Claves Del Día
Fecha de publicación: 2021-06-28
La parte positiva para el sector educativo es que la pandemia también ha creado una nueva demanda de perfeccionamiento y reciclaje

Educación ejecutiva en Centroamérica: Cómo todo cambió con Covid-19

La educación ejecutiva se está adaptando a las necesidades de una sociedad cada vez más compleja.

Por Daniel Zueras, E&N

Sabemos que la pandemia llegó a cambiarlo todo, pero ¿será este un cambio estructural? La adaptación se tuvo que hacer aprisa y corriendo, y ahora la Educación Ejecutiva (EE) debe de ir más allá de Zoom o Teams, explorando la omnicanalidad y las experiencias inmersivas en la educación en línea. Se va a acentuar una mayor competencia en la industria educativa de gigantes tecnológicas como Google y Microsoft que pone en guardia a la Educación Ejecutiva. Asimismo ya se vislumbran asociaciones estratégicas de aprendizaje de empresas y escuelas de negocios.

Más allá de la manera de enseñar, el mundo empresarial reclama una serie de tendencias en la educación: compromiso con el aprendizaje permanente, certificación y acreditación basadas en competencias, mayor necesidad de líderes responsables, impulso por la diversidad, mayor interdisciplinariedad en la educación, o una creciente demanda de líderes empresariales ecológicos.

La Educación Ejecutiva está en un proceso de cambio continuo. “Tal vez la única cosa inmutable es el cambio en sí mismo”, asegura Enric Serradell, vicedecano de Programas Emergentes de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), una de las líderes de la formación universitaria en línea en español.

Serradell cree que la EE se está adaptando a las necesidades de una sociedad cada vez más compleja, con mucha incertidumbre social y económica y donde las decisiones cada vez son más rápidas y con menos información: “La tendencia en la educación ejecutiva es alcanzar un nivel de excelencia en la toma de decisiones en entornos VUCA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad, Ambigüedad)”.

Camelia Ilie, decana de Educación Ejecutiva e Innovación Estratégica del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE, escuela de negocios líder a nivel latinoamericano) considera que, con la pandemia, “hemos entrado en una nueva etapa, en la que la formación para empresarios y ejecutivos va a tener nuevos contenidos y formatos. Además, los contenidos se van a tener que actualizar mucho más seguido, al ritmo de cambio de las organizaciones”, y considera que este tipo de centros mantienen su relevancia “adelantándose a las transformaciones empresariales para preparar a los ejecutivos para el futuro. Por ello, nuestra unidad de Educación Ejecutiva, desde antes de la pandemia, empezó su proceso de transformación digital”.

Eso sí, “no todas las escuelas estaban preparadas”, comenta Ilie. Antes de la pandemia, un tercio de los programas full-time MBA en el mundo no tenían ningún componente online: “Con la llegada de la crisis global de salud, todas las escuelas tuvieron que pasar al online y muchas de ellas no estaban preparadas”.

La decana de INCAE insiste en que “la anticipación es esencial, tanto en las escuelas de negocios, como en el mundo laboral” y explica que en su caso ya se habían adelantado a firmar una alianza con un líder mundial en tecnología educativas (Emeritus) “para el desarrollo de nuestros programas en plataformas de aprendizaje modernas y en formatos de fácil acceso para todos los ejecutivos, desde los lugares más remotos y en los momentos que mejor se adecuan a sus vidas y trabajos”.

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Arturo Condo, rector de la Universidad Earth en Costa Rica (y ex rector de INCAE) apunta que hay cambios que ya venían gestándose: “Me parece que estamos en un momento en el que las cosas que sabíamos que iban a pasar se están haciendo ya masivamente permanentes”.

Tal y como explica Enrique Bolaños, rector de INCAE, la formación híbrida es hoy “una realidad parcial”, solamente en las escuelas que se han preparado para ello, invirtiendo en las tecnologías y plataformas de aprendizaje adecuadas, “como lo hicimos en INCAE”, lo que les ha permitido tener actualmente todos los programas abiertos y las maestrías ejecutivas senior en formato híbrido. Además, este año se ha lanzado INCAE Online, un proyecto de transformación de enseñanza en línea que la institución ha preparado desde hace varios años. “Este proyecto nos ha permitido actualizar los contenidos, los materiales de clases y las plataformas de aprendizaje para que la formación híbrida no solamente se pueda ofrecer, sino que sea de los más altos estándares académicos”, asevera Bolaños.

Muchas de las principales escuelas de negocios del mundo sufrieron la Covid-19 con una caída en la rotación de la educación ejecutiva y un buen número de ellas tuvieron que cancelar o posponer parte de sus programas, tal y como muestra la encuesta anual del Consorcio Internacional para la Educación Ejecutiva (Unicon). La parte positiva para el sector es que la pandemia también ha creado una nueva demanda de perfeccionamiento y reciclaje; y la amplia popularización del uso de herramientas y métodos digitales ha permitido un alcance mucho más amplio de las iniciativas de educación ejecutiva, “creando oportunidades para la inclusión, el crecimiento sostenible y el cambio real”, incidió en un reciente escrito Lise Hammergren, presidenta de la Junta de Unicon 2020-2021.

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El rector de INCAE explica que nuestra región necesita invertir “significativamente” en educación y formación en competencias digitales, algo que ha quedado en evidencia con la actual crisis de salud. “La aceleración de la transformación digital en todos los sectores ha movido a los ejecutivos y líderes de la región de diferentes niveles de ‘seniority’ a buscar las opciones más adecuadas para dar estos pasos”.

Enric Serradell echa en falta en muchas escuelas de negocios aspectos relacionados con las tecnologías transversales como IoT, blockchain o big data y cómo afectan a la toma de decisiones directivas. “La tecnología ya está ahí pero todavía no acaba de incorporarse en los programas de las escuelas de negocio, al menos con carácter general”.

Aprendizaje permanente (y personalizado)

El Informe de Tendencias de Capital Humano 2020 de Deloitte nos muestra que el 53% de los encuestados cree que entre la mitad y la totalidad de su fuerza laboral necesitará cambiar sus habilidades y capacidades en los próximos tres años; pero apenas el 16% de los líderes empresariales esperan realizar un aumento significativo de la inversión en la educación continua de sus trabajadores de cara a 2023. “Solo formándonos permanentemente, tanto a nivel técnico, como a nivel gerencial, en todas las industrias, podemos mantenernos competitivos en el mercado y tener acceso a empleos de alta calidad, bien remunerados”, abunda Camelia Ilie.

El empleado del futuro debe pues reinventarse y poner el foco en aprender sobre resolución de problemas, influencia, gestión de relaciones con los clientes, análisis de conocimientos y liderazgo de equipos.

Las empresas necesitan personas formadas en ámbitos de conocimiento técnico y de dirección de empresas, con grandes habilidades de tipo personal, interpersonal y de gestión del cambio. “Cada vez más el peso de las habilidades blandas se va ampliando en detrimento de las duras, al menos en mi opinión. La EE pienso que se ha de centrar en los elementos más intangibles, emocionales y sociales para la toma de decisiones. No todas las escuelas de negocio lo entienden así, pero la gran mayoría sí que lo hacen”, afirma Enric Serradell, de la UOC.

En todo caso, la educación todavía no ha realizado el cambio disruptivo que todo el mundo está esperando. “La gran tendencia educativa desde mi punto de vista es la personalización, y sin duda la Educación Ejecutiva ha sido y continúa siendo pionera en ello”, comenta Serradell. La adaptación a las necesidades de tiempo de los participantes implica una explosión del microaprendizaje, por su capacidad de adaptación y flexibilidad ante los graves problemas de tiempo que sufrimos en la actualidad. “Sobre todo, aquellos que compaginan su educación con las actividades profesionales, poniendo en primer lugar, la EE, donde el tiempo continúa siendo oro. Todo ello ha originado también una explosión de las micro credenciales. Las personas necesitamos focalizarnos con aspectos muy prácticos de ejecución y aplicación inmediata”, continúa el español. Las micro credenciales están en el centro de la renovación educativa a nivel mundial; como muestra, un botón: la Unión Europea las sitúa dentro de sus prioridades a corto plazo.

A juicio de Camelia Ilie, la EE líder siempre ha sido personalizada, “en el sentido de adaptar los contenidos y formatos de los programas a las necesidades de las empresas y los ejecutivos”. La decana de INCAE no está de acuerdo con que el micro aprendizaje sea la solución deseable: “Si se quiere actualizar solamente de forma superficial, puede ser una solución a corto plazo. Si se quiere aprender de forma más profunda, para poder liderar, transformar, avanzar las organizaciones que se lideran, solamente el estudio en profundidad nos da este tipo de conocimientos y competencias”.

La experta considera que lo que ha cambiado más es la posibilidad de democratizar la Educación Ejecutiva de alto nivel, gracias a los formatos asíncronos que permiten a ejecutivos de lugares remotos, “con más dificultades a dejar por un periodo intenso y corto sus trabajos, a personalizar su plan de desarrollo, aprendiendo a su ritmo, desde donde esté y cuando mejor pueda”.

Para Horacio Arredondo, vicedecano de Postgrados de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) de Chile, la EE debe enfocarse en una doble vía: en los beneficios para el participante y para las organizaciones para los que estos trabajan. “Con respecto a los beneficios para el participante, creemos en la formación integral, por lo que la mayoría de nuestros programas de educación ejecutiva ponen especial énfasis en el desarrollo de competencias de liderazgo específicas del participante. Por otra parte, potenciar el impacto de nuestros programas en las empresas de nuestros participantes requiere de entender los desafíos de estas. A modo de ejemplo, en los programas de alta dirección, antes de comenzar el programa, los participantes realizan un diagnóstico de su organización, para que esta sea la protagonista del aprendizaje aplicado de nuestros alumnos.

Archivo E&N: El enorme reto que enfrenta la Educación Ejecutiva

Durante el programa, el participante aplica todo lo aprendido al caso particular de su empresa. De esta forma no solo adquiere conocimiento de clase mundial, también logra la confianza para aplicar ese conocimiento a su contexto profesional”.

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