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Fecha de publicación: 2019-10-31

Generación Z: Cómo prepararla para un futuro tecnológico complejo

Nora Rodríguez es escritora, mentora de líderes internacionales, y fundadora de Happy Schools Institute

Por ABC.es

Nora Rodríguez, mentora de líderes internacionales, fundadora de Happy Schools Institute. Neuroeciencia y educación para la Paz, creadora de estrategias para educar en la felicidad responsable, imparte talleres y conferencias de «Liderazgo Z» para los jóvenes que nacieron a finales de 1995, y a quienes les educan. «La incertidumbre por el futuro exige que las nuevas generaciones desarrollen competencias destinadas al entrenamiento de aquellas las habilidades y talentos que les servirán para afrontar un futuro veloz, altamente tecnológico y que es hoy difícil de imaginar. «Quienes han nacido en el mundo de la "i": del iPhone, iPod, e iPad, son los primeros adolescentes tecnológicos, pero esto no les asegura que sepan desenvolverse en trabajos que aún no se han creado, y para los cuales se sigue sin darles las competencias que ya sabemos necesitarán para afrontar la incertidumbre y las nuevas demandas de adaptación en un entorno que cada vez es más cambiante, incierto y complejo».

Más emocionales, pero desconectados
Más emocionales, más sensibes socialmente, pero desconectados con su potencial. Comprometidos con la injusticia social y el cuidado del planeta, conforman una generación altamente comprometida, posiblemente porque nacieron en un contexto económico de máxima desigualdad de ingresos y baja inclusión social. ¿Es esto lo que les permite trabajar duro, incluso formar sistemas cooperativos más justos e igualitarios, por lo que las empresas ya piensan en ellos? Sin duda.

Sin embargo, no sólo la mayoría desconoce cómo aprovechar al máximo sus capacidades para nuevas competencias necesitan, sino que, tal como las investigaciones demuestran, son menos autónomos, lo que hace que crezcan más lentamente que las generaciones anteriores debido a que están demasiado apegados a la familia. Por lo que no es raro que se bloqueen cuando se les pide imaginarse cómo serán en un futuro o que encuentren un propósito que les apasione.


La autoridad de las redes
Para entrenarse en nuevas competencias, no hay que dejar de lado que se informan de forma instantánea casi exclusivamente desde las redes sociales, lo que implica que absorben pero una información que olvidan de forma inmediata. Esto sin duda les permite funcionar como jóvenes globales que pueden presumir de tener muchos amigos y «estar al día», pero sus conocimientos son altamente superficiales. «Queremos que sean pensadores creativos, que tomen decisiones constructivas, que lleven a cabo sus propias ideas y hagan las cosas de una manera que beneficie a los demás, pero no se están tratando cuidadosamente las condiciones adecuadas para que pueden prosperar, debemos enseñarles a ser felices responsablemente», dice Rodríguez, «en lugar de alabarlos sólo por su facilidad ante la técnica. Ellos tendrán que trabajar para un cambio de paradigma que tal vez no responda a ningún paradigma de progreso conocido».

Lo que necesitan aprender
Para Nora Rodríguez, que colabora activamente con organismos internacionales para el cumplimiento de los ODS 2030, Objetivos para el Desarrollo Sostenible, «Esta nueva generación está ingenuamente expuesta, y no sólo porque tiene una biografía paralela desde antes de nacer en redes sociales, sino porque desconoce su potencial y necesita con urgencia aprender a enfocarse desde sus fortalezas».

He aquí una decena de las 100 competencias que propone.

1- Enseñares a detectar fuentes fiables según sus intereses, y que aprendan a hacerse las 4 preguntas básicas para aprender a seleccionar contenidos y fuentes: «¿qué es?», «¿para qué necesito saberlo?», «¿me ayuda a ser mejor persona?», «¿realmente me sirve?». Fundamentalmente porque tienen poco criterio frente a lo que aprenden desde las redes, desde donde son manejados fácilmente. La información que les llega cuando consultan no es profunda, sino información es cada vez más fragmentada y simplicada, que obedece a intereses determinados, postverdad, fake news o fake information, por ejemplo, y que almacenan fácilmente en sus mentes contenidos superficiales sin discernir.

2- Sacar partido a su natural sensibilidad, una cualidad poco valorada y a menudo, asociada a la fragilidad y debilidad, pero que es en realidad es una tremenda fortaleza. No sólo porque los hace más tolerantes que generaciones anteriores (aunque tengan poca paciencia ante la desigualdad) sino porque les permite ser más perspicaces para reconocer y comprender sus propias emociones, y ser valientes como para exhibirlas en público y conquistar sus miedos y obstáculos internos, promoviendo una mayor consciencia de sí mismo, primer componente de la inteligencia emocional.

3- Conocer cómo funciona su cerebro, y cómo pueden aplicar estrategias de neuroliderazgo en su vida cotidiana. Es imprescindible para que en algún momento también descubran que la empatía, la creatividad y el autocontrol son fortalezas que pueden aprender, y que puedan conectarlas con sus talentos, para que descubran que, al hacerlo también desarrollan fácilmente su autonomía.

4- Construir comunidad integrando propósitos sociales comunes. Es necesario darles herramientas para crear grupos con un propósito, con el objetivo de alcanzar logros exitosos a corto plazo, enseñándoles a distribuir poder, a inspirar a otros, y a colaborar conscientemente para alcanzar propósitos que a su vez les permitan percibirse como mejores personas.

5- Desarrollar una imaginación ambiciosa, acercándoles historias de personas que fueron palancas de transformación para el mundo y que funcionen como inspiradores para sus vidas, y que le permitan imaginar qué harían ellas frente al cambio acelerado del futuro, o cómo activarían la resiliencia social.

6- Entrenarse durante quince minutos dos o tres veces por semana en conversaciones difíciles cara a cara, con el objetivo de vencer la resistencia a evitarlas, lo que les permitirá arriesgarse desde el propio liderazgo. Las nuevas ecnologías, rápidas e instantáneas, no son deficientes a la hora de comunicar significados si el interlocutor carece de amplitud de miras.

7- Centrarse en el horizonte lejano. Esto es, ver lo invisible, como ver mejores formas de hacer las cosas ante un problema, a partir del propio sentido ético.

8- Enfocarse en pocas tareas. Esto es: «Hacer menos» asumir menos responsabilidades para poner en ello más energía. Esto permite un trabajo de mayor calidad, incluso si pertenecen a la generación de la multitarea.

9- Pensar en las emociones como herramientas. «Nuestras emociones no son pasivas ni automáticas», dijo Nora Rodríguez. «Son una herramienta que podemos usar uestras emociones para lograr ciertos objetivos. Por ejemplo, podemos usar ciertas emociones para convencer a otras personas de unirse a nuestra causa social. Las redes sociales son altamente emocionales, y nos mostramos preocupados por los problemas que afectan a otros para asegurarnos que quienes lo padecen saben que estamos a su lado. De modo que los jóvenes pueden ajustar qué emociones compartir y cuándo en ambientes de trabajo. O bien valerse de la influencia emocional con fines sociales, creativos y éticos en las redes sociales».

10- Aprender a despertar la empatía profesional. El acoplamiento de cerebro a cerebro implica alinearse con los intereses de otros. Este «hacer clic» de forma natural, en conversaciones con extraños o conocidos, sin silencios incómodos, es una estrategia interesante para que encuentren las ventajas de estar más conectados con personas del mundo real, que a menudo se unen por un lenguaje no verbal similar, ritmos vocales, expresiones faciales e incluso miradas «a tiempo», y pronto sean mas hábiles en sincronizar.

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