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Fecha de publicación: 2021-09-09
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Así es como la nueva normalidad cambia a la industria de bienes raíces

La nueva normalidad comienza desde casa. Y este hecho ha remecido los esquemas inmobiliarios en toda Centroamérica, desde el concepto, el diseño de los proyectos, las labores de construcción hasta su comercialización. La demanda tuvo un cambio drástico, pero su permanencia en el tiempo dependerá de la evolución del fenómeno del teletrabajo.

Colaboraron: Pablo Balcáceres, Christa Bollmann, Luis Sierra, Gabriela Melara

“Hoy en día los bienes raíces se venden diferente. No vendemos una casa o un terreno, estamos vendiendo un estilo de vida”, sentencia Ofelia M. Ulloa, presidenta de la Confederación Inmobiliaria de Latinoamérica (CILA).

Ese “estilo de vida” implica no solo la propiedad de puertas hacia dentro. En gran medida, la pandemia volvió a los consumidores más responsables consigo mismos y sus familias, así que el bienestar que les ofrezca el entorno y la flexibilidad para adaptar su vida a los cambios que se vayan suscitando en un futuro incierto son factores que pesan, y mucho.

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También se ha transformado la visión de los inversores en el sector inmobiliario. El acceso a los sistemas de salud y su calidad incrementa su importancia.

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Proyecto Victory, Coco del Mar, Panamá. Cortesía de The Velopers

La educación, la tecnología de avanzada accesible, la conciencia social y el respeto medioambiental, se vuelven factores de mayor relevancia.

El teletrabajo irrumpió en los hogares, a tal grado que las casas tuvieron que convertirse en oficinas, aulas educativas y la mayoría de las actividades sociales pasaron a ser ‘telesociales’, en el marco del distanciamiento físico que obligó el Covid-19.

“A raíz de la pandemia, los consumidores y usuarios nos dimos cuenta de que necesitamos espacios fácilmente adaptables para tener muchos ambientes: espacios de oficinas, de salón de clases, salón de reuniones, e inclusive espacios adecuados al uso de tecnologías”, valora José Velásquez, director ejecutivo de la Cámara Salvadoreña de la Construcción (CASALCO).

Necesidad que los desarrolladores irán incorporando en los proyectos a futuro, apunta el salvadoreño, con espacios que no pierdan la esencia del hogar, pero fácilmente acomodables a otros usos. “Las viviendas son viviendas y esperamos que sigan siendo así, porque necesitamos nuestro espacio para habitar”, espera Velásquez.

Efectos del Teletrabajo

Ya se daba por sentado desde antes de la pandemia que el acceso a tecnología, sobre todo a la de telecomunicaciones, era uno de los elementos más valorados para asentarse en una propiedad. En 2021, para aquellos con acceso a teletrabajo sube a un estatus de indispensable.

Y esto es importante porque al llevar la oficina a la casa, la oficina también está sujeta a ser trasladada.

¿Por qué no trabajar desde la playa, desde una montaña tranquila, o un pueblo de encanto? Ya sea permanentemente, o por unos días, la idea no solo es tentadora, sino también demandada.

Panamá ilustra la tendencia de la migración hacia estos lugares para habitar con más espacios y en un ambiente diferente a las ciudades. Wendy Jordan, CEO de Encuentra 24, identifica que las zonas norte del país y las costas se convirtieron en un imán para los teletrabajadores.

Ya sea como alquiler o como alquiler con opción de compra, las zonas Chiclé, Chiriquí en Bocas del Toro, así como Veraguas y Los Santos captaron buena parte de los ocupantes.

“Desde mucho antes de la pandemia se vio el inicio de las construcciones, pero no se había visto esta afluencia. No había una relación entre residir en las zonas y trabajar ahí, ahora los usuarios lo ven como una oportunidad en vivir y residir en un lugar tranquilo y de tener espacios abiertos que es muy difícil de encontrar en la ciudad y si lo encuentras es muy caro”, dice Jordan.

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La tendencia por el alquiler también se ha visto fuerte, especialmente de los segmentos jóvenes que no gustan de amarrarse a largo plazo como lo hacían las generaciones anteriores. “Esta nueva generación quiere probar primero para ver si compra después”, dice Alberto Grajales, director Comercial para Centroamérica de Encuentra 24.

Según el sitio de clasificados con presencia en Centroamérica y Panamá, las tendencias por cada país varían. “En Costa Rica, donde la oferta todavía no llena la demanda, hay un gran movimiento del mercado primario de casas o apartamentos, contrario a Panamá, donde hay un segmento saturado y lo que se ve es una caída de precios por sobreoferta”, compara Grajales.

El comportamiento de los segmentos ha sido curioso, describe Ulloa, de CILA. Las ventas de unidades con valor entre US$100.000 y US$200.000 siguen fuertes, a diferencia del segmento de US$200.000 a US$500.000, de clase media alta, que se ha estancado debido a que afronta más dificultades para pasar los filtros del financiamiento bancario.

Por otro lado, los inversores están buscando oportunidades en propiedades de lujo, aquellas con precios superiores a los US$500.000 hasta varios millones de dólares, especialmente en las playas. “El dinero no se ha ido a ningún lado, el dinero existe, los inversores están esperando en dónde ponerlo. El cliente meta para las propiedades de alto nivel y de alto valor ahí está”, relata Ofelia Ulloa.

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Esta situación en Panamá ha llevado a los desarrolladores a diferenciar los proyectos emergentes.

VISIÓN LATINOAMERICANA

El sector inmobiliario tiene en la mira el desarrollo de ciudades de retiro, así como del impacto de las nuevas tecnologías como el Bitcoin. La Confederación Inmobiliaria Latinoamericana (CILA) abordará esos temas en su VI Congreso Inmobiliario Latinoamericano.

Ofelia M. Ulloa, presidente de CILA, explica que profundizarán sobre las comunidades de retiro, es decir aquellas que reciben a extranjeros jubilados.

En la agenda también figura el impacto de las tecnologías en el sector inmobiliario, sobre todo: fintec, blockchain y las criptomonedas.

Unos 440.000 corredores de bienes raíces de 19 países latinoamericanos están representados por CILA.

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