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Fecha de publicación: 2019-01-26
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Exclusiva E&N: Así se concreta el plan de expansión de Aeroman en El Salvador

La estación reparadora con sede en El Salvador se prepara para estrenar su sexto hangar, el cual comenzará a operará en febrero de 2019 y que está diseñado para recibir y hacer mantenimientos a un Boeing 777 de nueva generación, el avión de largo alcance, de fuselaje ancho, con capacidad de transportar a más de 500 pasajeros.

Por Claudia Contreras - José Barrera - estrategiaynegocios.net

En 2018, Aeroman cumplió 35 años de operación. Alejandro Echeverría es el capitán de esta empresa que nació en El Salvador, en una época en la que en Centroamérica había una fuerte competencia interna entre sus cinco líneas aéreas, ahora la estación reparadora de aeronaves se consolida como una industria única -por su tamaño y nivel de especialización-, construida a pulso.

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“Aeroman contribuye a soñar que en este país se pueden romper paradigmas. El Salvador puede liderar industrias complejas a nivel mundial. La pregunta es: ¿Por qué no más?”, se preguntó Echeverría.

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Un MRO en expansión

El crecimiento que ahora tiene el taller es superior al de sus pares en la industria. Hace cinco años, el MRO tenía 11 líneas de producción. En 2019, el centro dará servicios de mantenimiento a 40 aviones en simultáneo. “El crecimiento es de tres veces la capacidad instalada en menos de cinco años, explica Echverría, CEO de la compañía.

"Creo que Aeroman va aser el principal MRO (Centro de mantenimiento, Reparación y Revisión, en inglés) de las Américas”, agregó. “Desde 2015 somos capaces de hacer mantenimiento exitoso en aviones de cabina pequeña y cabina ancha”, detalló.

El sexto hangar, que operará en febrero de 2019, está diseñado para recibir y hacer mantenimientos a un Boeing 777 de nueva generación, el avión de largo alcance, de fuselaje ancho, con capacidad de transportar a más de 500 pasajeros.

“Son proyectos de ingeniería más profunda, que permiten transformar los servicios para nuestros clientes y las empresas que forman parte de MRO Holdings”, dijo el CEO.

La Holding tiene una visión global y reúne a tres centros: Flightstar Aircraft Services, en Florida, EE.UU .; Aeroman, con sede en El Salvador, y TechOps, con sede en Querétaro, México.

Aeroman no descansa nunca y sigue especializándose no solo para atender la demanda actual, sino que desde ya se prepara para la demanda futura.

La estación está certificada para atender naves de las familias A320, A319, A321, además del nuevo A320neo y el gigante A330 de Airbus. Además de los aviones del fabricante europeo, la compañía cuenta con certificados para los de la estadounidense Boeing, partiendo con el 737, pero en su récord ya incorporaron servicios para el MAX, uno de los nuevos aeroplanos fabricados por la compañía. Los servicios abarcan a los Embraer E190, uno de los aviones más usados para rutas cortas, muy popular en vuelos domésticos en Estados Unidos, una mezcla que le deja muy bien preparado para atender las necesidades de la industria en la región.

Buena parte del trabajo se hace tras bambalinas, dice Echeverría. Cada certificado se logra con distintas autoridades, en distintos países mucho antes de que un nuevo modelo ingrese a uno de sus hangares: “Porque si alguien dice puedo reparar un E190, pero en Brasil, tienes que tener la capacidad 190 y tienes que tener aprobación de la autoridad brasileña y la autorización local. Es un trabajo tras bambalinas, cuando ya lo tienes te sientes más seguro”, explicó.

Ya en pista los mantenimientos que el MRO hace son de 5 a 35 días. En los plazos más largos las aerolíneas aprovechan el tiempo de las aeronaves en tierra para hacer modificaciones, mejoras o ‘upgrades’ para implementar nuevas tecnologías. “Normalmente estamos recibiendo requerimientos de modificaciones junto con los aviones. Ya sea modificaciones estructurales, o modificaciones al interior de los aviones odesistemas de comunicación”, dijo Echeverría. También incluye instalar equipos para Internet en los aviones, nuevos sistemas de entretenimiento o bien modernizar la cabina de pasajeros o la cabina de pilotos. Incluso una tarea sencilla de agregar contenido al sistema de entretenimiento durante el vuelo,todo bajo los pedidos de los clientes.

“En el pequeño El Salvador,¡sí se puede! En este país convulsionado, con problemas que todos queremos resolver, debemos tener la claridad de mente y la claridad de alma de que si nos dedicamos a trabajar, y hacer las cosas bien, este país no tiene límites en el éxito que puede alcanzar”, aseguró el también presidente de la Junta Directiva de Aeroman.

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Una pasión que comenzó en la infancia

Hace cinco años Alejandro Echeverría llegó a Aeroman. Entonces, el centro de mantenimiento aéreo en El Salvador tenía capacidad para reparar 11 aviones en simultáneo. En 2019, la capacidad de servicios de mantenimiento y reparación aumentará hasta 40 aviones. Este ejecutivo, de nacionalidad chilena, llegó para acelerar el plan de inversiones entregando resultados equilibrados, sirviendo calidad a las aerolíneas más exigentes de Estados Unidos y Latinoamérica y con la misión de llevar a la estación a un nuevo nivel. “Un punto importante para Aeroman es exceder expectativas. El centro de mantenimiento está inserto en una cultura de aprendizaje permanente. Eso es la gran historia de Aeroman: aprender de los errores, de mejora continua. Establecer un sistema que cada vez busca ser mejor, con un grupo de trabajadores que tienen pasión, que están bien satisfechos de trabajar acá”, dice el CEO de la reparadora.

Cuando Alejandro era un niño, armaba modelos de aviones aescala. Su infancia transcurrió en Santiago, la austral capital chilena donde se dibuja la silueta de Los Andes
y donde los aviones se empequeñecen ante la magnitud de la mayor cordillera del continente.

Alejandro tenía una colección de aviones, sabía diferenciar modelos y fabricantes. La aviación era su sueño,
uno que a punta de esfuerzo se volvió realidad. En su adolescencia definió su ruta de vuelo. Fue así como Alejandro Echeverría comenzó su carrera como ingeniero aeronáutico en Chile. Una carrera que lo llevó a trabajar para la Empresa Nacional de Aeronáutica de su país (ENAER). De la mano de esa autónoma, llegó a Israel.

Aprendió -desde cero- cómo se modifican los aviones de combate, además de la mejora de sistemas de las aeronaves. Como su pasión de niño, le tocó armar de cero otros proyectos como el Centro de Mantenimiento de LAN -hoy LATAM Airlines-, es decir: contratar gente, comprar equipos, certificar el Centro de mantenimiento, Reparación y Revisión (MRO, por sus siglas en inglés), realizar los primeros chequeos y buscar clientes.

“Aunque a veces es duro partir de cero, agradezco mucho a Dios la oportunidad de haber podido partir del detalle, porque en el futuro, cuando te toca dirigir organizaciones más grandes, puedes conversar con la gente que trabaja contigo de esos detalles, preguntar qué se está haciendo y cómo se hará en el futuro, con mayor comprensión que si uno no fuera del medio”, reflexiona el ingeniero.

Ahora es el encargado de dibujar la estrategia del futuro de Aeroman, una de las principales estaciones reparadoras de aeronaves del continente -ubicada en los terrenos del Aeropuerto Internacional El Salvador monseñor Óscar Arnulfo Romero- y del que es su actual CEO.

En entrevista exclusiva con Estrategia&Negocios, Echeverría dijo: “Es increíble ver lo que uno alcanza a soñar con sus modelos de juguete. Es increíble pensar que me tocó trabajar recién egresado en un par de modelos de verdad, que yo había hecho en plástico”, recuerda.

Lejos de ser un juego, la industria del mantenimiento aéreo es un tema muy serio que -literalmente- mantiene en el aire a un sector vital para el transporte y logística a escala global.
La industria aeronáutica (aerolíneas, operadores aeroportuarios, productoras aeronáuticas y proveedores de servicios de aeronavegación) genera en El Salvador una actividad económica que ya representa el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) anual, según un informe de Oxford Economics para la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) en 2017.

La seguridad es el motor de la industria de los MRO que posee un nivel de detalle que puede considerarse quirúrgico y del que depende la confiabilidad del sector que mueve al mundo.“Mucha gente cuando vuela y despega se persigna. Los veo... se ponen nerviosos y lohacen con fe. No es que les dé miedo volar, pero suponen que es una actividad que puede ser riesgosa.

Nosotros lo tomamos con esa seriedad, por eso cumplimos protocolos, reglamentos, normas que aseguran que el avión sale con completa seguridad. Por eso es que el sistema de calidad y seguridad es el pilar principal de nuestro modelo de negocio”, enfatizó.

Lea el artículo original en la edición 228 de Estrategia&Negocios. Más información sobre suscripciones aquí.

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