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Fecha de publicación: 2021-09-06
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¿El precio del bitcoin puede llegar a cero?

La criptomoneda lleva meses en una montaña rusa y la pregunta sobre qué tan bajo puede caer sigue en el aire y preocupa a los reguladores financieros.

Por Expansión

El crecimiento del mercado de criptomonedas es innegable. Desde el registro de la creación del bitcoin en 2009, el número de criptos se multiplica año con año. Tan sólo en un lapso de 12 meses, este tipo de activos pasó de poco más de 6.000 a casi 11.600, de acuerdo con datos del sitio especializado CoinMarketCap. Hasta ahora, el valor de este mercado amasa US$2.3 billones - algo así como dos veces el producto interno bruto de México-, del cual 41,5% conforma la capitalización de bitcoin. Por ello es que la primera criptodivisa descentralizada acapara la atención de detractores, economistas, reguladores, empresarios, inversionistas y aficionados.

La sofisticación y el volumen alcanzado hasta ahora no ha domado al ‘caballo cimarrón’: el 15 de abril, el precio de bitcoin se ubicó en US$63.410,3, un récord. Tres meses después, el precio cayó hasta los US$29.865,5, un descenso de 53%, y de ahí en adelante su precio rebotó (otra vez) hasta la marca de los US$50.000. Probablemente no será la última racha de altibajos registradas en el mundo del “salvaje oeste” -como denominó la Comisión de Bolsa y de Valores de Estados Unidos (SEC por sus siglas en inglés) a las criptos-, pero al igual que en el desplome de 2018, la pregunta sobre qué tan bajo puede caer bitcoin queda en el aire y preocupa a reguladores financieros.

Aunque un escenario de que el precio de esta criptomoneda llegué a cero sea hipotético, permite esbozar qué tan alta es la interacción entre las instituciones tradicionales y el ‘salvaje oeste’. “Ya se están empezando a construir castillos usando como base el bitcoin”, comenta Luis Gonzali, codirector de inversiones en México para el gestor de activos Franklin Templeton.

Un ejemplo de esta relación se observa en empresas tecnológicas que cotizan en el mercado de valores, como Tesla o Microstrategy, que integraron esta criptomoneda en sus reservas. A esta interacción se suman los grandes bancos de inversión como Wells Fargo, JP Morgan, Morgan Stanley y Goldman Sachs que cedieron a la presión de sus clientes y trazan planes para ofrecer fondos con exposición a criptomonedas. Incluso Visa y Mastercard comienzan adoptar en sus plataformas las criptomonedas. “En el caso catastrófico no es nada más bitcoin el que se va a cero, sino toda la estructura que se construyó alrededor de bitcoin, y ahí es donde se puede convertir en un problema sistémico”, apunta Gonzali.

Pero no sólo se verían afectadas las empresas y la banca de inversión. Los inversionistas minoristas y aficionados principalmente en mercados emergentes verían cómo sus ganancias se esfuman. A nivel global la adopción de criptomonedas creció más de 880% al cierre de la primera mitad de 2021 frente al mismo periodo del año pasado, con las plataformas de intercambio de criptomonedas empujando esta adopción en los mercados emergentes, según los resultados del Índice Global de Adopción de Criptomonedas 2021 de la firma Chainalysis.

El interés en bitcoin no es la excepción en América Latina y México. En 2016, las carteras electrónicas para almacenar y transaccionar bitcoin y otras criptomonedas se contaban por miles. Actualmente, las cifras rondan los 20 millones en la región y los dos millones en México en plataformas de compra y venta de criptomonedas como Binance y Bitso.

Basta con ver las ofertas de compra y venta del bitcoin para darse cuenta de las pérdidas que podrían tener los inversionistas y aficionados a estas criptomonedas si el precio llegara a cero.

No es fortuito que en junio mismo las autoridades en México advirtieron, al unísono, que las entidades financieras “no están autorizadas a realizar y ofrecer al público operaciones con activos virtuales”, luego de que Banco Azteca, propiedad del magnate Ricardo Salinas Pliego, entusiasta del bitcoin, lanzara la idea de aceptar esta criptomoneda.

Este bloqueo reduce, por lo pronto, la exposición del sistema financiero mexicano al bitcoin. Sin embargo, la adopción del bitcoin entre los inversionistas crece a pasos acelerados año con año junto con la oferta de activos.

Las plataformas para inversionistas retail como GBM+ promocionan empresas que cotizan en el Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) que tienen exposición al bitcoin, como Microstrategy. Además, las plataformas de compra y venta de criptomonedas incorporan productos más sofisticados: instrumentos para invertir en corto, tokens asociados a monedas fiat (stablecoins), posiciones apalancadas, entre otros. Uno de los últimos productos anunciados por Binance fueron los tokens respaldados por acciones, pero suspendieron su venta en julio ante presiones de reguladores.

Incluso, las inversiones con bitcoin incluyen al sector de bienes raíces. En Jalisco, la empresa Agora Desarrollos promocionó en sus redes sociales la venta de un departamento con bitcoin.

“Vemos que la red se está haciendo más grande. Cada vez existen más usuarios, más servicios y empresas alrededor del bitcoin que de alguna manera facilitan el acceso a criptomonedas, al intercambio y al gasto de éstas”, dice David Yao, director de operaciones de Binance en México.

A pesar de esta mayor adopción en el bitcoin, Gonzali estima que un desplome en el precio de esta criptomoneda en México sería acotado a inversionistas retail y a quienes se dedican a la minería. Este escenario quizá no sea el mismo en países de la región como Argentina y Venezuela, donde la adopción del bitcoin es de las mayores en Sudamérica, de acuerdo con el índice de Chainalysis. O El Salvador, donde el gobierno de Nayib Bukele está a punto de adoptar el bitcoin como moneda de curso legal.

“México es un país donde estas tecnologías se están conociendo. Por comprarlo, en Argentina y Venezuela es mucho más mainstream. La razón es que la gente está buscando una alternativa donde ahorrar que no pierda valor”, comenta Yao.

Tanto Gonzali como Yao ven poco probable que se materialice un escenario catastrófico, pues existe un incentivo para su permanencia: el pago de impuestos por la transacción de estas criptomonedas por moneda fiat. “Es una posibilidad muy baja y cada vez se ha ido reduciendo más”, asegura Yao.

Sin embargo, el precio del bitcoin estará por sentir la presión de nuevas regulaciones en más países y el aumento en el costo del dinero conforme se recupere la economía a nivel global.

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