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Fecha de publicación: 2021-05-19
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Digitalización, reto del sector logístico de Centroamérica tras COVID-19

Las tendencias hoy pasan por la agenda de descarbonización, mayores índices de automatización, de resiliencia. En sostenibilidad, digitalización de la infraestructura, ampliar la modernización de los puestos de frontera de cara al 2025 y reforzar la seguridad vial en el Corredor del Pacífico.

Por Roberto Fonseca, E&N
Colaboró: Luis Alberto Sierra y Daniel Zueras

Para acelerar la recuperación económica tras el COVID-19, los países de América Latina y el Caribe deben invertir más y mejor en infraestructura, ya que esta genera empleos, mejora la distribución del ingreso e integra la región al mundo. Para maximizar el impacto se debe invertir en la digitalización de los servicios de infraestructura y en infraestructura sostenible y amigable con el medio ambiente, señalan expertos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

¿Qué hace a una infraestructura ambientalmente sostenible? Debe tener tres atributos. Primero, que sus efectos adversos sobre el clima global sean mínimos segundo, que sea resiliente a los efectos del cambio climático y, tercero, que tenga efectos mínimos sobre los recursos naturales y los ambientes locales.

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Para América Latina y el Caribe, como para todas las regiones del mundo, lograr neutralidad de carbono en las próximas décadas será un desafío, señalan los expertos del BID en el informe ‘Infraestructura sostenible y digital para impulsar la recuperación económica post COVID-19 de América Latina y el Caribe: un camino hacia más empleo, integración y crecimiento’.

La región representa el 9% de la población mundial pero genera 12% de las emisiones de CO2. Las dos mayores fuentes de carbono y de otros gases de efecto invernadero
son la generación de energía y la producción de alimentos. “El uso de combustibles fósiles para el transporte y la electricidad da cuenta de cerca de 70% de las emisiones totales de CO2 de América Latina y el Caribe. Entre 1990 y 2014, estas emisiones aumentaron 87%”, aseguran los autores del informe señalado antes. “Para hacer la transición hacia cero emisiones de carbono habrá que superar varios obstáculos. El principal es asegurar que las prácticas de planificación y empresarias adopten tecnologías compatibles con la descarbonización. La buena noticia es que proveer servicios de energía y transporte neutrales en carbono para 2050 es técnicamente posible”, agregan.

Isabel Granada y Néstor Roa, especialista sénior de Transporte y Jefe de la División de Transporte del BID, respectivamente, señalaron a E&N que Centroamérica está evolucionando hacia agendas más especializadas, hacia la descarbonización, y aseguró que la institución multilateral ha estimado que si se llevan adelante en los próximos 30 años iniciativas en materia de descarbonización, los beneficios para la región podrían ascender a más de US$40.000 millones, atribuibles a industrias como transporte, agricultura y otros.

La agenda de descarbonización Marianela Dengo de Obaldía, vicepresidente de Comunicación e Imagen Corporativa de la Autoridad del Canal de Panamá, confirmó a E&N que a nivel global, a mediano plazo, la industria de transporte y logística se está moviendo hacia la descarbonización en sus operaciones, por tanto, el Canal de Panamá ha iniciado un proceso de descarbonización, con el objetivo de convertirse en carbono neutral para el año 2030.

“Esto significa que reduciremos las emisiones al máximo, eliminando el consumo de combustibles fósiles en nuestras operaciones, mediante la adquisición de lanchas,
vehículos, y remolcadores que operen con energías más limpias”, señaló. Esto también, agregó, incluye los programas de conservación y reforestación en la cuenca del Canal, promover el uso de buques más “verdes”, y las contribuciones que la ruta por Panamá le ofrece al mundo al ser la más corta para mover mercancías entre los océanos Atlántico y Pacífico, lo que conlleva una reducción en las emisiones de dióxido de carbono generadas por las navieras que utilizan la vía interoceánica.

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“La tendencia hacia el uso de energías limpias también abre mayores posibilidades al tránsito de buques que transportan energía, y le ofrece al país la posibilidad de convertirse en un corredor por medio del cual se mueva la carga energética de los Estados Unidos hacia los mercados de consumo en Asia”, agregó.

Por su parte, Erick Barboza, Director Comercial de AERIS, empresa concesionaria del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, confirmó que la terminal aérea sigue avanzando en la ruta con la certificación Airport Carbon Accreditation, que cuenta con cuatro niveles. Al 5 de febrero de 2020, las operaciones de AERIS habían logrado pasar al nivel 2.

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El estatus logrado se otorgó tras proporcionar evidencia de procedimientos eficaces de gestión de carbono y mediante esfuerzos orientados hacia el cambio tecnológico,
para la reducción del consumo de energía eléctrica.

Para alcanzar el tercer nivel del certificado tendrá que integrar la participación de terceros en la reducción de emisiones, por ejemplo, compañías aéreas y diversos proveedores
de servicios: operadores de tierra independientes, empresas de catering, control de tráfico aéreo y otros que trabajan en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.

A la fecha, Barboza indicó que conectan con 26 ciudades del mundo, habiendo recuperado las conexiones de los mercados más importantes de Norteamérica, de Centroamérica, de México, del América del Sur y de Europa.

“Conocer las mejores prácticas de la región y de la industria permitió que desde 2018 AERIS priorizara la inversión tecnológica para mejorar la eficiencia del aeropuerto y la experiencia misma de los viajeros”, dijo Barboza a E&N. A su vez, la terminal aérea internacional Daniel Oduber, que opera CORIPORT en Guanacaste, Liberia, cuenta con la Acreditación de Carbono para Aeropuertos (ACA), un programa del Consejo Internacional de Aeropuertos.

César Jaramillo, Gerente General de CORIPORT, que tiene la concesión de operación del aeropuerto Guanacaste desde 2010, indicó que la terminal cuenta ahora con el nivel 2 de la acreditación, el cual se refiere a la reducción de emisiones de carbono. Esta acreditación se suma a la certificación de Carbono Neutralidad que posee la terminal, y que fue otorgada por la Universidad EARTH.

“El aeropuerto Guanacaste, miembro de la red de 52 aeropuertos de Vinci, se mantiene actualizado con las nuevas tecnologías, que se ajustan a las necesidades del país y las necesidades de la terminal”, dijo Jaramillo a E&N.

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