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Fecha de publicación: 2020-05-15
FOTO SALVADOR MELÉNDEZ

El Salvador: Economía resentirá impactos profundos por COVID-19

El COVID-19 ya impactó en más de 80.000 empleos y reducirá la recepción de remesas en 20%. El país busca reabrir su economía en mayo.

Por Claudia Contreras – estrategiaynegocios.net

El Salvador inició su gran confinamiento preventivo el 13 de marzo. La cuarentena domiciliar absoluta arrancó el 20 de marzo y seguirá vigente por lo menos hasta el 21 de mayo. Eso obligó el cierre de empresas no esenciales y dejó en pie a las esenciales: salud, alimentación, seguridad y transporte.

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Con fronteras cerradas para paso de personas, pero no de mercancías, una de las industrias más afectadas es el turismo. El Ministerio de Turismo prevé que la crisis deje pérdidas al sector por US$440 millones.

Un sondeo conducido a inicios de abril por la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, con una muestra de 1.009 empresas, arrojó que el 94,7 % de los encuestados reportó bajas en ventas. Para el 66,7 %, el ingreso por ventas cayó más de la mitad. Por lo menos el 5% declaró que en cuatro semanas más con medias de restricción debía proceder al cierre definitivo y un 84 % debía suspender o recortar operaciones o empleados.

“Las estimaciones del FMI establecen que la contracción de la economía en el presente año puede ser de un -5,2%. Esa tasa de contracción no se veía desde principios de los años 80 (durante la guerra civil)”, advirtió Pedro Argumedo, investigador de FUSADES.

Subrayó: “El déficit fiscal de 2020 andará entre 8% y 12% del PIB. En la crisis financiera de 2009 llegamos al 4%”.

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Las remesas también caerían un 20% este año, US$1.000 millones menos que en 2019 cuando sumó US$5.650,2 millones.

En cuanto a los impactos posibles en el empleo, Argumedo puntualizó que un 30% de la población económicamente activa no está laborando. Al menos un millón de personas están en sus casas.

“En el caso de los empleados formales se estima que la con tracción puede ser de 80.000 empleos formales”, planteó. Con estos escenarios, entre 100.000 y 110.000 familias podrían caer en la pobreza, ha advertido un estudio de Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) y de la Universidad Francisco Gavidia (UFG).

El impacto fiscal será importante, plantea en un reciente informe el BID. “Los ingresos fiscales podrían reducirse considerablemente tras un paro preventivo de la actividad económica. Actividades como comercio, restaurantes y hoteles; la industria manufacturera, construcción y servicios profesionales, que se han visto afectadas por las medidas de prevención de expansión de la pandemia, representan cerca del 50% del PIB y de ellas proviene cerca del 67% de la recaudación fiscal, por lo que el Ministerio de Hacienda está estimando una pérdida de ingresos fiscales por el orden de los US$400 millones (1.5% del PIB)”.

EMPRESAS: ESPERAN REABRIR

La empresa privada cabildea una reactivación lenta de la economía a partir de la tercera semana de mayo, con uso obligatorio de mascarillas y supervisión estricta del Ministerio de Trabajo en comercios y fábricas de actividades no escenciales. Del 7 al 21 de mayo, inició una “Cuarentena rígida” con la suspensión de la circulación del transporte público, buses, taxis y UBER. La medida afecta a un 80% de la población que se moviliza en autobuses, según estudios del Viceministerio de Transporte.

Además, los salvadoreños debieron respetar un horario de movilidad en el territorio según su número de identidad. Las únicas empresas autorizadas para operar en este período fueron: supermercados, farmacias, bancos, empresas de alimentos, medios de comunicación, funerarias y cementerios. Tampoco había en esa fase movilidad entre municipios en todo el país.

Este último decreto del Ejecutivo buscó aplanar la curva de contagios que hasta el 7 de mayo ascendía a 695 casos confirmados positivos y 15 fallecidos.

“No hay ganadoras en esta crisis”, afirma Patricia Figueroa, directora ejecutiva de la Cámara de la Industria Textil (CAMTEX).

Lo que hay son esfuerzos para aprovechar ventanas de oportunidad que abre la crisis. Con fábricas operando a menos del 20% de su capacidad, la industria textil y de plástico se volcó a suplir a la red hospitalaria salvadoreña con la fabricación de insumos médicos.

Después de más 37 tests con clientes en Estados Unidos, INTRADESA y TEXTUFIL, empresas miembros de CAMTEX, crearon batas de aislamiento Fase 1 del coronavirus aprobadas por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.). “Lo difícil fue el trabajo remoto, mediante reuniones de zoom 24/7, con clientes.

Nos han ayudado médicos en hospitales de Estados Unidos, que al recibir muestras nos decían qué mejorar. Aprendimos mucho en los últimos 10 días”, explicó Jaime Miguel, director ejecutivo de INTRADECO.

“Este es un momento donde debemos potenciar la innovación en la industria y determinar las estrategias que en conjunto nos ayuden a superar esta crisis. Se generará un cambio a nivel mundial en la perspectiva de la economía, en cómo funcionan las cadenas de valor, por lo que es importante el trabajo en equipo con todas las partes involucradas”, insistió Figueroa.

Rodrigo Tona, CEO de Termoencogibles, explicó que la crisis les impulsó a crear batas médicas, guantes y bolsas para gestión de desechos hospitalarios. “Desde que lanzamos el producto, unos ocho países nos han pedido fabricarlos y exportarlos”, apuntó.

Para Tona, hay que pensar ya en el futuro postCovid-19. “Lo que debemos buscar es cómo, después de la crisis, expandir más la oferta de productos y servicios que la región ofrece. Las empresas se van a transformar, habrá nuevos negocios, como en el caso de nosotros. Estamos abriendo una nueva línea de negocios que no teníamos, nació de la creatividad de nuestra gente”.

“Es importante que como industria y como país estemos preparados en el momento que la economía comience a reabrirse nuevamente en los países que representan a nuestros principales socios comerciales. Esto nos permitiría mitigar el desempleo y la caída de las exportaciones”, dijo Figueroa.

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