Claves Del Día
Fecha de publicación: 2014-04-21
El contrato de concesión es del 1% de regalías. (Foto: Archivo)

Guatemala asume errores en licitación autopista Palín-Escuintla

Unos 10.000 vehículos circulan a diario por la autopista Palín-Escuintla, que construyó el Estado de Guatemala pero fue concesionada a una empresa privada con capital mexicano y por cuyo uso el país recibe pocas regalías.

Por: Prensa Libre

Solo en los últimos tres días, en el regreso del asueto de Semana Santa, por esa autopista circularon unos 80.000 automotores que, como mínimo, pagaron 15 quetzales (US$1,8) por pasar rumbo a la capital.

Según cifras proporcionadas por el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (Micivi), encargado de recibir la regalías, esa empresa se ha llevado a sus cuentas bancarias, desde el 2000 hasta el primer trimestre del 2014, 905.563.454 de quetzales (US$114 millones). El contrato de concesión es del 1% de regalías.


El Estado ha recibido en ese mismo tiempo 9.055.634 quetzales (US$1,1 millones). Por ello, en el Congreso de la República se discutió la necesidad de declarar lesivo el contrato, por el poco dinero que recibe el Estado, además del poco retorno de capital comparado con lo que se invirtió en 1997 por la construcción de esa arteria, que ascendió a más de 334 millones de quetzales (US$42,1 millones).

No es mucho

En los primeros días de abril, la empresa concesionaria, Marhnos, depositó a una cuenta del Estado 82.764 quetzales (US$10.445) lo que cual representa el 1% de lo que recibió por pago de peaje de marzo último, que ascendió a 8.276.476 quetzales (US$1,04 millones).

El viceministro de Comunicaciones, Rubén Mejía, explicó que es la primera concesión hecha en el país y por eso se cometieron algunos errores que deben entenderse, “porque sucedieron en otra época” y en otras condiciones.

“Lo que vemos es que es una concesión que debe respetarse, debe tomarse como experiencia para que en las futuras —concesiones— se consideren mejor los términos”, agregó.
Mejía indicó que hay que tomar en cuenta que la concesión ha permitido tener una carretera “en excelentes condiciones” y que recibido aceptación de la población, porque, aunque hay opción de tomar un camino en el que no se paga, un “buen número” de automovilistas decide usar la autopista.

Según estudios del Micivi, la autopista capta el 92% del tránsito hacia la Costa Sur, mientras que la antigua carretera, el 8%, debido a las malas condiciones de esta y el tiempo que conlleva recorrerla, de casi una hora, y en la primera son unos 12 minutos.

“Si hay que sacar lecciones, son que estos proyectos —las concesiones— son de interés, son rentables y se pueden tener mayores beneficios para el Estado”, afirmó Mejía, y reiteró que debe respetarse la concesión.
El diputado del Partido Patriota Luis Contreras solicitó en forma oficial, en el 2013, que el contrato fuera declarado lesivo, por la inversión que hizo el país y porque la empresa no desembolsó más de lo que Guatemala invirtió.


“El país gastó más de 350 millones de quetzales (US$44 millones), y ellos construyeron una carretera —de Escuintla a Puerto Quetzal— que dicen que invirtieron 180 millones de quetzales (US$22,7 millones), pero son precios sobrevalorados, porque esa carretera no pasó de 100 millones de quetzales (US$12,6 millones)”, dijo Contreras.
Según el contrato de concesión de 1998, firmado entre el Estado y Marhnos, el país le entregaba la autopista por 25 años, pero esta firma debía, a su vez, construir una carretera de dos carriles, de 43,8 kilómetros, entre Escuintla y Puerto Quetzal, y además entregar un uno por ciento de los ingresos.
“No estoy en contra de la concesión, sino de la forma como se le dio a ellos. Marhnos debió hacer obras por un valor igual al que invirtió el Estado. Pero le regalamos 250 millones de quetzales (US$31,5 millones) para que ellos hicieran pisto. Eso fue con el dinero de contribuyentes que están pagando un servicio por el que ya pagaron, y no alcanza con la carretera a Puerto Quetzal”, señaló Contreras.
Se intentó obtener la postura de la empresa Marhnos, para lo cual fue contactado el subgerente de Operaciones, Félix Pérez, quien indicó que debían enviársele las dudas por correo electrónico, y luego él respondería. El mensaje se envió el miércoles 9 de abril y hasta el cierre de esta nota no se había recibido respuesta de las autoridades de la empresa.
¿Quién gana?
La concesión de la autopista Palín-Escuintla es un caso atípico. Lo normal es que la empresa que gana el proyecto diseñe, construya y opere una obra durante un tiempo que le permita recuperar su inversión y obtener utilidades para después entregar la obra al gobierno.
En este caso fue el Estado el que construyó la autopista por 334 millones de quetzales (US$42,1 millones) y la entregó en 1997 a Marnhos en concesión por 25 años.
Para ello hizo un préstamo de US$50 millones al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Según la tesis de Édgar José Reyes para obtener el grado de maestro en Formulación y Evaluación de Proyectos, por la Universidad de San Carlos de Guatemala, al final de la concesión la empresa tendrá ganancias y el Estado de Guatemala, pérdidas.
“El proyecto, en su conjunto, tiene un valor positivo que explica por qué fue rápidamente negociado en concesión. La distribución de los beneficios se sesga completamente a favor del operador”, indican los resultados del estudio de Reyes, en los que calcula las ganancias para Marhnos en 209 millones de quetzales (US$26,4 millones).
La tesis sostiene que la concesionaria solo tuvo dificultades financieras en los primeros años, cuando debió construir la carretera entre Escuintla y Puerto Quetzal, la cual tiene una longitud de 43.88 kilómetros y requirió una inversión de 168 millones de quetzales (US$21,2 millones). Además, debió amortizar un préstamo con el BCIE, de US$10 millones.
“La rentabilidad del proyecto es del 37%, la cual resultó muy robusta”, explica Reyes en su estudio.
¿Quién pierde?

Al final de la concesión habrá pérdidas para el ciudadano. “El contribuyente resulta afectado con excedente negativo de 115,9 millones de quetzales (US$14,6 millones); el consumidor no obtuvo una ganancia importante, no obstante la magnitud de la obra”, se indica en la tesis.
Según el estudio, los contribuyentes terminaron subsidiando a la empresa privada.
“La evaluación desde la perspectiva del contribuyente es negativa, porque implica un subsidio del contribuyente al operador privado muy gravoso para el país”, indica Reyes, quien analiza que, debido a que la inversión física ya se había ejecutado, no se explica la necesidad de la concesión, y atribuye el escaso beneficio a que no fue bien negociado el porcentaje de la cantidad que debe ganar el Estado.

Es documento agrega que se puede tomar como beneficio la construcción de la carretera que construyó Marhnos entre Escuintla y Puerto Quetzal, pero “es probable que una evaluación de los beneficios sociales del tramo Escuintla-Puerto Quetzal eleven de manera importante los beneficios sociales del usuario. Pero siempre queda la duda sobre el valor económico de las externalidades ambientales que producen ambas inversiones en infraestructura”.

Datos de la obra

En febrero de 1997, el gobierno de Guatemala hizo una licitación internacional para entregar en concesión la autopista Palín-Escuintla, con una extensión de 23.9 kilómetros y que tuvo un costo de poco más de 334 millones de quetzales (US$42 millones).

Para esto se hizo un préstamo de US$50 millones con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), además de utilizar fondos de la Dirección General de caminos, ahora Ministerio de Comunicaciones.
La empresa que ganó el concurso fue la mexicana Constructora Marhnos, S.A. El acuerdo establecía que a
partir del abril de 1998, la firma debía hacerse cargo de la obra hasta abril del 2023.

En los primeros dos años, la empresa no debía entregar regalías al Estado, pero sí construir una carretera de 43 kilómetros entre Escuintla y Puerto Quetzal que, según datos de Marhnos, tuvo un costo de 168 millones de quetzales (US$21 millones). La compañía acordó construirla, pero no darle mantenimiento, como sí debe dárselo a la autopista que administra.

Según datos del Ministerio de Comunicaciones, desde el 2000 —cuando Marhnos empezó a pagar el 1% de regalías— han circulado por esa vía más de 60 millones de vehículos, lo que le ha representado 9 millones de quetzales (US$1,1 millones) en regalías.