Claves Del Día
Fecha de publicación: 2020-08-03

¿El efectivo podría desaparecer con la llegada del covid-19?

El execonomista Kenneth Rogoff sostiene que gran parte del dinero en papel facilita la evasión fiscal y da impulso al narcotráfico

Por Howard Davies/ Project Syndicate

Hace cuatro años, Kenneth Rogoff, un ex economista en jefe del Fondo Monetario Internacional, presentó poderosas razones por las cuales se debiera ir dejando paulatinamente de lado el papel moneda.

En su libro The Curse of Cash (La maldición del efectivo) Rogoff sostiene que gran parte del dinero en papel, especialmente los billetes de alta denominación, facilita la evasión fiscal y da impulso al narcotráfico a lo largo de toda su cadena de aprovisionamiento, y un estudio británico llevado a cabo en 1999 detectó que solo 4 de 500 billetes que se analizaron en Londres no contenían trazas de cocaína.

Además, la existencia del efectivo restringe la política monetaria. Es más difícil para los bancos centrales implementar tasas de interés negativas cuando los inversores tienen la alternativa de llenar una caja fuerte con billetes de 100 dólares. En algún momento esa parecía una cuestión abstrusa, pero la crisis del covid-19 incorporó con firmeza las tasas negativas a las agendas políticas de varios países, aunque no todavía en Estados Unidos.

Desde que Rogoff escribió eso, el efectivo ha retrocedido como mecanismo de pago. En Suecia, por ejemplo, la desaparición de la moneda del país en billetes parece cercana, el sistema de pago móvil Swish domina el entorno de baja denominación. Quien haya intentado comprar una cerveza recientemente en Estocolmo sabe que se quedará con sed si sólo cuenta con una cartera llena de dinero en efectivo.

Y la crisis del covid-19 ha dado a la gente otro motivo para mantenerse alejada de los billetes. Se dio mucha difusión a la noticia de que pueden transmitir el virus, lo que llevó a muchas tiendas a colocar carteles para informar que “no se acepta efectivo”. En mi pueblo, incluso el camión que vende pescado y papas fritas actualmente solo acepta tarjetas sin contacto. De hecho, esa historia de miedo tiene poca o ninguna validez, la Organización Mundial de la Salud afirmó que no existe evidencia de que los billetes transmitan el coronavirus y Christine Tait-Burkard, una experta en enfermedades infecciosas de la universidad de Edimburgo, dijo que el efectivo no es un vector para esta enfermedad “a menos que alguien use los billetes para estornudar en ellos”, y el virus sobrevive el mismo tiempo en las tarjetas plásticas.

Pero el daño ya estaba hecho; durante el primer mes de la crisis el uso del efectivo en el Reino Unido cayó 60 % y el volumen de las transacciones se redujo a la mitad. En una encuesta, casi 75 % de quienes participaron afirmaron que prevén usar menos efectivo en el futuro.

Esa tendencia, que se repitió en el mundo desarrollado, dio un mayor impulso a la banca digital y los proveedores de sistemas de pagos no bancarios. A Apple Pay y PayPal les está yendo bien. Las empresas de tecnología financiera dedicadas sólo a la banca en línea siguieron ampliando su base de usuarios, aunque muchos se preguntan si han logrado encontrar ya un modelo de negocios sostenible. La moneda Libra, de Facebook, está esperando para entrar en juego mientras quienes la respaldan intentan convencer a los reguladores de que su modelo es seguro y cumple con los protocolos antilavado de dinero.

La caída adicional del efectivo también impulsó el propio trabajo de los bancos centrales sobre las monedas digitales. Mediante los billetes, los ciudadanos y las empresas han contado durante siglos con la posibilidad de efectuar reclamos directos a los bancos centrales. Si desaparece el efectivo, ¿hay motivos para crear una moneda digital de los bancos centrales, mayorista, minorista o para ambos fines? El Banco de Pagos Internacionales (BPI) informa que varios bancos centrales están considerando activamente su introducción, aunque ninguno se ha lanzado todavía a ello. El Riksbank de Suecia bien puede ser el primero, con una e-corona lista para su implementación.

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