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Fecha de publicación: 2022-01-07

María Elena Bottazzi: Corbevax es una vacuna anticovid para el mundo

La hondureña es la codirectora del Centro de Desarrollo de Vacunas del Hospital Infantil de Texas (EEUU) y una de las científicas detrás de la vacuna conocida como Corbevax, primera vacuna de subunidad de proteína RBD desarrollada en India contra la Covid-19.

Por estrategiaynegocios.net

La microbióloga, María Elena Bottazzi, ha trabajado en los últimos meses, junto con otro equipo de especialistas, en crear la “vacuna anticovid para el mundo”, como ella misma la denomina, ya que tiene la capacidad de producirse a una escala suficiente para cubrir toda la necesidad mundial, de acuerdo con sus creadores.

La vacuna en la que trabajó Bottazzi, una de nuestras Mujeres Desafiantes de Centroamérica 2018, fue aprobada por la Autoridad Central de Medicamentos de la India, previo al finalizar el 2021.

El anuncio realizado por el ministro de Salud de la Unión, Mansukh Mandaviya, se produjo después que el Comité de Expertos en Materia, SEC, sobre la Covid-19 de la Organización Central de Control de Medicamentos Estándar, CDSCO, recomendara otorgar la autorización de uso de emergencia a las vacunas Covovax y Corbevax con ciertas condiciones.

"Corbevax es la primera vacuna de subunidad de proteína RBD desarrollada en India contra #COVID19, fabricada por la firma Biological-E con sede en Hyderabad. ¡Es un hat-trick! Ahora es la tercera vacuna desarrollada en India", dijo Mandaviya, en uno de sus tuits.

“La empresa india Biological E puede producir 100 millones de dosis mensuales. Hablamos de más de mil millones de vacunas anualmente. Si después agregas que la compañía Biofarma en Indonesia puede producir otros 100 millones mensuales y que Incepta Pharmaceuticals en Bangladesh puede producir otra cantidad, se va haciendo un efecto de bola de nieve. La autorización en India va a dar más confianza para que otros manufacturadores logren acelerar los permisos de las entidades regulatorias de sus países” detalló a El País, la científica centroamericana.

Esta vacuna tiene como base una que fue desarrollada por ellos para combatir el virus del SARS-1, la cual inició a desarrollarse tras recibir los fondos del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos.

“Vacuna para el mundo”

De acuerdo con Bottazzi, la vacuna que desarrollaron junto con su colega Peter Hotez y otros especialistas puede producirse en cualquier parte del mundo, ya que la tecnología que ocupa está a la mano de cualquiera.

“Cualquier fabricante que pueda producir vacunas para la hepatitis B puede producir esta vacuna a gran escala. Ese es el concepto de la vacuna para el mundo”, detalla en la entrevista.

A criterio de la profesional, las vacunas anticovid desarrolladas por otros laboratorios tiene ciertas limitaciones en cuanto a su fabricación. Entre las desventajas enumera su almacenaje, la propiedad intelectual con la que cuentan y su distribución.

“Las multinacionales tienen que responder ante sus inversionistas, pero, en el contexto de una emergencia global, obviamente hay que ser un poco más altruistas”, sentencia.

El precio promedio de la Corbevax (que trabajó con procesos sintéticos o vegetales, es decir, no animales) está en el rango de lo que cuestan las vacunas contra la hepatitis B, es decir, entre US$1.00 y US$2.00.

El desarrollo de la misma fue, en promedio, US$5 millones. Manuel Ansede (manuel@esmateria.com), quien firma el artículo, preguntó ¿Cómo es posible hacer una vacuna con solo cinco millones? y la especialista respondió que “La compañía india Biological E, nuestro socio industrial, tuvo sus propios mecanismos. Es una compañía privada familiar y pusieron dinero de la propia familia e imagino que también tuvieron fondos de otros organismos”.

Esta manera de pensar de Bottazzi viene desde pequeña, cuando tomó la decisión de empezar los estudios superiores. Su elección por desarrollarse en el área científica le surgió cuando vio de primera mano las condiciones de vida de la población hondureña, los efectos de la pobreza y el impacto y relación que tienen estos factores con los temas de salud pública, según nos comentó en una primera con E&N, en 2018.

Empresas altruistas como aliadas

Tito’s Vodka es una de sus financistas. Su sede es Texas.

“Han sido muy filántropos durante esta pandemia. Nos dieron fondos para hacer la investigación y el desarrollo de estos prototipos, junto con muchas otras fundaciones de familias y otras entidades. Tito’s Vodka nos dio un millón de dólares y ahora nos acaba de dar otra cantidad para buscar soluciones hacia una vacuna universal para el coronavirus”, señaló Botazzi al medio español.

Otros proyectos en puerta

Botazzi, quien también cuenta con un doctorado en Filosofía de la Universidad de Florida en el campo de Inmunología Molecular y Patología Experimental, indica que ella ha trabajado en las últimas dos décadas, junto con un equipo de expertos, en desarrollar vacunas que traten enfermedades tropicales y que sean de fácil acceso para quienes la necesitan.

Actualmente, están llevando a cabo un programa para el parásito de la uncinariasis, que es intestinal. Esa vacuna ya está entrando en la fase 2 [etapa de un ensayo clínico con centenares de personas].

También trabajan en una vacuna contra la esquistosomiasis [una enfermedad provocada por gusanos parásitos] que va en la fase 2, en Uganda.

Un programa muy interesante que desarrollan es aquel para tratar la enfermedad de Chagas [causada por un parásito en la sangre]. “La intención es empezar los ensayos clínicos el próximo año”.

Este es trabajado mediante un consorcio Texas-México, apoyado por la Fundación Carlos Slim, la Fundación Kleberg y el Southwest Electronic Energy Medical Research Institute.

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