Claves del día
2016-08-29

Luis Fernando Leal, el CEO de la expansión de Ingenio Magdalena

En Guatemala, el país líder en el mercado azucarero centroamericano, el Ingenio Magdalena está a la cabeza: aporta más del 24% de la caña molida y de la producción del país. ¿Qué tipo de inversión y de desarrollo han permitido ese gran paso? Ampliar (mucho) el área de cultivo y un buen número de cosas más: pasen y lean.

Por Velia Jaramillo, estrategiaynegocios.net

Luis Fernando Leal Toledo, el CEO del Ingenio Magdalena en Guatemala tiene dos relojes en sus oficinas: uno marca la hora de La Democracia, Escuintla, un municipio de 25.000 habitantes, la base de las operaciones azucareras de la empresa que dirige; el segundo indica la hora de Nueva York, la metrópoli de 8 millones de habitantes en la que el CEO cursó sus estudios superiores, y en cuya Bolsa de Valores se negocian los precios del azúcar.

Esos relojes ilustran como transcurre la vida del gerente general de Magdalena, con un ojo atento en los mercados internacionales, sin perder de vista su operación local. En la última década, Leal impulsó una increíble diversificación y expansión de la empresa de su familia, que es ya la primera productora de azúcar en Centroamérica y la tercera generadora de energía eléctrica en Guatemala. Incursiona en banano con Dole, y fabrica un premiado gin en Estados Unidos.

De niño, Luis Fernando Leal Toledo solía visitar con su padre, Luis Fernando Leal Pivaral, el ingenio de la familia, en La Democracia, departamento de Escuintla (en el centro-sur de Guatemala, a 105 kilómetros de la capital). Muy joven partió a Nueva York, a estudiar en la Universidad de Cornell (entre 1988 y 1993). Apenas concluyó sus estudios, regresó a Guatemala, y al ingenio de su niñez. Primer miembro de la tercera generación de la familia Leal que ocupa la dirección de la empresa, Leal Toledo entró a trabajar a Ingenio Magdalena en 1993. Desde hace diez años funge como gerente general.

La historia de éxito empresarial de Magdalena se construyó hace 33 años. El fundador de los negocios de la familia fue Julio Héctor Leal, un abogado que incursionó, en la década de los 50 en la producción agrícola, comprando tierras, y desarrollando negocios a partir de ganado, café y caña. Tras el deceso del fundador, a mediados de los años 60, sus hijos Luis Fernando, Héctor y Mario Leal Pivaral decidieron en 1968, invertir en un ingenio nuevo. En 1983 vendieron esa participación a cambio de un ingenio más pequeño, que era el Ingenio Magdalena.

Este ingenio había sido fundado en 1976 en la finca Magdalena, ubicada en El Rodeo, departamento de Escuintla, por empresarios vinculados al grupo de Industrias Licoreras de Guatemala. En los años 80, fue reubicado a la Finca Buganvilia, en donde sigue operando. Los tres hijos de don Julio Héctor Leal se concentraron cada uno en distintas áreas de la empresa familiar: Luis Fernando Leal Pivaral (padre del actual gerente de Magdalena) fue el responsable de la operación de azúcar, a la postre la más importante y de mayor desarrollo. Su hermano, Héctor dirigía los negocios de café y Mario las fincas de ganado. En 1991 falleció Luis Fernando Leal Pivaral y dos años después Luis Fernando hijo entró a la empresa. Traía bajo el brazo un BS (Bachelor of Science) en Ingeniería Mecánica y una maestría en Ingeniería Industrial cursados en la Universidad de Cornell. Siempre se preparó para el negocio y asumió el reto de conducir una empresa que hoy apuesta por la diversificación, porque sabe que en ella está el futuro.

LíDER AZUCARERO

Foto: Estrategia y Negocios

En Guatemala, el país líder en el mercado azucarero centroamericano, Magdalena está a la cabeza: aporta más del 24% de la caña molida y de la producción del país. "Tenemos tres años de ser el ingenio más grande en Guatemala. Es un crecimiento que ha sido acompañado de una tasa de reinversión muy alta. En 1983, de 19 ingenios operando en Guatemala, ocupábamos la posición 17, hoy de 12 ingenios, somos el número 1", expone Leal.

¿Qué tipo de inversión y de desarrollo han permitido ese gran paso? "Se ha ampliado mucho el área de cultivo. En 1983 teníamos alrededor de 3.000 hectáreas y actualmente le damos servicio a 56.000 hectáreas de plantación. Hemos venido alquilando más tierra y comprado otra parte. El 80% de la caña la producimos nosotros y el porcentaje restante nos lo suministran otros productores", responde.

Al producir más caña, la empresa tuvo que ampliar la capacidad industrial. "Después del primer año (de operación de Magdalena), los pequeños molinos con los que contaba la fábrica para extraer el jugo de la caña se sustituyeron. A lo largo de los años se han instalado otras líneas de producción. Hoy somos el único ingenio en Guatemala que tiene tres tándems de molinos, y cada uno muele alrededor de 15.000 toneladas, para redondear las 46.000 toneladas métricas (TM) de caña molida (por día)", detalla. En 2010, Magdalena inició la instalación de un domo para almacenar azúcar refino con una capacidad de 76.000 TM, concluido en 2013.

Segundo productor mundial

Cuando la familia Leal adquirió Magdalena en 1983, era un ingenio chico que tenía apenas unos 500 empleados. Después de 33 años, la ubicación es la misma, en la finca Buganvilia, pero aquel pequeño ingenio que entonces molía menos de 1.000 toneladas por día, alcanzó en 2015 un récord de molienda de 46.000 toneladas en un día. Si en su origen se producían 17.000 toneladas de azúcar por zafra, el año pasado la producción alcanzó más de 700.000 toneladas. Pasó de ser un ingenio que producía solo azúcar para el mercado local, a exportar azúcar cruda al mercado internacional. Actualmente, el 80% de su producción se destina a la exportación y es azúcar refinada. El restante 20% es azúcar estándar para el mercado local.

Magdalena se presenta como la fábrica de mayor producción de azúcar en Centroamérica y la segunda en América Latina, pero su alcance ya traspasa las fronteras regionales: se colocó en la zafra 2014/2015 como el segundo ingenio de más producción de azúcar en el mundo, con 709.000 toneladas.

El número uno fue el Ingenio Sao Martinho en Brasil, que produjo 718.130 toneladas métricas de azúcar. Grupo Magdalena es, además, de acuerdo a datos del Ministerio de Trabajo de Guatemala, el mayor empleador de Guatemala, con 24.000 puestos de trabajo en época de zafra.

Esa fuerte orientación al mercado global ha llevado a Magdalena a mejorar sus estándares de calidad. Ahora, detalla su CEO, el mercado demanda certificaciones y cambios en los procesos que van mucho más allá de temas de inocuidad y calidad. "Dentro del proceso reclaman incorporar elementos importantes como bioterrorismo, temas de sostenibilidad, sociales y ambientales. Cada vez nos enfrentamos a un mercado mucho más exigente y hemos tenido que transformar la empresa para atender esas nuevas exigencias".

De acuerdo con Leal Toledo, Magdalena es actualmente uno de los más grandes exportadores de azúcar refinada en Latinoamérica. Sus exportaciones alcanzan un poco más de 500.000 toneladas, el equivalente al 60% de las exportaciones totales de azúcar refinada desde Guatemala. "Somos el exportador de azúcares finos más grande de América Latina, porque los ingenios de Brasil no están concentrados en producción de refino", anota. El azúcar que se produce en la Finca Magdalena actualmente llega a más de 30 mercados de Asia, áfrica, Estados Unidos, Latinoamérica y el Caribe. Los principales mercados son Chile, Togo y Costa de Marfil. En cuanto a la estrategia comercial de Magdalena en mercados externos, si bien el azúcar es un commodity que se negocia en la bolsa "Nosotros no nos quedamos ahí sino que vamos al destino final a promocionar nuestro producto. Somos uno de los proveedores importantes de Chile, que es uno de los mercados de azúcar refinada más importantes de la región, e igualmente de las islas del Caribe", dice Leal.

Foto: Estrategia y Negocios


La caída en los precios del azúcar impactó en 2015 a la industria. "Tuvimos cinco años de superávit, y al final esta acumulación de inventarios generó una depresión muy grande, los precios bajaron por debajo de los costos de producción. Ello fue muy duro para la industria azucarera. Hoy regresamos a tiempos más normales y las perspectivas son mucho mejores", comparte el CEO. Con todo, el azúcar sigue siendo el negocio más importante de Grupo Magdalena, representando un 61% de sus ingresos. Esa crisis de precios, detalla Leal, obligó a los estrategas de Magdalena "a hacer una reducción de costos severa; sin embargo, tratamos de que las decisiones de reducción de costos no afectaran la productividad. A largo plazo creemos que esta es la forma de hacer el negocio sostenible".

Es una estrategia que ha rendido resultados: "Hace 30 años no hubiéramos soñado llegar a las productividades que tenemos hoy. Si entonces se producían 70 toneladas por hectárea, hoy cerramos a 125", compara Leal. De hecho, afirma, "de acuerdo a un ranking, en el que participan nueve de los 12 ingenios de Guatemala, somos el ingenio más alto en producción de caña por hectárea y el segundo en producción de azúcar por hectárea".

¿Cómo lo logran, sin descuidar el tema de bienestar laboral? "Invirtiendo mucho en las condiciones de los trabajadores, es algo que también se ha transformado en 30 años. Hoy las condiciones de trabajo son mucho mejores. Como industria asumimos el compromiso de cumplir con condiciones mínimas para los trabajadores, que involucran desde la alimentación que se les brinda, las condiciones de trabajo, los lugares en donde viven. Los campamentos para los trabajadores migrantes son lugares agradables, con atención médica y entretenimiento, el que abarca actividades deportivas, culturales y religiosas. La alimentación tiene que tener balance con el trabajo que están efectuando y es importante que constantemente se estén hidratando. Tenemos más de 20.000 trabajadores en el ingenio en época de zafra, y alrededor de 11.000 fuera de zafra".

ENERGíA: LA OTRA GRAN APUESTA

Magdalena fue una de las empresas pioneras guatemaltecas en apostar por la generación de energía. Desde 1990 comenzó a invertir, de manera incipiente, en un programa de cogeneración. A la producción de energía llegó cuando una crisis energética severa -provocada por una sequía aunada a una alta dependencia del recurso hídrico en el país- propició un cambio en la política estatal que, hasta entonces, mantenía el sector eléctrico en manos del Estado.

A partir de dicha crisis, cambió la política del Estado y surgieron los contratos privados. En 1994, la Empresa Eléctrica firmó contratos con seis ingenios que aportarían energía eléctrica, entre ellos, Ingenio Magdalena. La generación de electricidad se convirtió en una línea de negocios relevante para la empresa, al grado de que en su visión estratégica, se planteó que, para el 2015, el negocio energético alcanzaría un tamaño equivalente al 50% del resultado de Magdalena.

Consecuentemente con dicha visión, la empresa canalizó inversiones importantes a ese nuevo negocio: en 2004 amplió la generación de energía eléctrica, invirtiendo en un turbo generador condensing con capacidad de 53.5 megavatios (MW) y en una nueva línea de transmisión eléctrica para incrementar la entrega al sistema eléctrico nacional. En 2005, instaló una planta de co-generación con capacidad de 30 MW.

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