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Fecha de publicación: 2020-11-02
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7 gráficos que explican la economía de EEUU con Donald Trump

El presidente Donald Trump buscará el martes unirse al grupo de republicanos como Ronald Reagan o George W. Bush que consiguieron ser reelectos para un segundo periodo al frente de Estados Unidos.



Por El Financiero (México) / La Nación (Argentina)

Una 'carta' en la que el republicano ha basado su campaña es la economía del país, que afirma ha crecido como nunca bajo su mandato.

Economía

Trump juró como el presidente de EEUU número 45 en enero de 2017, año en el que el Producto Interno Bruto (PIB) estadounidense avanzó 2.3 por ciento.

En su segundo año al frente del país, la economía creció 3 por ciento, y subió otro 2.2 por ciento en 2019, según datos de la Oficina de Análisis Económico, dando así un promedio de 2.5 por ciento.

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Este 2020 probablemente dé a Trump su primer año con una contracción, después de las caídas de 5 y 31.4 por ciento en el primer y segundo trimestre del año, respectivamente, provocadas por la pandemia, aunque en el periodo julio-septiembre hubo un rebote de 33.1 por ciento.

¿Y entonces la economía sí ha crecido como nunca?

Durante el Gobierno de Barack Obama se registró un año con un crecimiento superior a lo visto durante la administración de Trump (3.1 por ciento en 2015). Con George W. Bush, el PIB estadounidense subió 3.8 por ciento en 2004 y 3.5 por ciento un año después.

Inflación

Trump recibió este índice por arriba de lo que la Reserva Federal considera su objetivo, es decir, 2 por ciento.

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En enero de 2017, el Índice de Precios al Consumidor estaba en 2.5 por ciento anual y llegó a un pico en junio y julio de 2018 (2.9 por ciento), según la Oficina de Estadísticas Laborales.

En 2019, el índice se puso por debajo del rango objetivo de la Fed (1.5 por ciento en febrero), aunque repuntó hacia finales del año, cerrando en 2.3 por ciento.

¿Cuál ha sido la historia en 2020? La de una tendencia a la baja, especialmente durante el desarrollo de la pandemia, llegando a ubicarse en 0.1 por ciento en mayo y 0.3 por ciento en abril. Actualmente, está en 1.4 por ciento.

Empleo

El intento de reelección de Trump tiene en el empleo una de sus principales cartas a favor, pues la administración del republicano había mantenido una creación constante de puestos laborales antes de que llegara la pandemia de COVID-19.

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Cuando tomó posesión de la Presidencia, EU tenía 145.6 millones de empleados en nóminas no agrícolas. Un año después, el número subió a 147.6 millones y cerró 2019 en 151 millones.

Este año, los efectos en la economía del virus SARS-CoV-2 provocaron que las nóminas no agrícolas cayeran hasta 130.3 millones. Aún con el ‘rebote’ visto en agosto (140.9 millones) Trump es el primer presidente de EEUU desde la Segunda Guerra Mundial con una pérdida neta de trabajos en su primer término en la Casa Blanca.

Tasa de desempleo
Cuando Obama y Trump se vieron en las escalinatas del Capitolio, Estados Unidos tenía una tasa de desempleo de 4.7 por ciento, lo que para la Reserva Federal y el Departamento de Comercio significaba una cosa: que la economía estadounidense estaba en pleno empleo y que sería difícil ver una tasa más baja.

Al cierre de 2017, el índice cayó a 4.1 por ciento, y terminó el año siguiente en 3.9 por ciento. Despidió el año anterior en 3.5 por ciento, un mínimo para la administración de Trump.

La pandemia provocó una pérdida masiva de empleos y llevó a esta tasa a un máximo de 14.7% en abril. Tras esfuerzos por una reapertura, ese índice se ubicó en 7.9 por ciento en septiembre.

Déficit comercial

Trump condenó el comercio de EEUU con otros países (al viejo TLCAN lo tachó como “el peor acuerdo” de los estadounidenses) y declaró una guerra comercial con China que, finalmente, produjo la ‘fase uno’ de un pacto que Beijing se ha apresurado a cumplir a pesar de la pandemia.

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¿Qué tanto ha servido el empuje del exconductor de The Apprentice? En el caso de México, el déficit comercial ha ido al alza en lo que va del Gobierno de Trump: inició en 2017 con 69 mil 57 millones de dólares; subió a 78 mil 327 millones de dólares un año después, y en 2019 quedó en 101 mil 400 millones de dólares.

Con China, el escenario pinta diferente: si bien hubo un pico de 418 mil 953 millones de dólares en 2018, el déficit comercial bajó a 345 mil 204 millones de dólares al año siguiente, según datos de la Oficina del Censo de EEUU.

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Producción industrial

La rivalidad no comenzó con el brote. Desde hace años el presidente culpa a China por varios de los problemas de su país. Amenazado con perder un liderazgo a nivel mundial frente al gigante asiático, el republicano siempre lo marcó como un enemigo.

En mayo de 2016, en uno de sus eventos de campaña, eufórico, Trump, que durante su presidencia fue denunciado por más de una mujer por acoso sexual, pronunció una analogía algo agresiva y dijo: "No podemos seguir permitiendo que China viole a nuestro país, porque eso es lo que estamos haciendo. Vamos a dar vuelta las cosas, tenemos las cartas, no lo olviden. Tenemos mucho poder".

Y actuó en consecuencia. Comenzó una guerra comercial en la que, por ejemplo, en junio de 2018 Estados Unidos impuso aranceles del 25% a exportaciones chinas por valor de 50.000 millones de dólares, y en septiembre otro 10% adicional a más productos como indumentaria, de belleza y electrónicos.

Sobre los efectos de esta guerra comercial, Andrés Vinelli vicepresidente de política económica del think tank American Progress, indica: "No se vieron concesiones importantes en materia comercial por parte de China aunque cabe destacar que esta actitud más firme seguramente sea un legado que perdure". Sin embargo, agregó: "Hubo un aumento de la incertidumbre en cuanto a la trayectoria de la política comercial de EE.UU. y a su papel en el marco general de las relaciones internacionales. Asimismo se debilitó el vínculo con los organismos internacionales y se resintieron los lazos con socios tradicionales como la Unión Europea. Los resultados están a la vista en el pobre nivel de cooperación durante la crisis del coronavirus".

Si bien Trump en los 90, con sus rascacielos en vidrio y en varios países y sus participaciones en programas de televisión exitosos, como la sitcom La niñera, se mostraba como un joven galán y todopoderoso por su fortuna, símbolo del capitalismo que representa el país, al llegar al poder tuvo un discurso mucho más proteccionista de lo que se podía llegar a pensar tiempo atrás. Entre otras cosas, pregonó más productos nacionales y menos fabricación extranjera. Menos Made in Taiwan y mas Made in USA. O, como él dice, "America first" ("Estados Unidos primero").

El tono de sus máximas frente al micrófono no se tradujo en cifras. En sus años de gobierno, la producción nacional resultó estable, con algunas variaciones pero poco significativas, siempre por debajo del 0,5%.

"Su política económica no mejoró los resultados de la industria manufacturera y tampoco generó confianza ni previsibilidad en los empresarios ni en la sociedad. Por otro lado, su política impositiva aumentó el déficit fiscal (tendencia que venía antes del coronavirus) pero no produjo una suba de la inversión productiva", afirma Vinelli.

Además, sobre la economía de esta gestión, evaluó: "Trump suele centrarse en pocos indicadores: se refiere permanentemente al desempeño de la bolsa, eso parece guiarlo mucho. De hecho las acciones subieron un 99% bajo su gestión y la baja impositiva a las empresas redundó en un aumento de la cotización de las empresas. Además el aumento de la concentración de la economía, promovido por el enfoque desregulatorio de su administración, generó rentas extraordinarias que inflaron la bolsa. Un tercer factor es la intervención de la Reserva Federal, que inundó de billetes la economía. Pero dado que el 89% de las acciones están en manos de un 10% de la gente, resulta claro que esto no es bienestar económico".

Sin embargo el presidente insiste. Hace unos días escribió en Twitter: "Esta es una elección entre la 'recuperación Trump' y la 'depresión Biden'. Si votan por mí, la prosperidad aumentará, la vida normal se reanudará por completo y el próximo año será uno de los mejores años en la historia de nuestro país".

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