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Fecha de publicación: 2016-08-26

Omar Z Robles, el instagramer que eligió el ballet como protagonista

Omar Z Robles es fotógrafo puertorriqueño, que trabaja para Fujifilm, y aprendió a observar el mundo gracias a Marcel Marceau.

Por batanga.com

El legendario mimo y actor le enseñó cómo interpretar el mundo a través de sutiles pero acentuados movimientos. Esos movimientos, que el adquirió como estudiante en París, los emplea hoy en su serie de bailarinas de ballet. Robles encontró una pasión: retratar bailarines de ballet. Para su serie más conocida no usa un teatro como escenario, usa las calles del mundo por el que transita. "Porque lo que importa es “El ojo del fotógrafo”, o al menos eso nos enseñó Michael Freeman en uno de sus libros más usados por los estudiantes de fotografía".

Transitó por el camino que siguen muchos fotógrafos para vivir, porque Robles también encuadró a deportistas, políticos y celebridades, fotos que fueron recibidas por The Chicago Tribune, Metro San Juan y Latino Leaders. Pero hace algunos años fue llevado por el movimiento y las historias que Marcel Marceau le enseñó que podía contar. Eligió al ballet como protagonista y las calles de Nueva York se transformaron en su primer escenario.

When you have to bend over backwards to get a cab in this town, literally. This morning with Mari Sharpe @mari.sharpe #OZR_Dance | #??

Una foto publicada por Omar Z. Robles (@omarzrobles) el 17 de Jun de 2016 a la(s) 8:07 PDT



En su cuenta de Instagram (una ventana al mundo con la que contamos en estos tiempos modernos) podemos ver la delicadeza, la sutileza, el encanto y la fuerza de bailarinas y bailarines que nos hacen creer que ese bullicio (real para ellos, silencioso para nosotros) puede ser, e incluso es, una orquesta y que esas calles son el lugar perfecto para un coliseo de las artes.

Cuba

Cuando Robles cumplió su sueño de viajar a Cuba gracias a la beca de Bessie Foundation sabía se estaba sumergiendo en la tierra donde viven “precisamente algunos de los mejores bailarines del mundo”.

“Tal vez se deba a que el movimiento y el ritmo corren por dentro de su sangre afrocaribeña, pero más que nada es porque el entrenamiento de la escuela de Rusia es parte de su herencia”, asegura el fotógrafo cuando en un artículo de su blog busca una explicación a lo innegable: En cuba, se vive bailando.

Laura Tosar @lauratosar #OZR_Dance || #???|| #Cuba

Una foto publicada por Omar Z. Robles (@omarzrobles) el 5 de Abr de 2016 a la(s) 7:59 PDT


Pero ese escenario es diferente al neoyorquino. “Me encontré enredado entre el ritmo de los bailarines que iba a fotografiar y la cadencia de los cubanos en las calles balanceando sus vidas y su esfuerzo para terminar cada día”, dijo Robles.

Los cuerpos que se expanden, que vuelan y que bailan en ese cotidiano cubano irradian, para el admirdor de Marceau, la sensación de que para esos movimientos no se precisó el más mínimo esfuerzo. “Eso a pesar de que estaban llevando sus cuerpos al extremo de lo humanamente posible”.

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