene libres de la crisis del agua que golpea al país. A principios de la década de 1990, el anticuado sistema de distribución de agua, que databa de 1950, colapsó y los habitantes de ese municipio experimentaron una escasez que los empujó a solicitarle a la Municipalidad la operación y administración de este recurso natural.

Ellos se organizaron en comités, recibieron el apoyo de la organización estadounidense Catholic Relief Services (Servicios de Auxilio Católico) y en 1994 constituyeron la Junta Administradora de Agua Potable y Disposición de Excretas. "La Municipalidad nos dio todas las facultades en aquel entonces y ahora nosotros no tenemos escasez. Todos los días tenemos agua", dijo Maribel Márquez, administradora de la junta.

El agua que reciben los más de 10.000 habitantes (integran unas 1,620 familia) es potable, es decir, es un líquido de calidad óptima que puede ser consumido por un ser humano sin poner en riesgo la salud.

El agua es aportada por el río Cumes, ubicado a 1.100 metros dentro de la cordillera Montecillos, y baja (impulsada por la gravedad) hasta la planta potabilizadora y luego a las casas del pueblo, situado a 660 metros de altura sobre el nivel del mar. Jesús de Otoro consume agua de calidad porque la junta ha tenido la capacidad para gestionar recursos económicos ante organizaciones internacionales como el Banco Mundial (BM). Esta entidad la apoyó para instalar la planta potabilizadora que costó al menos diez millones de lempiras.

Además del dinero, la junta ha logrado desvincular el agua de la política partidaria y ha creado conciencia y medios para proteger la cordillera de Montecillos. Después de tres años de insistencia logró que la anterior Codehfor, ahora Instituto Hondureño de Conservación Forestal (ICF), declarara (en 2005) 3,179 hectáreas de la cordillera Montecillos como "área abastecedora de agua" para, de este modo, proteger la región ante los depredadores del bosque.

Escasez

El escenario positivo de Jesús de Otoro, adonde el agua corre a raudales, contrasta con la realidad dramática de Tegucigalpa y de los 296 municipios restantes que, en su mayoría, en el último año padecen por los embates de El Niño.

Ese evento climático, que se caracteriza en Centroamérica por los dilatados períodos sin lluvias, ha acentuado una inusitada escasez y, a la vez, ha sacado a flote los factores que realmente la causan. Jorge Aguilera, presidente de la Asociación Hondureña de Prestadores de Servicio de Agua y Saneamiento, califica la situación del país como grave; sin embargo, aclara, que "si todos los municipios tuvieran capacidad para gestionar recursos, no habría crisis". En todo el país, los sistemas de agua son administrados por diferentes modelos, como las alianzas público-privadas, municipalidades, empresas concesionarias, juntas de agua, empresas municipales y el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Sanaa).

Algunos de esos modelos han superado las metas, como en Jesús de Otoro; pero otros han fracasado porque no han logrado gestionar e invertir recursos en el desarrollo de proyectos que puedan afrontar las consecuencias del cambio climático. El Informe de las Naciones Unidas Sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo 2016 Agua y Empleo ubica a Honduras entre los países que tienen "escasez económica de agua".

Para esa organización, la escasez económica de agua obedece a la falta de dinero, ausencia de capacidades humanas e institucionales, debilidad en los marcos jurídicos y normativos para garantizar una buena gobernabilidad en la gestión de los recursos hídricos.

Por ejemplo, en la costa norte del país, esta escasez económica se patentiza en los municipios de Pimienta, San Manuel, Villanueva, Potrerillos, La Lima, adonde las autoridades municipales de los últimos 20 años no invirtieron en la perforación de más pozos y protección de cuencas para garantizar el suministro en períodos extremos de sequía.

Para fortuna de los hondureños que en estos últimos meses recibieron dos o tres veces agua a la semana, pronto volverán a bañarse todos los días.

Francisco Argeñal, meteorólogo de Copeco, vaticina que los ríos y acuíferos dentro de poco se nutrirán de agua.

"El Niño ya terminó o está por terminar y vamos a entrar al escenario de La Niña a finales de junio o principios de julio. Después de haber tenido unos 20 meses de mala distribución de las lluvias pasaríamos a un escenario de exceso de lluvias en julio y agosto", dijo.

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