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Fecha de publicación: 2021-04-30

El COVID-19 aceleró urgencia de cumplir Agenda 2030: es el momento de aportar desde las empresas

Gobiernos, empresas y sociedad civil de los países centroamericanos tienen que invertir en resolver la pobreza, el hambre, la salud y el bienestar

Por María José Núñez Chacón-estrategiaynegocios.net

La pandemia generada por el COVID-19 aceleró la urgencia de poner en marcha de manera real y eficiente las acciones para cumplir con la agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) planteados por Naciones Unidas y puso en evidencia las debilidades de muchas organizaciones que aseguraban avanzar en estos temas.

Claramente la pandemia expuso las mayores debilidades de los países, y en el caso de Centroamérica salió a floto la enorme vulnerabilidad que tiene y la necesidad de hacer inversiones que realmente impacten sus sociedades de manera inclusiva, solidaria y justa.

“Prioridades”, esa es la palabra clave para que los seis países del istmo avancen hacia una realidad distinta, en la que se tomen en serio la aplicación de estrategias que cumplan con los ODS, sobre todo aquellos que son más urgentes para los pueblos; y allí jugarán un papel predominante todas las empresas que realmente quieran hacer la diferencia.

Así lo confirmaron Julio Felipe Gom Gómez, director ejecutivo FundahRSE y Cecilia Mora, especialista en Responsabilidad Social y socia-fundadora de RS Sostenible en el marco del encuentro virtual RSE: Construir Esperanza desde los Negocios organizado por Estrategia & Negocios (E&N).

Según el director de FundahRSE es tiempo de concentrar los recursos para alentar los mercados internos y regionales, urge una comunicación fluida entre los líderes y gobiernos de todos los países; sobre todo con iniciativas que permitan aportar a los ODS 1, 2 y 3, que corresponde a la lucha contra la pobreza; lograr indicadores de hambre cero, así como garantizar la salud y el bienestar, respectivamente.

“Las empresas tienen un papel predominante en este proceso, desde los procesos más elementales. Por ejemplo, si las empresas elevamos los sueldos en áreas donde la gente se quiere quedar, como la industria de los alimentos, será posible mantener al personal que ya está formado, hay que pagar mejor y crear oportunidades”, destacó.

Añadió que, durante la pandemia, la filantropía ha sido una opción de gran aporte para los pueblos y comunidades, pero hay que volver la mirada a trabajar la inversión hacia el desarrollo sostenible, se trata de estudiar las inversiones que se realizan a nivel social y ambiental y buscar el mayor impacto positivo posible.

Mora coincidió con que la pandemia mostró que muchas iniciativas realmente no estaban haciendo aportes al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y es tiempo de acelerar el ritmo, pasar de iniciativas que eran más de imagen y mercadeo a verdaderas inversiones sociales, las cuales necesariamente deberán estar ligadas con el ODS 17: las alianzas; este deberá ser el eje paralelo en toda acción que se emprenda.

El diálogo y las alianzas

Según Gom, los líderes centroamericanos tendrán que dialogar más, porque son naciones con realidades muy cercanas y si hay consensos en los principales ODS que se deben atender, hablando un mismo lenguaje; será posible mejorar los problemas de la sociedad.

“Los problemas están claros y si los atendemos de manera integral nuestros países verán la luz, por ejemplo, si invertimos los recursos nuevos hospitales alentamos a la industria de la construcción y generamos empleo; o si levantamos escuelas creamos empleo y mayores oportunidades para las generaciones más jóvenes. O si tomamos en cuenta la sobreliquidez que tiene el sistema bancario, podemos tomar la decisión correcta y concentrar esos recursos para alentar al mercado interno, donde se necesita”, argumentó el experto.

Precisamente, durante el período de pandemia las compañías que mejor han logrado paliar la crisis, han sido aquellas que ya tenían proyectos de sostenibilidad social a largo plazo, esas que realmente se estaban tomando en serio el cumplimiento de la Agenda 2030. Esto plantea la necesidad de hacer una revisión de los ODS que pueden asumir las corporaciones y establecer alianzas.

Cecilia Mora ejemplificó la importancia de dichas alianzas con el caso de un pueblo costero en Costa Rica, que dependía al 100% del turismo. “Todos se quedaron sin trabajo y comenzaron a visualizar en qué áreas podían desarrollar alianzas para salir adelante; no tuvieron que hacer inversiones económicas, sino poner en marcha la innovación”.

“Está claro que en Centroamérica tenemos que trabajar sobre los retos de la pobreza, la salud, el empleo decente y el crecimiento económico y se requiere un trabajo conjunto entre el sector privado, las organizaciones civiles y los gobiernos. Esto nos llevará a innovar en las formas que podremos hacerlo, tenemos una región muy parecida y sabemos dónde nos duele, hay que aprovechar al máximo las oportunidades que tenemos de invertir en las prioridades”, declaró Mora.

Es momento de usar inteligentemente los recursos con los que se cuentan, trabajar en conjunto para alimentar a la gente, apoyar la reconstrucción social y el mercado interno.

Cada compañía que quiera ser parte del cambio podrá aportar a su cadena de abastecimiento, no sólo exigiendo el cumplimiento de los ODS, sino capacitándoles, compartiendo con ellos buenas prácticas, estableciendo voluntariados profesionales y trabajando en alianzas.

Todos pueden aportar desde donde estén, con el cumplimiento de los estándares básicos para un clima organizacional con dignidad, abogando por el respeto a los derechos laborales más esenciales, dirigir las fuerzas e inversiones a los sectores que más lo requieren.

Se trata de construir esperanza…desde los negocios.

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