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Fecha de publicación: 2019-02-06

Bruselas descarrila el proyecto de fusión de Alstom y Siemens

La fusión, anunciada a bombo y platillo en 2017, fue recibida como el nacimiento de un campeón industrial europeo muy necesario, una especie de Airbus en el sector ferroviario frente a la competencia china.

Por AFP

La Comisión Europea vetó hoy la fusión de las empresas ferroviarias alemana Siemens y francesa Alstom, desafiando a las dos primeras economías del bloque, Francia y Alemania.

La fusión, anunciada a bombo y platillo en 2017, fue recibida como el nacimiento de un campeón industrial europeo muy necesario, una especie de Airbus en el sector ferroviario frente a la competencia china.

Pero tras meses de investigación y una fallida oferta de concesiones por parte de las compañías, la Comisión rechazó la operación, indicaron fuentes cercanas al caso a la AFP.

"Esta concentración habría implicado un alza de precios para los sistemas de señalización que aseguran la seguridad de los pasajeros y para las futuras generaciones de trenes de alta velocidad", aseguró la comisaria europea de la Competencia, Margrethe Vestager.

"Es muy importante no caer en la trampa de pensar que lo grande es siempre mejor", dijo la comisaria europea de la Competencia, Margrethe Vestager, en una conferencia industrial antes de la esperada decisión.

Vestager dijo que los mercados son más fuertes, si su supervivencia "no depende de una o muy pocas grandes empresas".

El veto ha enfurecido a París, donde los ministros presionaron duramente a favor de la fusión, considerándola como una medida necesaria para competir con la CRRC china, apoyada por Pekín.

El ministro francés de Economía, Bruno le Maire, calificó la esperada decisión de "error", ya que, a su juicio, esta "servirá a los intereses de China", dijo a la cadena France 2.

Las críticas se produjeron después que Vestager, una ex ministra de Economía danesa, repitiera sus dudas sobre la fusión, que se anunció en septiembre de 2017.

El veto de Bruselas deja un marca personal en Vestager a los ojos de Francia y Alemania, después de ser considerada durante años una estrella en ascenso de la UE.

La comisaria europea fue aclamada como una heroína europea después de enfrentarse a los gigantes tecnológicos estadounidenses Google, Facebook y Apple.

En la estela de estos sonoros anuncios, Vestager podría estar llamada a asumir un papel más importante en Bruselas tras las elecciones europeas de mayo.

'Tecnócratas testarudos'

La Comisión Europea cree que la alianza aplastaría a los grupos más pequeños y aumentaría los precios para las empresas ferroviarias, con la empresa fusionada en una posición dominante para la venta de trenes de alta velocidad, entre otros.

Las autoridades de la competencia de Reino Unido, Países Bajos, Bélgica y España apoyaron firmemente a Vestager, temerosos del aumento de los costos de sus ferrocarriles nacionales.

Los partidarios de la operación quieren no obstante que la comisaria mire más allá de Europa hacia el auge del CRRC, entidad nacida de la fusión de empresas chinas, antes de que sea demasiado tarde.

"¿No hay áreas como la aviación, los ferrocarriles o los bancos en las que se debería tomar como referencia el mercado mundial en lugar del europeo?", se preguntó el ministro de Economía alemán, Peter Altmaier.

Atrapado en una tormenta política, el jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, defendió el martes su política de Competencia, señalando con el dedo a aquellos que dicen que su institución está compuesta de "tecnócratas ciegos, estúpidos y testarudos".

Juncker parece responder así a Joe Kesser, el director ejecutivo de Siemens, que la semana pasada se quejó de que los "tecnócratas retrógrados" frustrarían una operación estratégica para Europa.

La propuesta de fusión era crear un gigante ferroviario con operaciones en 60 países y una facturación anual de 15.600 millones de euros (17.800 millones de dólares).

Por sí sola, los ingresos anuales de CRRC de unos 26.000 millones de euros superan a los de los tres pesos pesados occidentales Bombardier, Siemens y Alstom, estimados en unos 8.000 millones anuales cada uno.

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