Opinion
Fecha de publicación: 2020-11-24

Fortalecimiento de la economía de Costa Rica: Zonas Francas

El modelo costarricense de atracción de inversión extranjera directa se basa en su clima geopolítico, su contexto económico y en su talento humano y, en el centro de esta estrategia, se encuentra el régimen de zona francas que ofrece beneficios fiscales a cambio de inversión y empleo.

Por Carlos Francisco Camacho González / Miembro de la Comisión de Trabajo de Asuntos Legales y Fiscales de AZOFRAS

En momentos críticos de la economía mundial y, con la delicada situación de nuestras finanzas públicas, Costa Rica debe ser extremadamente cuidadosa y debe centrarse en proteger los focos de desarrollo y bienestar. El país se enfrenta a una situación precaria de un déficit fiscal creciente, al duro golpe de la pandemia, a impactos negativos por decisiones apresuradas de cierres comerciales por el Gobierno.

Esto se ha traducido en un fuerte aumento en el desempleo. En estos complicados tiempos, el sector de Zona Franca ha probado ser un pilar en la economía costarricense creando más de 210.000 empleos directos y encadenando a 4.000 pequeñas y medianas empresas costarricense. Es momento entonces, de proteger esté régimen y aprovechar las coyunturas mundiales para fortalecerlo.

El modelo costarricense de atracción de inversión extranjera directa se basa en su clima geopolítico, su contexto económico y en su talento humano y, en el centro de esta estrategia, se encuentra el régimen de zona francas que ofrece beneficios fiscales a cambio de inversión y empleo. Las empresas tanto de manufactura como de servicios se han fijado en Costa Rica por estas ventajas, pero, también por la estabilidad política y la calidad de nuestra mano de obra. El país ha logrado crear un clúster de dispositivos médicos de calidad mundial y un ecosistema de servicios de tercerización y de desarrollo de software impresionante. Aun cuando somos un país con altos costos de producción, hemos logrado atraer empresas de gran relevancia gracias a estas cualidades.

Ahora bien, es necesario seguir siendo competitivos para que las empresas extranjeras continúen poniendo sus ojos y consolidando proyectos en el país, porque, a pesar de ser líderes en atracción de empresas extranjeras, no estamos solos en este modelo. Otros países tienen sistemas de zonas francas, inclusive algunos más atractivos al ofrecer costos de operación mucho más bajos o beneficios más atractivos. Estos países son fuertes competidores para el país, y captan números importante de inversión extranjera. Así las cosas, debemos fortalecer nuestro sistema para seguir siendo foco de atracción.

En mi opinión, hay cuatro áreas prioritarias que mejorar. Con mejoras en estas áreas lograríamos cuidar la inversión que ya está presente en el país, dándoles razones para confirmar que su decisión de instalarse en Costa Rica fue la adecuada y forjando una sólida relación con estas empresas, y a la vez hacer crecer nuestra reputación a nivel mundial, atrayendo nuevos interesados Lo primero que tenemos que hacer es mantener nuestra estabilidad democrática y ciudadana, impulsando el diálogo; que los sectores se hagan escuchar sin necesidad de irrumpir en las libertades y derechos de los demás y sin causar interrupciones a las actividades productivas. Esto nos resta atractivo como marca país, como destino de inversión estable. Por ende, es necesario trabajar en los canales apropiados que aseguren una representación adecuada de los sectores manteniendo nuestra tradición pacífica.

Segundo, es vital reafirmar el compromiso del país con el régimen de zona franca y proveer de seguridad jurídica a las empresas que ya están instaladas en el país y a las que se interesen en nosotros como destino de inversión. En el Gobierno, siempre ha habido ávidos defensores del régimen, y hay jugadores importantes como CINDE, COMEX y PROCOMER que constantemente luchan por la defensa de este esquema; inclusive como herramienta para enfrentar esta pandemia, se flexibilizaron ciertas reglas para incentivar el teletrabajo a empresas en zonas francas. Sin embargo, como país, debemos unirnos para que todos entendamos los grandes beneficios de este régimen y evitemos nuevas conversaciones acerca de eliminar las exenciones fiscales del régimen. Hablar de nuevos impuestos a zonas francas es cambiarle las reglas del juego a 375 empresas que ya optaron por Costa Rica y que están creando miles de oportunidades de empleo. Nuestro mensaje como país debe ser unido y fuerte, para proyectar seguridad en las inversiones existentes y las que están por venir.

Tercero, debemos mejorar los procesos y tiempos en tramitología. A pesar de algunos esfuerzos, el tiempo de respuesta de algunas instituciones públicas es precario. No hay forma de poder asegurarle a un inversionista cuánto tiempo tardará el proceso de obtención de permisos. Los esfuerzos deben redoblarse para buscar ser más competitivos, debemos incentivar la participación privada en los procesos de diagnóstico y ejecución para mejorar los tiempos de respuesta. Este mal se sufre dentro y fuera del régimen de zona franca, pero para las empresas que operan bajo este régimen es vital tener un canal abierto con la Dirección General de Aduanas y sus Aduanas de Control, por ejemplo. Requerimos de procesos ágiles para estar en línea con las exigencias del sector productivo y qué de ninguna manera, el procesamiento de un trámite sea impedimento para poder recibir inversión extranjera.

Finalmente, debemos seguir trabajando arduamente en capacitar el recurso humano. Como dije, el talento humano es una de las claves en nuestra estrategia de atracción de inversión. Nuestro país ya tiene un plan en marcha y actores como CINDE, el INA y las Universidades se avocan a capacitar correctamente a profesionales y técnicos basados en las necesidades de las empresas que se instalan en Costa Rica. No obstante, el Gobierno debe dedicar más recursos a estas tareas de enseñanza. Soy fiel creyente que ante la ardua competencia en atracción de inversión y los costos de producción de nuestro país, nuestra gente capacitada son la mejor carta de presentación; debemos seguir ampliando la cantidad de personas elegibles para estos trabajos, para asegurar que siempre habrá recurso para atender las necesidades de contratación.

Estamos en una época clave, donde el efecto de “nearshoring” nos hace más atractivos para empresas estadounidenses, que al establecer plantas en Costa Rica están más cerca de sus clientes y en franjas horarias similares. Esto nos da una gran ventaja al competir con manufactura “offshore” en Asia, hay que aprovechar la oportunidad. En conclusión, debemos concentrarnos en fortalecer nuestra imagen de país estable y atractivo para el desarrollo de nuevas tecnologías y servicios, con recurso humano calificado, y sobre todo, proteger el régimen de zonas francas.

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Carlos Francisco Camacho González / Miembro de la Comisión de Trabajo de Asuntos Legales y Fiscales de AZOFRAS

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