Claves Del Día
Fecha de publicación: 2019-10-05
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Estos son los viejos y nuevos desafíos de Centroamérica

Expertos convocados por el BID e INCAE concluyen que la región debe acelerar la unión aduanera, luchar contra el proteccionismo y actuar como bloque.

Por Ana Cristina Camacho, estrategiaynegocios.net

Centroamérica sigue siendo una región de contrastes. El futuro se presenta enormemente retador y no con pocas amenazas. Gobiernos, sector privado y sociedad cargan en sus hombros con la tarea de abordar no solo temas nuevos, desde la perspectiva tecnológica, productiva, comercial y de desarrollo sostenible, sino también, desafíos viejos y recurrentes, los cuales, a pesar de la paz alcanzada desde hace 30 años, siguen golpeando la estabilidad económica y política.

Si de contrastes se trata, en Centroamérica está el país –Honduras– con las mayores tasas de deforestación y, por otro lado, Costa Rica con los niveles más altos de recuperación de cobertura boscosa.

La región enfrenta retos mayúsculos tanto con la protección y aprovechamiento eficiente de sus recursos, como con el impacto de las políticas migratorias de Estados Unidos y su consecuente efecto en las remesas; de las derivaciones de medidas proteccionistas impuestas por socios comerciales contra productos primarios para los países del área.
El futuro presenta escenarios complejos también a causa de una mayor moderación en los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) que les planta cara a las cuentas corrientes en cada uno de los países.

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Fortalezas actuales: apertura comercial, integración financiera, receptora de altos flujos de inversión extranjera, riqueza natural y una matriz energética con altos componentes renovables.
Las proyecciones de la región centroamericana y el análisis de algunas propuestas sobre cómo debería afrontar la inestabilidad y la agenda futura, fueron temas abordados el pasado 19 de julio durante una actividad promovida por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el INCAE Business School y el Centro Latinoamericano para la Competitividad y Desarrollo Sostenible (CLACDS).

En dicho foro se presentaron los principales resultados del libro ‘El futuro de Centroamérica: retos para un desarrollo sostenible’, un recorrido por los últimos cinco años donde se analiza la situación de la región en seis grandes ejes temáticos: comercio, inversión, migración, integración financiera, materias primas y riqueza natural.

En el último quinqueno, Centroamérica, Panamá y República Dominicana muestran un crecimiento promedio mayor al de América Latina y El Caribe (4,4% versus 3,5%) empujado en parte por el mejor dinamismo de la economía estadounidense, el incremento en las remesas con su efecto positivo en las cuentas corrientes, por mayores flujos de IED, la apertura comercial y su efecto en las exportaciones y los beneficios asociados a menores precios de los hidrocarburos.

No obstante, en cada uno de esos seis pilares mencionados emergen potentes desafíos. El estudio los pormenoriza a partir de una serie de modelos y proyecciones., a la vez que plantea situaciones reales, eventuales amenazas y detalla algunas propuestas para enfrentarlas.

Alberto Trejos, Decano de INCAE, reconoce que una sociedad desarrollada sosteniblemente, se identifica cuando tiene el contenido material y a la vez la equidad suficiente para lograr que exista prosperidad y oportunidades para todos.

Los avances logrados en la década del 90 con el proceso de paz en materia de clima de negocios, competitividad, infraestructura o apertura comercial, están hoy amenazados. Una paz enturbiada, no por la guerra, sino por conflictos políticos; por el desplazamiento
de víctimas de la droga y la violencia. Los pilares de la sostenibilidad económica, competitividad, estabilidad institucional y macroeconómica se muestran frágiles.
Además, la región debe acometer ya los retos que impone, por ejemplo, el fenómeno de China o los beneficios y tareas de la revolución digital de cara a las nuevas habilidades educativas y a una mayor productividad.

Trejos, Doctor en Economía, enfatizó sobre la necesidad urgente de repensar la región en términos de la sostenibilidad; de discutir sobre la base de una integración regional renovada, de la integración financiera, de entender el fenómeno de la migración y lo que puede sobrevenir con medidas más duras desde Estados Unidos y el impacto sobre el segmento más joven y productivo.

Sentido de urgencia

Expertos y conocedores del acontecer regional, invitados al foro, ahondaron en los hallazgos del libro y propiciaron la discusión en el marco de los principales retos de Centroamérica.
Luis Rivera, consultor de CLACDS-INCAE y el profesor Francisco de Paula Gutiérrez coincidieron en que los niveles de exigencia para confrontar los desafíos aceleran su ritmo. Son asuntos que vienen arrastrándose desde hace 30 años y que hoy, son más urgentes y con mayores grados de dificultad. Por tanto, resultan temas esenciales: el desarrollo sostenible, inseguridad, institucionalidad, pobreza, migraciones, las trabas al mercado laboral.
Desde la óptica del economista Gerardo Corrales los presidentes centroamericanos están más afanados por apagar incendios que por entrar a discutir temas claves para el desarrollo y la integración. A él en particular, le preocupan asuntos como una eventual renuncia a la Alianza del Pacífico, el que la banca regional esté en manos de terceros, que las regulaciones financieras sean vistas por país y no con enfoque regional; la mayor dependencia de flujos financieros extranjeros o lo poco competitivos que siguen siendo los márgenes de intermediación financiera.

Para Melvin Redondo, máximo jerarca de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA), el replanteamiento de la integración regional no puede abordarse desde la suma de criterios de seis países sino como bloque, tomando en cuenta que Centroamérica es más grande que Ecuador y Perú, pero pierde espacios de negociación, genera ineficiencias en el proceso de gestión al insistir en dichas individualidades.

Redondo hizo un llamado a revisar la gobernanza de la integración, hacerse sentir en bloques subregionales de América Latina o en la Alianza del Pacífico; a concretar la unión aduanera, a ver más allá de Europa o Estados Unidos en lo que a acuerdos comerciales se trata.
“A veces resulta más fácil comerciar con terceros que entre nosotros. Debemos apurar esfuerzos por la facilitación comercial; por aumentar la velocidad del comercio en la región que hoy es en promedio de 18,4 kilómetros y antes era de casi 20. Vamos para atrás porque tenemos problemas en las aduanas, en registros sanitarios y transporte”, argumentó.

El Futuro Que soñamos

Muchas variables entran en juego para el futuro centroamericano. El sentido de urgencia es palpable, a los retos de antaño se les unieron problemas nuevos que deben abordarse con igual o más ahínco.
Dyalá Jiménez, ministra de Comercio Exterior de Costa Rica, valora que la integración regional va más allá de lo geográfico, irradia el espectro de lo político, lo normativo y lo social, de cómo quieren los países lidiar con la revolución digital.
“Debemos decidir si queremos constituirnos en un objetivo para insertarnos en la economía mundial de bienes y servicios o bien, como región, constituir un bloque que negocia acuerdos comerciales y accesos preferenciales con otros”, manifestó Jiménez.
Con ella concuerdan Eyda Varela, ex ministra de Economía y Finanzas de Panamá y Mario Arana, exministro de Fomento, Industria y Comercio de Nicaragua.

Creen en la necesidad de resolver temas de competitividad, de facilitación del comercio, de contar con una normativa que propicie mayor investigación y desarrollo, de aumentar el poder de negociación. También propugnan por Estados resilientes, ágiles; sistemas educativos adaptados a las nuevas exigencias y, por consiguiente, de reformas de empleo adecuadas.
‘La agenda ahora se nos presenta más ambiciosa. Queremos una Centroamérica unida pero también más competitiva globalmente, aprovechando sinergias”, enfatizó Arana.

Al respecto propuso que sean el BID, la SIECA y el CLACDS los articuladores regionales de una agenda de trabajo que proponga cómo hacer eso posible y que se unan otros aliados naturales, entre estos, agencias de inversión, centros de pensamiento... es decir, trascender los gobiernos y sus intereses cambiantes.

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