Claves Del Día
Fecha de publicación: 2020-01-10

¿Cuál es el poder militar de Irán?

El régimen de Teherán está al mando de uno de los arsenales de misiles balísticos más grandes de la región. Allí radica parte de su poderío.

Por The New York Times

El ejército y funcionarios de inteligencia estadounidenses estarían desconcertados por la precisión, escala y audacia de lo que, según concluyeron luego, se trató un ataque de Irán.

Hace cuatro meses, un enjambre de drones armados y misiles teledirigidos que volaban bajo impactaron en contra de los tanques de petróleo en la corazón de la industria petrolera saudita, tomando a Washington por sorpresa y bloqueando de manera temporaria el 5% de la provisión de petróleo mundial. Casi ningún país de la región —Israel sería la excepción— podría haberse defendido contra el ataque.

El ataque iraní a los puestos del ejército norteamericano en Irak el miércoles por la mañana —el único ataque directo contra los Estados Unidos o sus aliados asumido por Irán desde la toma de la embajada norteamericana en 1979— se basó en misiles balísticos y no produjo mucho daño.

Pero ya que las tensiones entre Estados Unidos e Irán están en su nivel más alto desde hace cuatro décadas, el éxito inesperado del ataque de septiembre en los establecimientos petroleros sauditas es un fuerte recordatorio de que Teherán tiene un abanico de armas más sigilosas en su arsenal, que podrían implicar mayores amenazas si las hostilidades escalan.

Irán ha negado tener responsabilidad por los ataques sauditas. Pero funcionarios norteamericanos han concluido que Irán estaba detrás, al enviar drones o misiles desde Irán o el sur de Irak.

El ejército convencional de Irán se ha deteriorado drásticamente durante el relativo aislamiento que comenzó en la Revolución Islámica de 1979. Pero Teherán ha usado esas décadas cultivando capacidades menos convencionales que ahora se encuentran entre las más potentes del mundo y que son perfectas para llevar a cabo un modo de la guerra asimétrica contra una superpotencia como Estados Unidos.

Irán está al mando de uno de los arsenales de misiles balísticos y teledirigidos más grandes de la región, una red de grupos militantes aliados en toda la región, con hasta 250 mil combatientes y equipos de hackers que los funcionarios americanos consideran entre los más peligrosos.

Ha desarrollado, a su vez, sofisticados drones armados y de vigilancia. Y como carece de una armada fuerte convencional, ha buscado otras maneras de sofocar el flujo del petróleo en el Golfo Pérsico, con una flota de pequeños barcos veloces y una cantidad de minas subacuáticas.

“Su capacidad ofensiva es drásticamente mayor que la capacidad defensiva que se les contrapone”, dijo Jack Watling, analista en el Royal United Services Institute, un centro de investigación en seguridad con base en Londres. “Su capacidad de generar un daño significativo hace que el costo de guerra con Irán sea bastante severo”.

El ataque infructuoso del miércoles demostró que la capacidad de los misiles balísticos de Irán —algunos viajaron más de 600 millas— pero también su baja precisión, ya que algunos cayeron bastante lejos de sus objetivos probables. Algunos analistas sugieren que el líder supremo de Irán, el ayatolá Khamenei, puede haber ordenado un ataque simbólico pero inofensivo para mostrar a los ciudadanos iraníes una respuesta fuerte sin provocar una guerra total con Washington.

“Khamenei tiene que calibrar una respuesta lo bastante fuerte como para que Irán no se tape la cara, pero no tan fuerte para que Irán no pierda la cabeza”, dijo Karim Sadjadpour, un estudioso en temas iraníes en el Carnegie Endowment for International Peace.

Pero es posible que Teherán y sus aliados sigan conspirando de manera menos abierta una venganza contra Estados Unidos por el asesinato del comandante militar iraní Qassem Soleimani. Muchos analistas argumentan que Irán y sus aliados militares están regresando a su modelo de ataques encubiertos o indirectos que no dejan una clara evidencia de responsabilidades iraníes.

Irán también ha mostrado un perdurable interés por el asesinato, una táctica que podría encontrar el favor de funcionarios iraníes para tomar medidas “proporcionales” para vengar a Soleimani. Muchos expertos iraníes dijeron que asesinar a un funcionario norteamericano, probablemente en la región, podría ser el ojo-por-ojo que Teherán está buscando.

Irán ha intentado matar, sin éxito, a diplomáticos israelíes en Tailandia, Georgia e India, y bombardear una campaña cerca de París en la que estaba hablando Rudy Giuliani, ex alcalde de Nueva York. En 2011, agentes de seguridad norteamericanos desarmaron una trama inepta y mal concebida para contratar por 1,5 millones de dólares a matones de un cartel mexicano que debían poner una bomba en un restaurante italiano de Washington, para matar a un diplomático saudita.

“La verdad es que no lo podíamos creer”, dijo Ilan Goldenberg, un ex funcionario en el Pentágono que supervisaba sus comandos en Irán en ese momento. “Todos los que consideraban la información pensaban que era puro ruido, hasta que apareció el primer pago de 150 mil dólares en la cuenta bancaria”.

El ataque de septiembre contra Arabia Saudita planteó una alternativa inquietante, en parte porque mostraba un punto débil en la mayoría de los sistemas de defensa de misiles. La mayoría está construida para defenderse contra cohetes balísticos, y casi ninguno está equipado para detectar y detener un gran número de drones y misiles teledirigidos que vuelen bajo a grandes velocidades.

Algunos funcionarios dijeron que el ataque demostró que la capacidad tecnológica de Irán era más avanzada de lo que las agencias de inteligencia norteamericanas habían supuesto.

“Los ataques en los campos de petróleo de Arabia Saudita fue desconcertante en su profundidad y su audacia”, dijo Gen. Kenneth F. McKenzie Jr., director del Mando Central, en el Pentágono, en una entrevista reciente.

Tal Inbar, ex director del centro de investigación espacial en el Fisher Institute for Air and Space Strategic Studies, un centro de investigación israelí ahora cerrado, dijo que la precisión del ataque no podría haber existido usando sólo un sistema GPS.

“En este ataque fueron empleadas capacidades mucho mejores”, dijo, “probablemente una cámara en los misiles y los drones, que compara la realidad con la imagen del objetivo”.

A diferencia de los drones norteamericanos o chinos, más avanzados, los drones iraníes no pueden disparar misiles desde el aire. Pero pueden estar cargados con explosivos, como se cree que ocurrió en el ataque a Arabia Saudita, para así convertirse en misiles guiados de manera remota.

Los misiles teledirigidos de mejor alcance de Irán pueden impactar objetivos a más de 1.500 millas de la frontera iraní, alcanzando prácticamente cualquier lugar del Golfo Pérsico. China, Rusia y Corea del Norte han brindado a Irán tecnología y municiones, e Irán ha producido en su país drones controlados de manera remota.

Hasta hace poco, sin embargo, Irán había preferido confiar en su red de militantes aliados en la región —incluyendo Hezbollah en el Líbano, una serie de milicias iraquíes ahora organizadas como Fuerzas de Movilización Popular, los Houthis en Yemen y otros grupos en distintos puntos de la región. Algunos, como Hezbollah o las fuerzas iraquíes, son ahora tan grandes, están tan bien equipados e institucionalizados que se parecen más bien a ejércitos profesionales que a milicias informales.

“Eso es lo que extiende el poder de Irán por fuera de sus fronteras”, dijo Afshon Ostovar, un estudioso del ejercito Iraní en la Escuela Naval de Postgrado en Monterey, California.

Las amplias sanciones económicas de la administración Trump contra Irán durante el año pasado han dañado su economía y reducido su capacidad de financiar a sus milicias aliadas. Pero esta semana un informe del Centro para Asuntos Estratégicos e Internacionales concluyó que el número total de combatientes en toda la red de milicias apoyadas por Irán ha crecido de manera constante, y las estimaciones van de 150 mil a más de 250.000 combatientes.

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