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Fecha de publicación: 2020-08-13
FOTO AFP

Honduras: pagó US$2,3 millones por respiradores que están en desuso

Los respiradores fueron distribuidos en 13 hospitales del país, pero LA PRENSA conoció que no están siendo utilizados por los médicos que atienden los casos de covid-19.

Por La Prensa de Honduras

Los 310 respiradores, ventiladores y succionadores mecánicos adquiridos por la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) a mediados de marzo pasado por un valor US$2,3 millones, equivalentes a L57 millones, es otra de las compras fallidas por las que deberán rendir cuentas las autoridades hondureñas en esta pandemia.

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Al igual que las 250.000 pruebas PCR compradas por Inversión Estratégica de Honduras (Invest-H) y que terminaron dañadas y en el abandono, estos 310 respiradores y ventiladores corren el mismo destino en vista de que la mayoría están en desuso y embodegados porque llegaron incompletos y, además, no eran aptos para atender a pacientes con covid-19.

Mediante la búsqueda de información pública, LA PRENSA pudo cotejar los millonarios valores pagados por el Estado hondureño en esta polémica compra que los expertos ya catalogan como otro fracaso en la gestión de la pandemia.

Las claves

1-Los ventiladores Vivo fueron denunciados por presentar una falla de seguridad que consiste en el potencial mal funcionamiento del teclado en ciertas situaciones, que el dispositivo interpreta erróneamente como una orden de interrupción del tratamiento.

2- Cuando el inconveniente se presenta, no se activa ni se registra ninguna alarma. Los accesorios y el equipo de monitorización que se encuentran conectados al ventilador, detienen su funcionamiento y el dispositivo entra en modo de reposo.

3- Los expertos también advirtieron que la capacidad de la batería de respaldo es de corta duración y puede dar lugar a la interrupción súbita de la provisión de oxígeno al enfermo y causar su muerte.

Según la información, el 18 de marzo de este año, el entonces titular de Copeco, Gabriel Rubí, adquirió mediante la modalidad de compra directa 180 succionadores de secreciones tipo Cough Assist CA, T70 a un precio unitario de 97,500 lempiras para un total de 17.5 millones de lempiras y también 180 baterías desmontables a 7,475 lempiras la unidad para un global de L1.3 millones.

A este equipo se sumaron 40 respiradores mecánicos más del modelo Breas Vivo 65 Ventilator a un valor unitario de L387,500 para un total de L15.5 millones, y 90 ventiladores tipo Respironics Trilogy Evo Portable Life Support, cuyo valor unitario ascendió a 251,275 para un total de L22.6 millones.

La compra del equipo, realizada en Estados Unidos, ascendió a un poco más de 57 millones de lempiras, unos 2.3 millones de dólres, según consta en el informe de ejecución presupuestaria de Copeco del 7 de agosto pasado.

En aquel momento el Gobierno aseguró que el equipo estaba destinado a atender a los pacientes de covid-19; sin embargo, el Colegio Médico de Honduras advirtió que los ventiladores Vivo y Evo no eran aptos para el tratamiento de esta patología porque no garantizaban la respiración asistida por largos períodos de tiempo, pero, además, tienden a presentar fallas que ponen en peligro a los enfermos. En vista de lo anterior, los equipos no han sido utilizados en las unidades de cuidados intensivos (UCI) de los hospitales del país.

Los respiradores fueron distribuidos en 13 hospitales del país, pero LA PRENSA conoció que no están siendo utilizados por los médicos que atienden los casos de covid-19.

Suyapa Figueroa, presidenta del Colegio Médico de Honduras (CMH), informó a LA PRENSA que se solicitó a la ministra de Salud, Alba Consuelo Flores, un informe sobre las características técnicas y uso de los respiradores, pero a la fecha no han recibido respuesta. “Esto quedó en el anonimato, nunca se dio un informe; yo, incluso, le pedí verbalmente a la ministra la ficha técnica para ver qué podíamos hacer con esos ventiladores, ya que si no servían para pacientes con covid, al menos sirvieran para otras patologías, pero nunca se nos proporcionó la información”, recordó.

Figueroa dijo que no ha visto que los aparatos estén funcionando en ningún hospital y “nadie sabe dónde están, ni he platicado con nadie que haya visto los ventiladores”. Dijo que los pacientes con covid-19 requieren asistencia mecánica ventilatoria invasiva y los respiradores no tienen el respaldo ni las características para mantener la respiración asistida del enfermo que depende absolutamente del respirador.

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