Claves Del Día
Fecha de publicación: 2016-05-23
Un equipo deportivo no tiene sueños, tiene objetivos: Los sueños son muy inspiradores, pero los objetivos nos comprometen con la profunda dimensión de la realidad. (Foto: AFP).

'Cholo' Simeone, o cómo inspirar para llevar a un grupo a lo más alto

Un liderazgo inspirador como el que “emite” el 'Cholo' Simeone desde que está al frente del Atlético de Madrid es uno de los que deberíamos plantearnos como referente si hablamos del manejo de equipos hacia la mayor potenciación de su rendimiento.

Por: Julieta París*

Todo equipo tiene una historia. Una raíz. Un origen. Se trate de un equipo deportivo, o de un equipo de trabajo, siempre se viene de algún sitio.

Cuando un equipo está en marcha, es muy fácil seguir un modo de acción rutinario, un “hacer las cosas porque siempre se han hecho así”. Es algo que la psicología social ha estudiado en numerosas ocasiones, siendo el experimento más conocido aquél en el que colocaron a cinco monos en una jaula:

En un experimento se metieron cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para acceder a los plátanos, los experimentadores rociaban al resto de monos con un chorro de agua fría. Al cabo de un tiempo, los monos asimilaron la conexión entre el uso de la escalera y el chorro de agua fría, de modo que cuando uno de ellos se aventuraba a ascender un busca de un plátano, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.

En ese momento, los experimentadores extrajeron uno de los cinco monos iniciales e introdujeron uno nuevo en la habitación.

El mono nuevo, naturalmente, trepó por la escalera en busca de los plátanos. En cuanto los demás observaron sus intenciones, se abalanzaron sobre él y lo bajaron a golpes antes de que el chorro de agua fría hiciera su aparición. Después de repetirse la experiencia varias veces, al final el nuevo mono comprendió que era mejor para su integridad renunciar a ascender por la escalera.

Los experimentadores sustituyeron otra vez a uno de los monos del grupo inicial. El primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador.

Posteriormente se repitió el proceso con el tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos del experimento inicial habían sido sustituidos.

En ese momento, los experimentadores se encontraron con algo sorprendente. Ninguno de los monos que había en la habitación había recibido nunca el chorro de agua fría. Sin embargo, ninguno se atrevía a trepar para hacerse con los plátanos. Si hubieran podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta hubiera sido esta “No lo sé. Esto siempre ha sido así”.

Tomar conciencia de esto es especialmente importante para las personas que se ponen al cargo de un equipo y su ambición es la de resonar y transformar las psiques – y quizás algo más profundo – de las personas que tienen a su cargo. Sabemos que una cosa es ser jefe y otra es ser líder, y que no siempre van ambas de la mano. También sabemos que un jefe consciente se acerca al liderazgo, y que aunque existen muchos tipos de liderazgo de los que ya se han hablado en esta revista el liderazgo inspirador como el que “emite” El Cholo Simeone desde que está al frente del Atlético de Madrid es uno de los que deberíamos plantearnos como referente si hablamos del manejo de equipos hacia la mayor potenciación de su rendimiento y optimización de los resultados que cómo equipo pueden ofrecer.

Cuando Simeone llegó al Atlético de Madrid a finales de 2011 se encontró un equipo desorientado y desmotivado. 5 meses después estaban ganando un título que solamente unos meses antes nadie hubiera imaginado.

Aquí el líder ya está hablando: Solo alguien fuerte, inspirado y confiado coge un equipo a medio trayecto con tantas variables desfavorables en su haber, para revertirlas en posibilidades, opciones y objetivos cumplidos. La clave, según él ha comentado en numerosas entrevistas, es que en ningún momento trató de cambiar al equipo y su filosofía (y que él tan bien conocía desde dentro, lo cual facilitó muchísimo su adaptación y la empatía con sus jugadores y poder enfocarse en lo que éstos necesitaban) si no que trató en todo momento de conectar a los jugadores con el rumbo y con las variables que caracterizaban al equipo.

Si sabes que un equipo es “intenso, apasionado, comprometido y fuerte defensivamente” cómo él lo definió, se consigue más reconectando al equipo con todas estas características que tratando de imponer otras nuevas, que por muy buenas que sean, están lejos de lo que el grupo es. Y es en este sentido dónde el líder responsable de un equipo debe profundizar en la verdadera razón por la que se hacen las cosas en un equipo (como el ejemplo anterior de los monos y los plátanos) y sólo tratar de redirigirlas desde dentro y desde la empatía, nunca desde fuera y desde la imposición.

En breves líneas podríamos decir que el liderazgo del Cholo es un liderazgo inspirador al cambio porque insiste en cuestiones imprescindibles del día a día y fundamentales para todos:

- El esfuerzo de cada día suma: tan importante es un partido con el primero de la tabla cómo con el último. Traducido en la empresa: toda negociación es importante, y cada día es un paso para el siguiente. Todos cuentan. El famoso “partido a partido” de Simeone es una llamada a la conciencia en el Ahora. Y es que “solo ahora puedo actuar”.

- Recuerda que un equipo deportivo (y una empresa) no tiene sueños, tiene objetivos: Los sueños son muy inspiradores, pero los objetivos nos comprometen con la profunda dimensión de la realidad.

- La necesidad de la mutua admiración. En este caso, los deportistas admiran al entrenador (antes jugador…) y el entrenador admira a sus jugadores. Imaginen una empresa dónde el líder es admirado por su equipo y viceversa. De la admiración surge la mayor inspiración.

Su liderazgo es un liderazgo transformador de una mentalidad pero usando una de las estrategias más esenciales que existen: “Las cosas no han de pensarse, han de sentirse”. Y sólo quien siente, puede hacer sentir.

*Psicóloga del Deporte y Antropóloga

www.julietaparis.es

@JuliettaParis

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