Claves Del Día
Fecha de publicación: 2014-04-22
Foto: Cortesía CMI

Fase II de hidroeléctrica Renace arrancará en mayo

La inversión completa de la Corporación Multi Inversiones en el proyecto Renace, en Guatemala, asciende a US$600 millones y se espera generar 1.120 megavatios por hora, el 13% de la generación actual del país.

Por: Christa Bollmann – estrategiaynegocios.net

Alta Verapaz, Guatemala.- A pocas semanas de que la segunda fase del proyecto hidroeléctrico Renace, de la Corporación Multi Inversiones (CMI) empiece a funcionar, los trabajos continúan en San Pedro Carchá, en el departamento de Alta Verapaz, al nororiente de Guatemala.

Una visita de campo se convirtió en la última oportunidad de conocer la obra subterránea y el túnel de grandes dimensiones del proyecto privado de generación de energía limpia más importante del país. La inversión completa de CMI en el proyecto asciende a unos US$600 millones y se espera generar 1.120 megavatios (MW) por hora, el 13% de la generación actual del país.

Los vehículos que transportan materiales de construcción todavía pasan por donde pronto empezará a fluir el agua con la que se espera generar energía limpia, lo cual abre la posibilidad de reducir el costo/país de la electricidad y aumentar los beneficios para las comunidades.

CMI ganó la licitación para la segunda y tercera fase del proyecto al ofertar un costo de generación de 10.4 centavos por kilovatio. Abaratar el costo de la energía mediante generación hidráulica es el objetivo final y CMI espera lograrlo a la vez que contribuye a modificar la matriz energética nacional.

La apuesta por la energía limpia

A partir de los años 90, cuando el precio de petróleo rondaba los US$ 16 por barril y sin prever el aumento que podía sufrir el crudo, Guatemala apostó por la generación de energía con plantas de búnker.

El país tiene la capacidad de generar cerca de 600 MW/hora con ese combustible. Sustituirlo por energía limpia para bajar el costo/país de la energía es una de las apuestas actuales. Actualmente el carbón y el agua son los recursos que podrían contribuir a reducir el costo de generación de energía. Las hidroeléctricas contribuyen a bajar el precio, si su operación es eficiente.

La hidroeléctrica Renace I fue construida a finales de la década de los 90 sobre el río Cahabón y entró en operación en abril de 2004. El agua es conducida a través de un canal de 6 metros cuadrados de área que permite conducir 36 metros cúbicos de agua por segundo, a lo largo de 6.5Km. Luego es transportada por un túnel que cruza la montaña hasta desembocar en el embalse del Chiguarrón, cuya capacidad es de 471.000 m3 de agua. La central de tres turbinas genera 66MW/hora de energía.

El complejo hidroeléctrico Renace opera en la zona media de la cuenca del río Cahabón. Según explicó Juan Carlos Méndez, presidente de la División de Energía de CMI, parte de una altura de alrededor de 1.200 metros sobre el nivel del mar, hasta el último salto a unos 450 metros.

Se aprovechan tres saltos: Uno de 200 metros de caída, en donde se encuentra Renace I; otro de 350 metros en Renace II y otro de 180 metros en Renace III. En total, el río baja 740 metros para generar la energía. La mayor parte del proyecto se construyó bajo tierra, razón por la cual, según los desarrolladores, su impacto en el medio ambiente es menor.

La presa de Renace II es de 10m de altura y 50 m de ancho. El túnel conduce el agua hasta un embalse similar, más pequeño, con una capacidad de almacenamiento de 100m3. El segundo túnel, por donde el agua viaja a presión, se adentra 180m de profundidad, hasta llegar a la casa de máquinas.

El túnel desemboca en el desarenador, estructura cuya función es retener la arena que traen las aguas. Luego el agua ingresa en un segundo túnel subterráneo y desemboca en el embalse. Después de pasar por las turbinas y generar la energía, el agua regresa limpia y oxigenada al río, explicaron.

El equivalente a 22 templos

Algunos datos curiosos que reflejan la magnitud del proyecto son, por ejemplo, que CMI ha comprado 245 mil m3 de concreto, que equivalen a la cantidad requerida para construir 14 torres como cada una de las de Zona Pradera, en Ciudad de Guatemala, donde se encuentran las oficinas de la empresa. Esa cantidad equivale también a 22 templos Gran Jaguar, en Tikal.

En la obra civil se emplearon por lo menos 15 mil toneladas métricas de acero, que colocadas una a la par de la otra en forma de varillas de 1 pulgada de diámetro equivalen a 3.500 kilómetros, distancia que hay entre Guatemala y la ciudad de Boston, en Estados Unidos.

“La cantidad de dinero que se genera como producto de la obra civil está cerca de los 1.4 millones de quetzales (US$180.000) precisó Méndez. Los directivos de CMI aseguraron que el 70% del costo total proyecto ingresa a la economía nacional, lo cual no ocurre con otros proyectos.

“En el caso de la generación de energía con recursos térmicos, el mayor porcentaje se paga afuera del país, por la inversión en equipo y poco trabajo en el sitio”, mencionó Méndez.

La principal diferencia entre el proyecto hidroeléctrico Renace y la estatal Chixoy -que genera 265 MW/hora- es que la primera funciona mediante regulación diaria del uso de agua y con un embalse más pequeño.

Renace utiliza el agua de la noche hacia el día, mientras que Chixoy tiene un embalse estacional, con capacidad para almacenar agua durante un período de entre seis y ocho meses, comparó Méndez.

Política de buen vecino

La huella del proyecto Renace se muestra en la construcción de 83 Km de caminos internos, en su zona de influencia sobre 22 comunidades y cerca de 20.000 personas.

Romper la barrera de la desconfianza y botar los mitos que rodean la construcción y operación de una hidroeléctrica son los obstáculos principales que CMI ha tenido que enfrentar en las comunidades del área de influencia de Renace I y II.

Sin embargo, la empresa llegó a San Pedro Carchá con el firme propósito de apostarle al desarrollo sostenible de su zona de influencia.

“Estamos haciendo grandes esfuerzos porque nos vean como buenos vecinos y nos hemos propuesto ser referente en el ámbito nacional, en prácticas de responsabilidad social relacionadas con el giro de negocio”, explicó Cristopher Albrigo, gerente de sostenibilidad de la Corporación.

“El desarrollo sostenible para todos no solo es económico, sino social y ambiental. Podemos contribuir cumpliendo nuestras obligaciones y respetando las culturas y tradiciones. Somos una corporación exitosa y queremos que ese éxito trascienda a las comunidades”, dijo.

Albrigo afirmó que están transformando la zona. “Es una zona pequeña que con el tiempo va a demostrar que estamos aportando desarrollo”.

La corporación ve la estrategia de responsabilidad social de la empresa como un aspecto importante para la sostenibilidad de la compañía y del país. “No podemos seguir tomando decisiones ni actuando sin pensar que éstas sean sostenibles”, añadió.

CMI apuesta a llegar al corazón de las comunidades y contribuir a que éstas puedan cubrir sus necesidades insatisfechas, se indicó. Albrigo mencionó el programa que desarrollan llamado “Mejores Familias”, para impulsar la buena nutrición en la infancia temprana y que se inspiró en la experiencia del sector azucarero guatemalteco.

“Vimos que ese programa puede transformar la vida de un niño antes de ingresar a la escuela, que esté física y mentalmente desarrollado para recibir conocimiento”, dijo Albrigo.

También han otorgado becas de excelencia deportiva y educativa y mantienen el programa “Mi salud, mi responsabilidad”, que enseña a jóvenes, hombres y mujeres, a hacer un plan de vida.

Renace impulsa además una “Escuela de Liderazgo”. “El objetivo es enseñar liderazgo con visión, tomando en cuenta tanto la sabiduría maya como la cultura occidental”, explicó Albrigo.

Otra propuesta es promover prácticas agrícolas para mejorar el rendimiento de la cosecha de alimentos, diversificar los cultivos y realizar capacitación.

Están dejando capacidad instalada por medio del Taller Escuela Renace, un esfuerzo conjunto con el Instituto T?cnico de Capacitación y Productividad (Intecap). La escuela ya graduó a 20 soldadores que trabajan para la hidroeléctrica.

CMI también se ha propuesto desarrollar proyectos de turismo comunitario; por ejemplo, creando un Santuario del Quetzal, para que la región no dependa de la hidroeléctrica, afirmaron. “Queremos trasladar el comercio de los centros poblados a la región y a las comunidades grandes. Lo anterior, de la mano de la electrificación de las comunidades y la construcción de caminos", detalló Albrigo.