Claves Del Día
Fecha de publicación: 2016-06-27

¿Podríamos despedirnos de la jornada laboral de ocho horas?

Mucho se habla de la flexilidad horaria, del teletrabajo… Pero en realidad, son muy pocos los que lo ejecutan. ¿Llegaremos a verlo a escala masiva? Pues parece que sí, y antes de lo que pensamos. ¿La razón? Mayor productividad de los empleados.

Por: expoKnews.com

Si miramos bolsas de trabajo o le preguntamos a nuestros amigos y familiares, la jornada laboral de 8 horas está igual de viva que durante la Revolución Industrial. A pesar de lo mucho que se habla de los horarios flexibles, el trabajo remoto y otros modelos, lo cierto es que todavía millones de personas laboran bajo este antiguo esquema… Pero no por mucho tiempo.

Aquellas organizaciones y personas que en verdad quieran alcanzar su máximo de productividad deben considerar seriamente olvidarse de la jornada de 8 horas y reemplazarla con esquemas más flexibles, argumenta el experto en liderazgo Travis Bradberry.

¿Cuál es una mejor solución? Bradberry cita un estudio realizado por una empresa, que consistió en usar una aplicación para conocer cuánto tiempo pasan sus colaboradores en varias tareas y comparar los resultados con sus niveles de productividad. Lo que descubrieron es que la duración del día de trabajo no importa, lo más relevante es cómo cada persona estructura su jornada: las personas que se tomaron pequeños descansos fueron más productivas que quienes trabajaron largas horas.

El balance ideal es al parecer de 52 minutos de trabajo seguidos por 17 minutos de descanso. Quienes siguen este patrón se dedican por completo a la tarea que tienen enfrente por una hora, sin mirar su Facebook ni distraerse con correos electrónicos. Cuando se sienten cansados, toman un descanso en el que se separan por completo del trabajo, logrando así tener otra hora muy productiva.

Bradberry recomienda planear nuestro día de acuerdo con estos descubrimientos, preparándonos para trabajar con intención durante una hora, seguida de descansos de 15 minutos. Cuando dejamos que la fatiga gane y trabajamos a pesar de ella perdemos concentración y energía y cuando tomamos “descansos” mirando nuestro correo electrónico, no dejamos que nuestra mente en verdad se despeje.

Lo que pueden hacer las empresas ante los argumentos de Bradberry y otros expertos es ayudar a sus colaboradores a cambiar su percepción y a olvidar la idea de trabajar 8 horas seguidas con un solo descanso para comer. Esto significa, por supuesto, no sancionar a quienes toman un paseo o se alejan del escritorio durante su horario de trabajo, entre otras cosas.

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