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Fecha de publicación: 2015-05-25
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5 reglas de oro para usar corbatas

¿Delgadas o anchas? Si aún no sabe qué corbata lucir en su próxima reunión con el gerente o cena del trabajo, lea esta guía de moda.

Por Gestión

Cuando usted lleva puesta una corbata, prácticamente se puede pasear por donde desee; es como una tarjeta de Admirals Club que luce a la vista de todos. Ya sea que esté alistándose para la oficina o para una salida nocturna, una corbata le permite reunir los elementos dispares de su armario con un toque de textura o color complementario.

Si usted aprende a hacerlo correctamente –es decir, equilibrar el ancho de la corbata con las solapas y cuello de su camisa y encontrar un nudo que le quede bien –usted habrá logrado el look perfecto de la cabeza a los pies.

Lo primero que nota la gente es la corbata. Siempre suelen decir: ¡Qué bonita corbata! Y es que sus ojos no pueden evitarlo.

Así que si bien usted quiere una corbata que se vea genial por cuenta propia, recuerde que no debe ser un “adornito” más. La intención es que la corbata hable por el resto de su atuendo y no esté al margen o entre en conflicto con él.

El largo importa…

Ya sea que usted mida 1.93 o 1.70, la punta de la corbata debe llegar justo a su cintura, no tres pulgadas por debajo ni dos pulgadas por encima de ella. Salvo que usted esté adoptando el estilo del traje corto, entonces, sí, deje su corbata cuelgue por encima del ombligo.

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El portal de moda GQ recomienda una corbata estrecha pero no súper delgada, lo ideal es entre dos pulgadas y un cuarto a dos pulgadas y tres cuartos en su punto más ancho. Algo más ancho que eso y usted empezará a parecerse a un congresista.

Esta “anchura más delgada” funciona tanto para atuendos de oficina como de calle, combinando con cualquier terno de corte moderno.

El nudo no debe parecerse a un Dorito gigante
¿Quiere un nudo del tamaño de una pizza como el de Stuart Scott en ESPN? No, no lo querrá. Así que vaya y pase por alto el “medio Windsor”, el “príncipe Alberto”, el “súper Doble Elliott”, y todos esos nudos que se encuentran en las guías de sastrería.

Usted necesita conocer solo un nudo: el americano (four-in-hand). No es ni tan grande ni tan pequeño ni tan perfectamente triangular. Es natural y elegante, y funciona con todos los cuellos. Aprenda cómo hacerlo, nunca lo olvide, y úselo siempre.

Ame su hoyuelo: el arma secreta de la corbata
“Sí, una corbata perfectamente anudada se verá perfectamente bien sin él”, dice la editora senior de moda de GQ, Lisa Cohen. “Pero el hoyuelo es el toque final que logra la perfección. Por eso lo consideramos esencial”. A continuación, unos tips para que su look vaya de ‘pasable’ a ‘impecable’.

1. Cuando ya haya casi terminado de hacer el nudo de la corbata, presione su pulgar contra su dedo índice justo debajo del nudo, para que la tela forme un pliegue.
2. Tire hacia abajo el extremo delgado de la corbata para apretar el hoyuelo, y deslice el nudo.
3. Perfeccione ambos lados del hoyuelo para acentuar el pliegue y ponerlo en su lugar.

Las corbatas que no le pueden faltar.
No estamos diciendo que no debería tener más de cinco corbatas, pero si solo tiene ese número, es lo suficiente para cada atuendo y ocasión.

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Lana.
En pleno invierno, usted querrá una corbata que combine con su ropa más gruesa.
Toda negra.
Para ocasiones formales, para un traje gris con una camisa blanca, o para una casaca de cuero o jean. Excepcionalmente versátil.
Con puntos.
Al igual que una con lunares, pero mucho más inteligente y más sutil.
De un club.
Cualquier corbata con un logotipo que se repite o con uno solo para las universidades de la Ivy League, ideal para cualquier persona con estilo.
Delgada de preferencia.
Vale la pena repetirlo… No más corbatas gruesas, mejor opte por una delgada azul o cualquier color que le guste pero del ancho correcto (revise la medida adecuada líneas arriba).

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