Claves Del Día
Fecha de publicación: 2015-06-21
La sustitución de importaciones hizo que muchos países avanzaran a “pasos agigantados”, como Alemania, Japón o EE.UU.; pero también hizo saber a su ciudadanía que no siempre se puede producir todo. (Foto: Archivo).

Sustitución de importaciones: se hace bien o no se hace

Un buen modelo de sustitución de importaciones –como el actual caso de la ‘Guerra del Aguacate' en Costa Rica– con un plan estratégico formado desde la cúpula más alta del Gobierno podría verse como una oportunidad para mejorar el producto nacional. Sin embargo, no parece el caso.

Por: Daniel Suchar Zomer*

El modelo ISI, o de Industrialización por Sustitución de Importaciones, es un modelo de desarrollo que busca el reemplazo de bienes importados por bienes producidos localmente. Las políticas económicas derivadas del modelo ISI fueron aplicadas principalmente durante las décadas de 1950 y 1960 en América Latina.

Cuando empezó a realizarse en aquellos periodos de innovadores cambios en el orbe terrestre, trajo como consecuencias positivas en aquellos países que supieron cómo hacerlo. Las principales ventajas que se veían para la implementación del modelo ISI fueron en el aumento del empleo local, una menor dependencia de los mercados extranjeros y de su volatilidad; y por último, un mejoramiento de los términos de intercambio.

A su vez, con base a nivel de política económica, el modelo ISI significó barreras arancelarias y no arancelarias a las importaciones; una intervención en los mercados cambiarios; un apoyo a la producción estatal en sectores considerados clave y por supuesto, impulsar el financiamiento a sectores compatibles con el modelo ISI.

Al evaluar de los resultados de la aplicación del modelo ISI en los diversos países es variada y controversial. Hay quienes resaltan que llevó a un aumento del empleo, nacimiento de sectores industriales nacionales, ahorro de divisas y disminución de la influencia y dependencia del extranjero. En otras latitudes, recalcan que el modelo ISI condujo a elevados precios de bienes manufacturados, ineficiente asignación de recursos, pérdida de oportunidades de exportaciones, monopolios estatales ineficientes, saldos comerciales negativos y endeudamiento externo.

Además, la posterior apertura de la economía llevó al cierre de empresas creadas durante el periodo de la aplicación del modelo ISI, debido a su incapacidad para competir con empresas extranjeras, ya sea por su menor escala o por desventajas comparativas o competitivas.

Al día de hoy, hay ciertos Gobiernos que quieren volver a impulsar nuevamente el modelo, trayéndolo desde mediados del siglo pasado hasta estos días; olvidando las fronteras de posibilidades que poseen dichos países. En otras palabras, volver a caer en los mismos errores sin haber entendido las principales razones del fracaso del ISI en cada uno de sus países.

Recientemente, en Costa Rica han sido bloqueados nueve productos provenientes de mercados internacionales, el cual hizo mucho eco mediático el famoso Aguacate tipo Hass Mexicano. Si bien es cierto que las razones emitidas por el Ingeniero Agrónomo Francisco Dall’Anese, quien funge como director del Servicio Fitosanitario del Estado (FSE); son estrictamente de esa índole; el apunte a la escasez de tal producto en el mercado costarricense está a punto de suceder.

Las reacciones en dicho país no se han hecho esperar. Unas racionalmente emitidas como otras, sin ningún sentido comercial alguno.

En Costa Rica, un país altamente agroindustrial, cuna de muchos ingenieros agrónomos; es bien sabido que el aguacate que se produce en dicha nación, tiene la pulpa más acuosa, contiene fibras (hebras) internas, presenta manchas y es difícil aprovechar el 100% de la fruta.

Por otro lado, empresas trasnacionales que han presentado sus respectivas quejas (Walmart y Subway) han advertido de que no solo se trata de faltante, sino de encontrar un aguacate con la calidad suficiente para sus negocios de comidas.

Lo que significa que este modelo ISI que “ocurrió” involuntariamente por parte del FSE; traerá como consecuencia que el aguacate tipo Hass no podrá ser conseguido domésticamente en Costa Rica. Claro está que un buen modelo de ISI con un plan estratégico formado desde las cúpulas más altas del ejecutivo nacional; podría verse esta Sustitución de Importaciones como una oportunidad para mejorar el producto nacional. A su vez, saber aprovechar esta escasez para darse a conocer y en el caso alimenticio, para “ser probado” por los consumidores locales; mejorando la marca país sobre el producto nacional.

Lamentablemente, esto no sucede y así, lo cuenta la historia contemporánea en la historia Latinoamericana.

1) Falta de empresarios y ejecutivos competentes: la región ha quedado mermada por falta de liderazgo para promover la producción de bienes y servicios que sean altamente competitivos. Por lo tanto, muchos productos nacionales no logran obtener el nivel de exportación como para competir en mercados internacionales.

2) Promesas de producción incumplidas: una de las fallas más acentuadas en la idiosincrasia latinoamericana al emitir falsas expectativas de producción, sin reconocer los límites de la cadena de valor. Lo que quiere decir, es la continua cantidad de mentiras para no entregar un producto a la hora y con la calidad indicada.

3) Supervivencia de sectores ineficientes: uno de los síntomas más comunes de la región, es la gran cantidad de sectores y/o entes gubernamentales que se mantienen “a flote” pero sin ningún tipo de conexión al desarrollo del país. Se ha visto como estos entes poseen un “poder especial” pero no logran ninguna sinergia con el resto de los factores productivos de una nación.

4) Mano de obra calificada: aunque es bien sabido que los “mejores inmigrantes” dentro de países desarrollados, son de origen latino; lamentablemente “nadie es profeta en su tierra”. Cuando la población trabajadora de un país no ha migrado a otros, simplemente se siente en su “zona de confort” sin dar ningún impulso adicional para mejorar la producción de bienes y servicios. Es por eso, que no es raro encontrar mayor movimiento comercial de producto importado que uno local.

5) Falta de recursos financieros: este sería la “eterna enfermedad” que se sufre en todo el continente latinoamericano. Cada vez que se necesita mejorar un sector de un país, se encontrara la misma excusa financiera con base en una escasez de recursos para el desarrollo de dicho sector. Y lamentablemente, es un círculo vicioso pues los Gobiernos culpan a la evasión de impuestos mientras que los pobladores, culpan a la administración del ejecutivo de turno. No habrá desarrollo hasta que se pongan de acuerdo.

6) Poco interés de los Gobiernos: no es un secreto para nadie que los gobiernos cuentan los días para salir del poder (en aquellos países que se pueda) y simplemente poder “inaugurar” la mayor cantidad de proyectos tangibles. En otras palabras, colocar el mayor número de placas conmemorativas posibles. Para dejar un país desarrollado, es mejor que “lo haga el que viene”; pues en un aparato tan burocrático como los gobiernos de Latinoamérica; es más fácil no pelear que participar en dicha contienda (desarrollo comercial).

La sustitución de importaciones hizo que muchos países avanzaran a “pasos agigantados” que hoy en día son países desarrollados. Alemania, Japón o Estados Unidos; lograron hacerle entender a sus pobladores que la producción local debe ser excelente. Pero también le hizo saber que, humildemente, no siempre se puede producir todo… Por lo tanto importar bienes y servicios que no se puedan producir domésticamente, tendrán las puertas abiertas para entrar a sus países, pero deben ser de alta calidad. Por lo tanto, si se ejecuta el modelo de Sustitucion de Importaciones, o se hace bien o no se hace.

* Analista Económico. Profesor Universitario.

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