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Fecha de publicación: 2021-04-20
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América Latina crece 207% en inversiones responsables

La región comienza a sumarse a la tendencia de incluir a la sostenibilidad en el análisis financiero. Las empresas centroamericans ya están suscribiéndose a los principios de inversión responsable de las Naciones Unidas.


Por Pablo Balcáceres, E&N

La inclusión de parámetros de sostenibilidad en el mundo financiero está despertando globalmente y en América Latina, acentuándose en el año 2020. Centroamérica comienza a dar sus pininos en la materia, al menos en lo referente a la adhesión de los Principios de Inversión Responsable (PRI, por sus siglas eninglés), de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La pandemia del COVID-19 vino a revitalizar la adhesión a estos principios por un tema que va más allá del idealismo: las organizaciones más resilientes son aquellas que basan su accionar en compromisos de largo plazo y tienen claro su horizonte. A finales de 2020, unos 3.575 signatarios estaban adscritos a los PRI. La cifra se ha duplicado desde finales de 2017, cuando el número de firmantes rondaba los 1.621.

En América Latina, excluyendo a Brasil y el Caribe, unas 70 empresas y organizaciones forman parte del PRI. En esta región, el número de miembros ha crecido en 207 % entre 2019 y 2020, una mayor tasa de crecimiento comparado al resto delmundo, que para elmismo período fue del 34,1 %. Hasta finales del año pasado, Centroamérica solo tenía a cuatro representantes dentro de este club selecto, provenientes de Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Panamá. Lo notable es que los cuatro ingresaron durante el año 2020.

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En Guatemala, el pionero en esta materia ha sido Sustainable Strategies, certificado como proveedor de servicios; por Costa Rica, el firmante es la Operadora de Pensiones Complementarias de la Caja Costarricense del Seguro Social OPC CCSS, inscrita como propietario de este tipo de activos sostenibles. De igual manera participa el Fondo de Ahorro de Panamá, como propietario de este tipo de instrumentos sostenibles. En el caso salvadoreño figura Bell Ratings. El movimiento apenas comienza. Trascendió que en Costa Rica el fondo de inversión BN Fondos, una empresa del Banco Nacional de Costa Rica, también está trabajando en este sentido, revela Sandra Carrillo, gerente general de Pacific Corporate Sustainability (PCS), firma que asesora el proceso.

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“La incorporación de estos principios ya está cobrando relevancia en la región y poco a poco se va a ir difundiendo”, dice Carillo. PCS es el brazo de sostenibilidad de la calificadora de riesgo Pacific Credit Ratings (PCR), de origen peruano y con amplia presencia en el istmo centroamericano, que por cierto también ha adoptado los PRI. Entre las empresas latinoamericanas con presencia en Centroamérica y seguidoras de los PRI, destacan Bancolombia y Sura Investment Management, ambos como gestores de inversiones colombianos.

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¿Qué son los PRI?

Nikki Bahr, fundadora y presidente de Sustainable Strategies en Guatemala, dice que estos principios buscan asegurar que instituciones financieras no bancarias, básicamente fondos de inversión, capital de riesgo (venture capital) y fondos fiduciarios (trust funds) generen políticas y procedimientos que velen porque las inversiones sean destinadas a proyectos sostenibles.

“Trabajamos en ‘training’ con diferentes bancos, como G&T, y estamos buscando trabajar con bolsas de valores y fondos de inversión para impulsar todo este tema de inversión responsable”, prospecta Bahr. La ONU recomienda seis Principios de la Inversión Responsable. El primero, incorporar los temas de compromisos ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés) en el análisis de las inversiones y en los procesos de la toma de decisiones.

El segundo se refiere a darle vida incluyendo la sostenibilidad en las políticas y prácticas de las empresas; el tercero, demanda que las empresas beneficiadas con los flujos de capital sostenible rindan cuentas de manera adecuada.

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Como cuarto compromiso se plantea promover a las ESG en la industria de la inversión; el quinto, gira en torno a mejorar la implementación de los principios; y el sexto estipula mantener informado sobre los avances en la inversión responsable.

Aparte de los PRI de la ONU, existen los Principios del Ecuador. A escala global, más del 80% de las instituciones financieras son signatarias de estos últimos, mediante los cuales se alinean para requerirle cumplimiento en temas sociales y ambientales a sus prestatarios. “En la región, algunos bancos que son signatarios a los Principios del Ecuador y están trabajando con su cartera de proyectos en requerir cumplimiento en materia ESG son: BAM Guatemala, Citibank, Grupo G&T Continental, BAC Credomatic, Scotiabank, Davivienda, Banistmo, Banco Agrícola, entre otros”, revela Bahr.

Responsabilidad para la estabilidad

¿Qué es el desarrollo sostenible? Según la Comisión Brundtland es aquel en donde las necesidades del presente son satisfechas sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas propias. Una tarea en la que el mundo ha fallado, sobre todo en el cuido al medioambiente. “El cambio climático representa la mayor y más extensa falla del mercado nunca antes vista”, recuerda Jesús Palacios, analista Líder de Finanzas Sostenibles LATAM de S&P Global Ratings, citando una frase de Nicholas Stern.

Y este craso error puede devenir en una disrupción del sistema financiero, un fenómeno que el Banco Internacional de Pagos ha venido alertando, con el nombre de “cisne verde”.
“Esta crisis ambiental podría derivar en una crisis financiera sistémica y los modelos de análisis de riesgo tradicionales basados en información histórica podrían no ser suficientemente valiosos como para anticipar con precisión la forma en que los riesgos climáticos impactarán a las diferentes economías”, razona Palacios. La recuperación verde toma fuerza a medida que el ecosistema financiero enfrenta niveles de incertidumbre sin precedentes debido a la pandemia del COVID19.

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“Los visionarios de largo plazo y los promotores de una recuperación ecológica piden un enfoque en la sostenibilidad para acelerar la transición hacia una economía resiliente, inclusiva y con bajas emisiones de carbono”, dice Bahr, de Sustainable Strategies.
La firma lleva 11 años trabajando en la región mesoamericana ayudando a empresas a desarrollar proyectos bancables y sostenibles, con impacto positivos ambientales y sociales. Además, trabaja en áreas como la estrategia y comunicación de la sostenibilidad, auditoría de instituciones financieras sobre cumplimiento de sus compromisos, el desarrollo de proyectos sostenibles, así como el diseño de productos financieros con el enfoque mencionado.

Así, ha acompañado a corporaciones de la talla de Cementos Progreso, el Ingenio Pantaleón, Spectrum, Corporación Multi Inversiones, entre otros, en el desarrollo de estrategias de sostenibilidad. También lo hizo con Pacific Solar Energy en Honduras para cumplir con las Normas de Desempeño de la Corporación Financiera Internacional (IFC) y los Principios del Ecuador.

¿Cuál es la clave para que cada vez más empresas adopten las finanzas responsables? “El trabajo que tienen las empresas es ir dándole ‘upgrade’ a sus estrategias, tienen que venir en función de las expectativas de las otras personas alrededor de las empresas, léase clientes, las comunidades, y también en función de asignarle más recursos. Muchas veces no se necesita más dinero, sino de un personal que sí entienda la importancia de la sostenibilidad para el negocio”, reflexiona Bahr.

En muchas ocasiones, las empresas ya tienen avances notables en sustentabilidad, pero todavía no lo han descubierto, observa Carrillo de PCS. “Nos pasó con una entidad financiera que estaba trabajando, al hacer una evaluación de su cartera tenían 60% de clientes mujeres, un alto porcentaje de pequeñas empresas, pero no lo tenían en data. A veces esas pequeñas cosas de línea de base y evaluación que estamos haciendo hoy nos ayudan mucho, pero no lo sabemos”, relata Carillo.

Como primer paso vale la pena tener claro los impactos que están generando. “Un ejemplo, las inmobiliarias pueden tener un impacto tremendo, pero no tienen una medición de su huella, justamente esos datos son con los que de arranque se puede empezar a trabajar”, dice la gerente de PCS.

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