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Fecha de publicación: 2020-01-03
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Revolución en el plástico: La industria en Centroamérica busca abrirse un camino verde

Las diversas empresas que trabajan con el plástico están experimentando con resinas recicables o con materiales biodegradables, para cambiar y adaptarse a nuevas exigencias del mercado y el consumidor.

Por José Barrera - estrategiaynegocios.net

Cada vez que un usuario visita un supermercado, un actor predominante es el plástico. Desde los empaques al vacío usados para el manejo de carnes, embutidos o lácteos, pasando por las botellas de agua o gaseosas, las bolsas de los snacks, los adornosde temporada, recipientes para helado e incluso las mismas bolsas en las que se despachan las compras del día, todos son productos hechos con algún tipo de plástico, un material que se erige como protagonista de la vida moderna.

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Desde su descubrimiento a finales del 1800 y de su perfeccionamiento -y exponencial crecimiento- desde 1900, el uso de resinas plásticas redefinió a la economía y prácticamente la moldeó a diversas necesidades e industrias, crecimiento que también generó un problema: la contaminación, una cuestión que muchos países buscan reducir mediante regulaciones en algunos casos y prohibiciones en otros.

Centroamérica no escapa a esta tendencia. Costa Rica y Panamá avanzan hacia marcos regulatorios que prohibirán al llamado “plástico de un solo uso”, mientras en Guatemala hay un choque de opiniones entre el gobierno saliente de Jimmy Morales y el del presidente electo Alejandro Giammattei, donde el primero aboga por su prohibición paulatina, mientras que el segundo valora detener la iniciativa desde el primer día de su mandato, el próximo 14 de enero de 2020.

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¿Pero qué pasa con la industria regional? En Centroamérica, ésta tiene un peso importante para economías como la salvadoreña, donde las empresas del sector ven con atención los cambios en la percepción de los usuarios y de los marcos regulatorios.

En 2018, la industria del plástico generó exportaciones por un valor de US$392 millones en El Salvador y tiene previsiones de crecimiento por el orden del 4% para el cierre de 2019, cifras que la colocan como el tercer rubro más importante (por exportaciones) del sector industrial.

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De acuerdo con datos oficiales, genera alrededor de 10.000 empleos directos en El Salvador y entre 75.000 y 80.000 de forma indirecta. Sin embargo, se encuentra en el ojo público. “El plástico es un material maravilloso, no es un material muy antiguo y no podemos vivir ni un día sin él”, sentencia Ricardo Morán, presidente de la Asociación Salvadoreña de la Industria del Plástico (Asiplastic), una gremial que reune a 92 empresas, entre fabricantes de empaques, recicladoras y proveedores de maquinaria.

“Nuestra industria es líder exportadora en el área de Centroamérica”, añade Morán, quien recalca que “todos convivimos con el plástico a diario”. “Reconocemos que existe un problema de contaminación mundial, pero es de todo tipo de materiales: sólidos y no sólidos. Como industria reconocemos y reciclamos todos los desechos de nuestro proceso, por lo tanto ya es una industria limpia y ejemplar”, agrega.

Las medidas en marcha dan claridad de que hay un cambio incipiente en cuanto a la relación de la humanidad con el material, el cual abre una nueva frontera: la de investigación y desarrollo para fabricar productos con resinas reciclables o con materiales biodegradables. el reto de innovar Alex Torres, jefe de Innovación y Desarrollo para Centroamérica, Caribe y Suramérica de Carvajal Empaques, explicó a E&N que el cambio no es espontáneo y que la industria lleva años buscando soluciones y nuevas fórmulas para fabricar sus productos acorde a la nueva realidad. “Nosotros, hace unos cinco años, nos pusimos en alerta de lo que estaba pasando en torno a la sostenibilidad.

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ARCHIVO E&N: "Carvajal Empaques migrará toda su producción a biodegradables desde 2021"

Luego empezamos a ver qué podíamos hacer y comenzamos a desarrollar alternativas”, dice el ejecutivo de una multinacional que espera migrar toda su producción a materiales biodegradables desde 2021.

Torres sostiene que en materiales como el PET (usado para fabricar botellas como en las que se dispensan gaseosas o agua) está “perfectamente claro” en cómo es el reciclaje. Sin embargo, este material es solo uno de una larga lista de productos que comúnmente llamamos “plástico” y que están en el uso diario de millones de personas.

"Vimos que no todo se puede hacer en PET, por ejemplo, las cosas calientes no se pueden verter en él, no los soporta, decidimos empezar a investigar, y hace unos dos años vimos al cartón, a la pulpa de papel”, explica.

Carvajal Empaques tiene una fábrica de pulpa en Colombia, pero Torres insiste en que ésta es una solución parcial y que tiene como principal escollo el costo. “En cartón, los costos se elevan el doble y triple, y en la pulpa se sube hasta cinco veces”, dice.

Lejos de ser obstáculos para impulsar la innovación el sector va firme en la búsqueda de alternativas, Carvajal Empaques, de hecho, está lanzado al mercado productos biodegradables, mientras se buscan aditivos y fibras para una nueva generación de empaques y cumplir con su objetivo en 2021.

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Desde hace dos años, la compañía trabaja en nuevas opciones de productos amigables con el medio ambiente, algunos de los cuales ya están disponibles en el mercado bajo las marcas Dipsa y PicNic, que ahora cuentan con sus líneas Bio (por biodegradables).

Los nuevos productos constituyen una opción amigable con el medio ambiente, puesto que para su fabricación se usa un aditivo proveniente del aceite de palma de coco, que se activa ante los rayos ultra violeta, el calor del sol y el oxígeno.

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Cambio de paradigma

Termoencogibles, una de las compañías líderes del sector en El Salvador y galardonado como el exportador del año, también trabaja en redirigir su industria, abriendo un camino hacia la sostenibilidad y el desarrollo de nuevos productos, plan que sustenta en un modelo de economía circular.

La compañía produce y exporta artículos de plástico para el consumo masivo, entre los que se cuentan líneas de empaques automáticos para líquidos, alimentos frescos o congelados y cereales. De los cerca US$400 millones que generó la exportación de productos plásticos en El Salvador en 2018, US$52 millones fueron por la actividad de Termoencogibles.

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La empresa busca hacer del negocio un modelo de economía circular. Apuesta por una ambiciosa ruta que incluye impulsar el reciclaje a mayor escala, construir viviendas con bloques de plástico reciclado y fabricar nuevos productos para uso cotidiano, pero partiendo del uso de materiales bio basados y bio degradables (no de petroderivados), plan que esperan impacte en la producción agrícola local.

La firma ya administra una de las plantas de reciclaje más grandes de Centroamérica. De acuerdo con la empresa, en 2018 ayudaron a retirar del ambiente 33 millones de libras de desperdicios de plástico, una cifra que equivale a 8.000 millones de bolsas.

El proceso es clave para su operación, ya que el re-ciclado le permite cubrir el 57% de sus necesidades de materia prima. El nuevo reto es el desarrollo de líneas de productos hechas con fuentes naturales.

Rodrigo Tona, CEO de Termoencogibles, reveló que la compañía ya cuenta materiales bio basados y que las líneas ya están disponibles en El Salvador, pero aún no son fabricados localmente. Dejó en claro que su meta es hacerlo.

La empresa tiene una alianza con Green Hope, firma que utiliza insumos como la tapioca para fabricar bolsas. Tona explicó que esperan que la etapa de fabricación de productos usando estas técnicas se inicie en El Salvador en 2020.

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Francisco González, especialista de SunChemical México, considera que el propósito de todas las empresas de esta cadena de suministros es desarrollar productos más amigables con el planeta, buscando materias primas que vengan de fuentes renovables, pero que se puedan recuperar con mayor facilidad o se puedan degradar sin que afecten al medio ambiente.

“En términos generales podríamos hablar que las familias de materias primas son las mismas, pero no como fuentes. Estábamos sintetizando resinas a partir del petróleo, de fuentes fósiles, y ahora vamos encaminados a fuentes más naturales como las plantas, para transformar ese material en una resina útil y una vez que termina el ciclo de uso se pueda reintegrar a la naturaleza, pero que la fuente esté en renovación continua”, destaca.

Las empresas siguen en el proceso de innovación. Carvajal trabaja en el desarrollo de empaques con base en papel, cartón y bagazo de caña. Una empresa hermana del grupo colombiano ha desarrollado una lámina de bagazo de caña, con lo cual no solo se utiliza una fibra natural sino que se cierra el ciclo de una industria tercera: la Industria de Caña, una de las más grandes en el Valle del Cauca, Colombia, donde se encuentra la casa matriz de Carvajal.

La gerente de mercadeo y sostenibilidad de Carvajal Empaques, Luz Amanda Andreu, explicó que esta transformación es el resultado de asumir conscientemente los retos ambientales que afronta el planeta.

Agregó que la empresa desarrolla una estrategia de sostenibilidad y continuidad, que se basa en tres ejes de trabajo: reciclaje, educación ambiental y productos biodegradables.

Sostiene que se le apuesta al reciclaje porque es el gran camino y la verdadera solución a los problemas medioambientales del mundo. No obstante, de acuerdo con Carvajal, solo un 10% de la contaminación marina es relacionada con el plástico y de eso menos del 1% es producto plástico de un solo uso.

Pero aún con estas estadísticas, la respuesta a esta arista del problema es el cierre del ciclo del plástico, evitando que los residuos “no solo plásticos” lleguen a los océanos.

La industria considera que hace mucho en el cambio, pero también reclaman de más acción de parte de la ciudadanía, que en muchos casos no dispone adecuadamente de sus residuos.

“El migrar a productos biodegradables podrá tener un incremento mínimo en el mercado, pero no es significativo. Nosotros respondemos al clamor de quienes hablan de la contaminación, pero hago un énfasis particular: podemos ser biodegradables y transformarnos, pero mientras la cultura de nuestros ciudadanos sea la misma y siga desechando la basura como ahora, las cosas no van a cambiar”, puntualiza Eduardo Cáder, presidente de la ASI.

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Plástico hecho dinero

La costarricense Karla Chaves, directora del programa eCoins, impulsa la adopción de incentivos para impulsar el reciclaje.

Chaves dice que la iniciativa es la evolución del programa tico eColones, que nació el año pasado, y que premia los esfuerzos de las personas al reciclar.

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La plataforma está en proceso de expansión a 12 países y estará en forma en El Salvador antes de fin de año. La ejecutiva explicó que el programa de lealtad se sustenta en tres pasos: separar los residuos correctamente, llevarlos a un centro de acopio y luego se pueden canjear por descuentos y promociones en distintos comercios.

El Salvador es el tercer país donde se estrena la plataforma, después de Costa Rica y Panamá (donde comenzaron hace dos meses). La misma ya tiene más de 50.000 afiliados y más de 100 empresas participando. Solo en Costa Rica tienen el apoyo de 24 municipios y 250 centros de acopio, los que parten de un principio de asocio público y privado en favor del ambiente.

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Casas de interés social hechas de plástico

La salvadoreña Termoencogibles trabaja en una alianza con la colombiana Conceptos Plásticos, un emprendimiento social que ha hecho posible que los residuos plásticos se conviertan en viviendas.

Isabel Cristina Gámez, cofundadora y CEO de la empresa, explicó que el modelo se sustenta a partir del trabajo con recicladores, dignificando su labor e involucrando plásticos de distinta composición, los cuales son procesados y convertidos en ladrillos.

“Dignificamos y generamos oportunidades de trabajo”, explica Gámez, que detalla que el proceso de armado de las casas es como el de un modelo de "lego". Añadió que para una vivienda de 50 m2, se requiere de cuatro personas, quienes pueden ser capacitados en cuatro horas, y que pueden terminar la edificación tras cinco días de trabajo.

La iniciativa es impulsada en Centroamérica por Termoecongibles que busca que el modelo logre ser adoptado para proyectos de vivienda de interés social. Según certificaciones de Conceptos Plásticos las edificaciones construidas con estos materiales tienen propiedades sismos resistentes y no son inflamables.

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Rodrigo Tona dijo a E&N que ya se pueden comenzar a construir casas de plástico reciclado, pero que la fabricación de bloques en sus plantas en El Salvador comenzará en el primer trimestre de 2020.

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