Opinion
Fecha de publicación: 2019-07-15

Opinión desde Guatemala: De Xela para el mundo

No es secreto que esta abrumadora cantidad de guatemaltecos migran en búsqueda de mejores oportunidades. La situación de muchos de ellos es tan precaria que migrar parece ser la única solución. Los riesgos a los que se enfrentan son innumerables, desde ser capturados y detenidos en centros inhóspitos para esperar su deportación, hasta la muerte. Pero el costo de migrar parece no importar.

Por Salvador Paiz

En los últimos meses hemos vivido una de las crisis migratorias más grandes de nuestro tiempo. Es imposible ser indiferente ante las dolorosas imágenes de capturados, muertos y familias separadas, y de las noticias sobre el hacinamiento, inseguridad y terribles condiciones de los centros de detención. Lamentablemente esta situación sigue agravándose y su solución aún no está clara.

Así como ha sido un pico de migración histórico, también ha sido un pico en que se han sobrepasado los récords de repatriaciones. De acuerdo con el Instituto Guatemalteco de Migración, las expulsiones de guatemaltecos desde Estados Unidos han incrementado considerablemente, 14 por ciento durante el primer semestre de 2019, respecto al mismo período del año pasado. No es secreto que esta abrumadora cantidad de guatemaltecos migran en búsqueda de mejores oportunidades. La situación de muchos de ellos es tan precaria que migrar parece ser la única solución. Los riesgos a los que se enfrentan son innumerables, desde ser capturados y detenidos en centros inhóspitos para esperar su deportación, hasta la muerte. Pero el costo de migrar parece no importar. A la fecha, se estima que existen entre uno y dos millones de guatemaltecos en Estados Unidos. Evidencia de ello son las millonarias remesas que mandan de vuelta a sus familiares mes a mes. De acuerdo con datos de Fundesa, en mayo de este año estas alcanzaron los $4 mil 44 millones, casi $500 millones más reportados en el mismo período de 2018 ($3 mil 597). ¿Cómo frenar esta fuerte ola de migrantes? ¿Cómo brindarles las oportunidades que necesitan para salir adelante en el país?

La solución está en crear un ecosistema óptimo para que florezcan nuevos emprendimientos y oportunidades para todos. De esta manera, más guatemaltecos podrán salir adelante aquí mismo, y no buscando suerte afuera de nuestras fronteras. Para lograr este escenario ideal, necesitamos ser un país de oportunidades con condiciones económicas sólidas. La pregunta es, ¿en dónde empezamos a generar esas fuentes de empleo?. Datos oficiales indican que la mayoría de migrantes guatemaltecos provienen de San Marcos, Huehuetenango y Quetzaltenango, ciudades con un gran potencial para convertirse en polos de desarrollo dentro de nuestro país.

Es por eso que Fundesa comenzó a implementar el proyecto Scalerator de la iniciativa Scale-Up Xela el año pasado. El objetivo es convertir a Xela en un foco de desarrollo en la región occidente. Afortunadamente, los frutos de estos esfuerzos ya están comenzándose a ver. Justo hace unos días las 18 empresas que participan en este programa dieron a conocer los logros que han alcanzado. En general, todos estos emprendimientos han incrementado considerablemente sus ventas, algunos de 15 a 30 por ciento, incluso hasta un 46 por ciento. Uno de los participantes afirmó que en un mes había logrado alcanzar el 100 por ciento de sus ventas de todo el 2018.

Es importante que tengamos claro que estos nuevos emprendimientos son un motor fundamental en la economía nacional. En Guatemala las micro, pequeñas y medianas empresas representan el 40 por ciento del PIB y el 85 por ciento de la fuerza laboral del país. De acuerdo al Mineco, el 99 por ciento del parque empresarial está ocupado por este tipo de empresas. De hecho, el 80 por ciento de la población económicamente activa del país trabaja en este sector. Esto nos da la pauta que las pequeñas y medianas empresas son la fuente principal de los nuevos empleos que tanto añoran los guatemaltecos. La cuestión está en generarlas y apoyarnos mutuamente al comprar productos de pequeños y medianos empresarios o cooperativistas.

Estoy seguro que este solo es el inicio para Xela y que el notorio punto de inflexión en su capacidad de generación de empleo se convertirá en un caso de estudio a nivel mundial. Espero que más ciudades del interior se motiven y quieran replicar estas buenas prácticas. Nuestro país lo necesita. Nuestra gente lo necesita. Recordemos que estamos en un momento crucial para Guatemala, a las puertas de un nuevo período presidencial. Estamos muy cerca de elegir a nuestros próximos gobernantes. Investiguemos bien a los dos presidenciables. ¿Qué proponen para eliminar las restricciones a la inversión y el empleo? El empleo digno y la prosperidad es lo que buscamos los guatemaltecos. Seguramente preferiríamos encontrar esas cosas en casa, en lugar de migrar y poner nuestra vida en riesgo para lograrlas. Xela está cambiando, ¿qué ciudad le sigue?

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