Claves Del Día
Fecha de publicación: 2019-07-17

Un 'salto para la humanidad': 50 años de la hazaña del Apolo 11

La nave espacial tardó cuatro días en llegar a la Luna antes de que el módulo lunar, conocido como Eagle, tocara suelo en la superficie del satélite el 20 de julio de 1969.

Por AFP

Cincuenta años después de que tres astronautas estadounidenses despegaron de Florida hacia la Luna, un veterano del Apolo 11 regresó el martes a la legendaria plataforma de lanzamiento para conmemorar "un salto gigante" que se convirtió en un momento histórico de la humanidad.

"Nosotros, la tripulación, sentimos el peso del mundo en nuestros hombros, sabíamos que todos nos estarían mirando, amigos o enemigos", dijo el piloto del módulo de comando Michael Collins desde el Centro Espacial Kennedy.

Buzz Aldrin y Michael Collins son los únicos dos tripulantes que sobreviven del Apolo 11 que aterrizó en la superficie de la Luna, en una misión que cambiaría la forma en que la humanidad concibe su lugar en el Universo.

Su comandante y el primer hombre que pisó la Luna, Neil Armstrong, falleció en 2012.

La nave espacial tardó cuatro días en llegar a la Luna antes de que el módulo lunar, conocido como "Eagle", tocara suelo en la superficie del satélite el 20 de julio de 1969.

Armstrong salió de la cápsula unas horas después descendiendo hasta el pie de la escalera, mientras pronunciaba la frase inmortal: "Ese es un pequeño paso para el hombre; un gran salto para la humanidad."

Collins permaneció en órbita lunar en el módulo de comando Columbia, el único medio de transporte que los astronautas tenían de regresar a la Tierra.

"Siempre pienso que un vuelo a la Luna es como una larga y frágil cadena de acontecimientos", dijo Collins, de 88 años, en el primero de muchos eventos planificados durante este semana.

Esto incluye la devolución del traje de Armstrong al Museo del Aire y el Espacio de Washington, tras más de una década de trabajos de restauración.

Collins rememoró que la misión se dividió en pequeños objetivos, como conseguir ir más rápido que la velocidad de escape de la Tierra, necesaria para liberarse de la fuerza de la gravedad terrestre, o reducir la marcha para orbitar sobre la Luna.

Aldrin, que ha sido relativamente más esquivo con la prensa, no participó el martes en el acto al que estaba previsto que acudiese con su excompañero de viaje.

Activo en Twitter y siempre con calcetines con la bandera estadounidense, Aldrin ha sufrido problemas de salud y familiares que culminaron en marzo pasado con una tregua a una disputa judicial con sus hijos sobre sus finanzas

Aldrin es el segundo hombre que pisó la Luna. Solo cuatro de los 12 hombres que han estado en suelo lunar están vivos.

El mejor vocero

A diferencia de sus excompañeros, Collins ha pasado medio siglo respondiendo preguntas sobre si se sintió solo o excluido.

"Siempre me preguntaron si no soy la persona más solitaria en toda la historia solitaria de todo el sistema solar solitario cuando estaba solo en esa órbita solitaria", recordó. "Y la respuesta es 'no, me sentí bien'".

"Me sentí muy feliz de estar donde estaba y de ver cómo se desarrollaba esa complicada misión".

"Podría haber disfrutado de un café caliente. Si quería música, también tenía. El viejo Módulo de Comando del Columbia tenía todas las facilidades que necesitaba, y era bastante grande y realmente disfruté mi tiempo en vez de sentirme terriblemente solo".

Collins agregó que se le ofreció la oportunidad de ser comandante del Apolo 17, pero lo rechazó porque no quería pasar otros tres años lejos de su esposa y sus hijos pequeños.

¿Qué vino después?

Después de que los astronautas regresaron a la Tierra, estuvieron en cuarentena por si se habían infectado con alguna misteriosa enfermedad espacial, sin que esto sucediera. Luego se embarcaron en una gira mundial.

Collins dijo que a pesar de ser introvertido, Armstrong era el mejor vocero del equipo. "Era muy inteligente, tenía un historial muy amplio de conocimientos, conocimientos científicos, conocimientos históricos."

Ni Estados Unidos ni ningún otro país ha sido capaz de volver a la Luna desde 1972, el año de la última misión de Apolo.

El presidente George Bush prometió hacerlo en 1989, así como su hijo, el presidente George W. Bush, en 2004, quien aseguró que iría más allá: a Marte.

Pero ambos debieron enfrentarse a un Congreso que no tenía interés en destinar enormes fortunas y a una opinión pública que había cambiado considerablemente desde la Guerra Fría.

El presidente Donald Trump volvió a lanzar la carrera por reconquistar la Luna -está vez con la primera mujer- y retomó la idea de explorar Marte. Pero esta decisión ha creado cierta turbulencia en la agencia espacial NASA.

La última semana, el administrador de la NASA Jim Bridenstine despidió al jefe de exploración humana espacial Bill Gerstenmaier, al parecer por desacuerdos sobre el ultimátum impuesto por el presidente de volver a la Luna antes de 2024.

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