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Fecha de publicación: 2021-06-04

Panamá: Odebrecht infló el precio de obras con subcontratos

Un exejecutivo que trabajó en el área de subcontrataciones de Odebrecht ha dado a la Fiscalía Especial Anticorrupción detalles precisos de cómo, mediante obras ficticias y sobrefacturación, la empresa despojó al Estado panameño de decenas de millones de dólares, extraídos de proyectos que le fueron adjudicados a la constructora brasileña.

Por La Prensa (Panamá)

Freddy Barco Vera, un ecuatoriano que trabajó 10 años en Odebrecht, y al que el Ministerio Público acusa de la presunta comisión del delito de blanqueo de capitales, enumeró proyectos con precios inflados; por ejemplo, la autopista Madden-Colón; la ampliación del Aeropuerto Internacional de Tocumen; la cinta costera Fase 3; el saneamiento de la Bahía, y el Patrimonio Histórico, entre otros.

El acusado indicó a la Fiscalía Especial Anticorrupción que una de las formas de extraer dinero era simulando la ejecución de obras en los contratos que Odebrecht obtenía en Panamá.

La empresa brasileña entonces pagaba por estas supuestas obras, pero el dinero era devuelto a Odebrecht por las compañías pantallas. Este dinero era entonces desviado a las cuentas bancarias de las compañías fantasmas que controlaba el Sector de Operaciones Estructuradas (SOE).

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Otra forma de obtener dinero de los proyectos que la empresa se adjudicó en Panamá era listar en un boletín todos los rubros ejecutados en una obra, junto con su costo. En estas listas figuraban actividades que nunca se hicieron, pero que Odebrecht facturaba y cobraba puntualmente a Panamá. Así fue como Odebrecht despojó al Estado panameño

En 2020, Freddy Barco Vera era la única persona que quedaba detenida en Panamá por su presunta participación delictiva en el caso Odebrecht. Pero un fallo de la Corte Suprema de Justicia terminó con eso. Declaró ilegal su detención y ordenó su inmediata liberación.

De nacionalidad ecuatoriana, este hombre trabajó para Odebrecht entre 2007 y 2017, y fue clave para generar millones de dólares que alimentarían el Sector de Operaciones Estructuradas –(SOE) o departamento de coimas– de la constructora brasileña.

Barco Vera alguna vez fue el encargado del área de subcontratos de Odebrecht para el proyecto de la autopista Panamá-Colón. Este cargo, al menos en Odebrecht, era importante, no por sus tareas formales, sino porque era a través de subcontrataciones ficticias que Odebrecht generaba parte del dinero usado para pagar sobornos.

Benedicto Barbosa da Silva, uno de los responsables del pago de sobornos a través del SOE, explicó a fiscales brasileños que las obras de Odebrecht de infraestructura en Brasil “tenían márgenes menores respecto a las obras en el exterior, con lo que sus resultados, muchas veces deficitarios, no eran suficientes para correr con [el pago de] los gravámenes y costos de la propia persona jurídica en Brasil”. Es decir, su ganancia era pequeña o inexistente. Entonces intervenía un ejecutivo para generar dinero extra fuera de Brasil: Marcos Grillo. Dado que el margen de logro real era en el exterior superior al reconocido por la empresa, se necesitaba promover ajustes de márgenes mediante la creación de costos en operaciones ficticias. Era una práctica de vieja data y cada vez más usada en las empresas de ingeniería y construcción del grupo brasileño, reveló.

Pues bien, eso hizo Odebrecht en Panamá, país que, junto con Venezuela, estaba entre los que generaban mayores márgenes, gracias a los sobreprecios. Los fondos que se generaban Odebrecht los desviaban a su SOE.

El esquema consistía en hacer pagos ficticios por obras reales, pero hechas por el propio personal de Odebrecht. En libros, la empresa hacía ver que esas obras las habían efectuado subcontratistas. En realidad, estas empresas pantallas devolvían el dinero que les pagaba Odebrecht. Pero no entrababan a la contabilidad de la empresa, sino a la de Caja 2.

En caso de una auditoría, Odebrecht podría mostrar a la autoridad la obra –realizada por ellos mismos, pero facturada a subcontratistas–, lo cual daba la apariencia de legalidad. Barco Vera fue explícito cuando contó de esto: Odebrecht –dijo– se valió de ciertas empresas, como Limbertoni Holdings, Corp., Entremares Construction y Acero Dos Mares, “con el objetivo de facturar las obras como si se ejecutara la totalidad de estas con su personal”.

Barco Vera añadió que Edgar Arias y Alejandra Isch –que eran parte de estas empresas, además de José́ Luis Arias– le decían al principio que el dinero que le devolvían a Odebrecht correspondía a la venta de equipos. Sin embargo, se dio cuenta de que todo eso era cuento, que el dinero “correspondía verdaderamente por ejecuciones de rubros realizados por Odebrecht, pero facturados por las empresas Entremares Construction, Acero Dos Mares, Sarawak [Corporation] y Columbia Managment”, entre otras.

Según la Fiscalía Especial Anticorrupción, el dinero devuelto a Odebrecht por estas obras ficticias provenía de empresas del grupo ecuatoriano Diacelec (de acero y construcción, también procesadas en Ecuador por lavado de activos en el caso local de Odebrecht), y vinculado a las empresas locales que hacían lo mismo en Panamá.

Las sociedades locales contaban con cuentas en Credicorp Bank. En este banco tuvieron sus cuentas Constructora Internacional del Sur y Select Engineering Consulting & Services –ambas controladas por el SOE– y por las que transitaron unos $400 millones en cada una; y en Global Bank, entre otros bancos.

Obras sobrefacturadas

Barco Vera declaró que cuando se inició la construcción de la ampliación del aeropuerto de Tocumen, saneamiento de la Bahía fase 2 y cinta costera fase 3, fue informado de que seguiría recibiendo instrucciones para entregar también dinero en efectivo a Paulo Levita y Óscar Salazar, en Torres de las Américas –donde estaban las oficinas principales de Odebrecht Panamá–, producto de los sobrecostos en los proyectos licitados por el Estado y adjudicados a la constructora brasileña.

Estos sobrecostos –explicó– salían porque se facturaban más rubros de los que se ejecutaban, como en los proyectos mencionados, en los que, como se dijo, muchos eran desarrollados por personal de Odebrecht, pero facturados a las empresas pantalla.

Barco Vera también describió otra forma de sobrefacturar las obras. En este caso era al revés: rubros sin ejecutar. Consistía en que, al término de la ejecución de una obra, Odebrecht emitía un boletín de medición que contenía la descripción de los trabajos recibidos y aprobados, junto con sus montos. En ese boletín, Odebrecht agregaba otros montos que supuestamente correspondían a obras que se habían ejecutado, aunque no era así. El boletín –ampliado con trabajos ficticios– era firmado por el gerente de proyecto, el jefe de subcontratos y el supuesto subcontratista.

Obras ficticias

Barco Vera fue preciso. Por ejemplo, en el caso del proyecto de saneamiento de la Bahía, ejecutado en los años 2014-2015, se compraron tuberías de hormigón con sobreprecios. Igual ocurrió con las instalaciones sanitarias de esa obra. “Solamente se ejecutó el rubro de las ‘tuberías terciarias’, aunque se pagó como si se hubiesen instalado los ramales principales, con un costo mucho mayor”, reveló.

El costo de la mano de obra del proyecto, a cargo del subcontratista Entremares, se facturaba, pero no se le destinó personal. Solo se pidió poner un mínimo de obreros para labores menores y así justificar el pago.

En el caso de la ampliación del aeropuerto de Tocumen, Barco Vera dijo que se contrató de forma ficticia la instalación completa de las tuberías de aguas pluviales en la pista. Sin embargo, lo ejecutado fueron trabajos menores, como construcción de aceras, cercas y mantenimiento de obras, cuyo costo no se correspondía con el pago de $5.2 millones, explicó.

Además, dijo que la sociedad Sarawak emitió una factura el 15 de enero de 2014 por 1,065 toneladas de acero, a un costo de unos $8 millones, pero, en realidad, fue un sobrecosto, pues Sarawak nunca importó ni entregó́ acero para este proyecto.

La lista sigue. También indicó que tenía conocimiento de que proyectos supuestamente ejecutados por el subcontratista Limbertoni Holdings en obras adjudicadas a Odebrecht, como la cinta costera fase 3, la autopista Madden-Colón fase 3 (para el suministro de acero); agua potable y saneamiento de la Bahía (instalación y suministro de tuberías), y Patrimonio Histórico (compra de equipos menores), “se cobraron [pero] sin ser ejecutados dentro de la República de Panamá”.

Engaños

Precisó que en mayo de 2014 se inició la ejecución de una subcontratación con Entremares Construction, en el proyecto Patrimonio Histórico. Según Barco Vera, se elaboró un contrato ficticio, porque, a pesar de que este era para el corte y figurado de acero, la empresa no asignó personal para su ejecución.

Lo mismo ocurrió con los proyectos autopista Madden-Colón y cinta costera fase 3, en los que se realizaron compras ficticias de acero. La empresa Sarawak facturaba, pero no importó ni entregó acero en estos proyectos. No obstante, se incluía en el boletín de medición de la obra. “Era una forma de justificar el cobro del material y de originar sobrecostos”, describió.

Sobre la cinta costera fase 3, en lo referente al corte, figurado y armado de acero en barras, firmado por Odebrecht y Limbertoni Holdings en diciembre de 2012, con valor de unos $7 millones, “la mayoría del proyecto lo ejecutó Odebrecht y sólo una parte la realizó Limbertoni, pero este cobró la totalidad del proyecto”, reveló.

Incluso, durante la administración del expresidente Juan Carlos Varela, dijo saber que se celebraron contratos ficticios por obras estatales entre Limbertoni Holdings o Entremares y Odebrecht, como, por ejemplo, el contrato para suministrar y aplicar pintura en estructura metálica de techo existente e instalación de tejas en edificios del proyecto Renovación Urbana en Colón. Dijo que el monto consignado en el proyecto era $1.6 millones, pero en realidad el costo era de $200 mil.

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