Claves Del Día
Fecha de publicación: 2016-05-09

Leicester, el triunfo de los desheredados

La invitación a soñar con lo improbable nos la regala el Leicester. No subestimemos todo lo que un grupo de hombres (y mujeres) motivados, conectados, concentrados, focalizados, y confiando en sí mismos y en su 'goal' puede lograr.

Por: Julieta París*

El deporte fascina por muchas razones, y el fútbol quizás por más, trascendiendo lo deportivo para convertirse en un laboratorio sociológico, psicológico, antropológico, y quizás a partir de ahora, y gracias a la gesta del Leicester, recién Campeón de la Premier League, físico.

Y hablo de laboratorio físico porque fue la física cuántica precisamente la que nos dijo que en la vida no existen imposibles, si no improbables, y que “lo único imposible en esta vida es que lo improbable no suceda”. Y eso es lo que el Leicester nos ha demostrado a todos, paseando desde el manido “lo hicieron porque no sabían que no podían” al bíblico “Los últimos serán los primeros”. (Mateo 20:16)

En la vida todo es posible, sí. Lo que sucede es que muchas veces no tenemos tiempo de vivirlo. El deporte, entre sus ritos, sus rituales, sus mitos y tabúes, condensa el tiempo de forma que nos permite ver, vivir y sentir las grandes gestas, y proezas que dan sentido a la expresión “la realidad supera la ficción”.

Cada ciertos años, el deporte nos regala momentos como este. Llenos de improbabilidades. Ha pasado en otras ligas, y sin duda alguna, volverá a pasar.

Por eso es tan importante tirar de hemeroteca. Buscar estas gestas de las que del deporte está repleto… porque sirve de guía a los que vienen detrás, y por supuesto a quien están “fuera” del ámbito deportivo, ya que éste se pone muchas veces como ejemplo en empresas, propósitos personales, objetivos vitales, etc.

La hazaña del Leicester era tan improbable que dicen que en las casas de apuestas inglesas se cotizaba más alto que Elvis Presley siguiera vivo que ellos ganaran la Premier.

Está claro que el equipo tenía otros planes, y el Leicester consiguió su gran gesta derrotando tres goles a uno al Everton. Tres goles.

Gol es una palabra que viene del inglés, de Goal. Una palabra que se usa mucho en contextos empresariales. Goal significa meta. Destino. Objetivo. Y todos y cada uno de nosotros tenemos un “goal” en este momento de nuestra vida. Individualmente o como equipo. O cómo parte de un equipo, quiero decir.

Por otro lado, Gesta es un hecho o conjunto digno de ser recordado, que destaca por su heroicidad o trascendencia.

Todos y cada uno de nosotros, tenemos muchos de los primeros (goles) pendientes y el anhelo de ser en algún momento protagonistas de una gesta.

Puede que lo seamos o puede que no, pero tener el foco puesto en nuestro objetivo, no dudar quede lo que quede para la “fecha final” del objetivo, seguir paso a paso pendientes de nuestro rendimiento y no de nuestro resultado, son los ingredientes básicos y necesarios para lograr nuestro objetivo.

Por eso la gesta del Leicester, o antes del Deportivo de La Coruña en España, el Wolfsburgo en Alemania o el Bursaspor turco, son tan importantes: porque abren un camino. Abren una vía.

Aunque existen millones de clasificaciones, creo que podríamos hablar de dos tipos de seres humanos: los que tiran la toalla ante la adversidad, e incluso ante lo que no es fácil (“es imposible”) y los que luchan hasta el último momento sin mirar atrás, sin analizar la estadística de los partidos (“vamos, vamos… Es posible”).

Los primeros “mueren” pronto… y aunque consigan algunos de sus objetivos, nunca vivirán una proeza memorable. Los segundos, puede que no lleguen, pero si llegan, se garantizarán la gesta.

Sabemos que consideramos algo más fácil cuando tenemos conocimiento que otros lo consiguieron, que lo lograron. Lo realmente difícil en lograrlo lo tuvieron los primeros. Que ya dijo Mateo, (20:16) Los primeros serán los últimos, y los últimos serán los primeros. Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

Pero hoy, la invitación a soñar con lo improbable nos la regala el Leicester. Nos regala la certeza de que la realidad supera a la ficción, a la lógica y a las quinielas.

No subestimemos todo lo que un grupo de hombres (y mujeres) motivados, conectados, concentrados, focalizados, y confiando en sí mismos y en su “goal” puede lograr. Una vez más, el todo es más que la suma de sus partes.

*Psicóloga y Antropóloga. Psicóloga del Deporte.

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