Claves Del Día
Fecha de publicación: 2015-10-15

Liderazgo colaborativo empresarial: éxito y mejora de resultados

Se trata de una cultura de colaboración, que produce mayores resultados, colaboradores más comprometidos y una visión integral, y esto incluye un equilibrio en la participación femenina y masculina en puestos de decisión, según Camelia Ilie-Cardoza, directora del Centro de Liderazgo Colaborativo y de la Mujer de INCAE.

Por: María José Núñez Chacón-estrategiaynegocios.net

Cuando se habla de liderazgo colaborativo, no se trata de una tendencia que está de moda, sino de una forma de potenciar los resultados económicos de una compañía, buscar mayor satisfacción del cliente, desarrollar colaboradores que se sienten socios, generando ideas, innovando y haciendo crecer la organización.

Es una transformación cultural, que aprovecha todos los estilos y fortalezas de sus diversos actores, que desplaza la pirámide jerárquica y la sustituye por un sistema vertical, basado en la colaboración, donde los proyectos generales están por encima de los logros individuales y que garantiza la retención y el desarrollo de los mejores talentos.

En este sentido, Camelia Ilie-Cardoza, decana de Programas Ejecutivos y directora del Centro de Liderazgo Colaborativo y de la Mujer de INCAE Business School conversó con E&N y fue enfática en que se ha demostrado internacionalmente que esta forma de trabajo genera mejores resultados en las empresas.

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Camelia Ilie (Foto: Incae).

“Estudios de consultoras internacionales como Hay Group han realizado mediciones sobre la aplicación del liderazgo colaborativo en las organizaciones con resultados muy interesantes, por ejemplo, los empleados entienden el propósito de la organización, comprenden que son parte vital de una cadena exitosa y al hacerlo, el impacto productivo es superior, se evitan conflictos, pues no impera el enfoque individual, existe complementariedad en las distintas áreas y se reducen los costos”, detalló Ilie-Cardoza.

El liderazgo compartido lleva a los miembros de la organización a buscar soluciones no solo para su área, sino que trabajan pensando en cómo beneficiar los resultados de otros departamentos, cómo incidirá en la satisfacción del cliente y las relaciones de largo plazo.

Las empresas que incluyen esta cultura están acostumbradas a que sus líderes y representantes de la alta dirección generen los espacios para que los empleados colaboren y sean partícipes de las soluciones y los procesos de innovación, si bien evalúan los logros individuales, también premian la colaboración.

Y precisamente, este sistema de liderazgo colaborativo pasa por la participación integral de la mujer y del hombre en la organización, viendo el tema de género no como un requisito a cumplir, sino como una necesidad para obtener una visión más macro y complementaria de hacer negocios.

“En las últimas décadas las mujeres se han abierto camino en el mundo empresarial, y las investigaciones más recientes en el campo de las neurociencias demuestran científicamente que dicha incorporación, sobre todo en puestos gerenciales no se trata de una cuestión de cuotas, sino de un manejo inteligente e indispensable para alcanzar el éxito de la diversidad”, indicó la experta.

De acuerdo con Ilie-Cardoza en INCAE tienen estudios realizados en Centroamérica y Sudamérica que ponen en la palestra la orientación de las capacidades de los hombres hacia la toma de riesgos, una capacidad analítica y una mayor ejecución, mientras que las mujeres desarrollan una tendencia clara a la toma de decisiones desde la socialización y la empatía, con un adecuado manejo del lenguaje y de la comunicación.

“Las capacidades masculinas y femeninas juntas crean un ciclo virtuoso en la toma de decisiones, lo que se traduce en una mejor organización en varios frentes, mayores resultados económicos y mejores decisiones, innovación para los clientes y relaciones con los proveedores más eficaces. No se trata solo de incorporar mujeres, sino de lograr que las fortalezas femeninas y masculinas hagan que clientes internos, externos y sociedad ganen”, aclaró.

Prueba de ello son estudios realizados por la empresa Catalyst que demostraron que en las compañías con tres o más mujeres en las juntas directivas por al menos cuatro años, presentan mejores resultados que aquellas que no tienen ninguna mujer en este tipo de cargos.

No obstante, un reciente estudio del INCAE y que será dado a conocer en las próximas semanas, plantea que las empresas en la región centroamericana aún presentan números muy bajos de participación de mujeres en los puestos de decisión.

Incluso en los programas impartidos por la Escuela de Negocios es evidente que en los cursos para junior hay más participantes femeninas, pero cuando se trata de representantes de puestos que superan la mitad de la pirámide organizacional, la cantidad de mujeres se reduce muchísimo.

De cara a esta nueva tendencia y a la realidad que vive la región, el Centro de Liderazgo para la Mujer del INCAE y Voces Vitales Costa Rica organizaron el II Foro Euro-Americano de Mujeres Líderes, incorporando el tema del liderazgo colaborativo como clave de éxito organizacional.

La actividad que se realizará el próximo 2 de noviembre, está orientada a personas de organizaciones, instituciones o empresas que puedan ser generadoras de cambio, conscientes de que el concepto de igualdad va más allá de las cuotas de participación y que la incorporación del liderazgo colaborativo permita el aprovechamiento de las fortalezas femeninas y masculinas para el proceso de toma de decisiones.

En este evento se espera que líderes de los diversos sectores y provenientes de las mejores escuelas de negocios de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica intercambien ideas y definan las propuestas para fortalecer la exitosa inclusión de las mujeres en el mundo empresarial.

“El liderazgo colaborativo se trata de una cultura donde las personas saben escuchar, se eliminan las etiquetas preconcebidas para hombres y mujeres, se evita buscar diferencias sino que se construye sobre el valor que puede aportar la otra persona y se piensa en un propósito de grupo. Definitivamente es una forma más natural de integrar las capacidades femeninas y masculinas”, concluyó Ilie-Cardoza.

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