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Fecha de publicación: 2019-01-25

Claro, de compras en El Salvador ¿La segunda es la vencida?

Claro busca -de nuevo- crecer mediante adquisiciones en El Salvador. En 2011 la filial de América Móvil, propiedad de Carlos Slim, vio truncado su plan de comprar a Digicel, tras los condicionamientos que puso el regulador de competencia. Ahora insiste con un acuerdo con Telefónica que deberá pasar el examen de la Superintendencia de Competencia.

Por estrategiaynegocios.net

Telefónica es, después de Millicom, la segunda operadora de telecomunicaciones con más años de presencia en el mercado de El Salvador. El anuncio de un acuerdo de venta de su operación a Claro (filial de América Móvil) tiene el potencial de reconfigurar el mapa del sector de telecomunicaciones en una plaza dinámica que ha destacado por su pluralidad.

En El Salvador compiten Tigo (filial de Millicom), Claro, Movistar (Telefónica), Digicel y Red (propiedad de Intelfon, que ofrece el sistema integrado de radicomunicación y telefonía móvil). La mezcla de actores es un punto que ha marcado la diferencia con los mercados vecinos y que alimentó -en parte- una competencia en segmentos como el prepago que han hecho que el país tenga uno de los índices de penetración de telefonía móvil más altos del continente.

La multinacional española desembarcó en el territorio en 1998, tras la apertura del sector con la privatización de la extinta Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL).

Hasta ese año, ANTEL era la única compañía que prestaba servicios de telefonía fija, el servicio de internet estaba en pañales, en tanto Telemóvil (ahora Tigo) ya explotaba, de manera privada, el espacio radioeléctrico para ofrecer servicios de telefonía móvil.

La Ley de Privatización de ANTEL estableció la división de la empresa estatal en dos: una que se encargaría de operar el servicio alámbrico (CTE-ANTEL), y la otra, del servicio inalámbrico de telecomunicaciones (INTEL).

El 24 de julio de 1998, en una subasta pública fue vendida el 51% de las acciones de CTE-ANTEL a France Telecom por US$275 millones; quedando el resto de la acciones en manos del Gobierno (42.9%) y de los trabajadores y pensionados (6.1%).

La española Telefónica, por su parte, se convirtió en el socio mayoritario de INTEL, al comprar por US$41 millones el 51% de las acciones. Poco más de dos décadas después de ese hito, el mercado es distinto, tiene cuatro operadores que ya no solo ofrecen servicios de telefonía, sino que compiten en el segmento empresarial, internet y televisión de paga.

Se estima que en la actualidad hay 152 líneas móviles por cada 100 habitantes, datos que ubican a El Salvador como el tercer país en Latinoamérica con mayor número de líneas per cápita (1,5 por habitante), según establece un estudio de 5G Américas.

La llegada de un gigante

Uno de los movimientos más grandes del mercado de telecomunicaciones ocurrió en 2003 cuando América Móvil compró la operación de France Telecom, que se retiró como un plan de organización estratégica para enfocarse en su mercado doméstico. El cambio dio paso a la llegada de Claro, una de las marcas del magnate mexicano Carlos Slim. Una operación que se concretó con el pago de US$417 millones.

La compañía adquirió una infraestructura robusta y continuó diversificando su portafolio y protagoniza junto a Tigo la pelea por el dominio del mercado con una agresiva oferta en diferentes segmentos más allá de la telefonía móvil y fija.

En 2013, la firma de Slim anunció la compra la operación de Digicel en El Salvador, como parte de un acuerdo mayor que incluyó varios mercados en el Caribe. El acuerdo, sin embargo, no floreció debido a objeciones del regulador de competencia que determinó que para autorizar el acuerdo Claro debía ceder parte del espectro radioeléctrico que se le había asignado, además de recalcar el rol de Digicel como agente disruptivo en favor de la competencia y los consumidores.

Otra prueba de fuego para Competencia

La Superintendencia de Competencia de El Salvador informó hoy que aún no ha recibido ninguna solicitud de autorización de concentración por parte de América Móvil para la compra de Telefónica de El Salvador, pero enfatiza que su actuación en relación con este caso de concentración económica se fundamentará en los mandatos de la Ley de Competencia, mediante un análisis, técnico, jurídico y económico, con el único objetivo de proteger y garantizar la competencia.

"La Superintendencia de Competencia informará oportunamente a la población en general sobre el inicio y los avances del proceso en referencia, dentro de lo que la legislación le permite", dice la fuente.

Además de El Salvador, el acuerdo de América Móvil incluye la operación de Telefónica en Guatemala, mercados donde consolidará una importante cuota de mercado y que además tienen condiciones para crecer.

José Felipe Otero, director para América Latina y el Caribe de 5G Americas, explica que en materia de capacidad de expansión de redes, tanto Guatemala como El Salvador son dos de los mercados con menos espectro radioeléctrico asignado para servicios móviles, en particular con un potencial para crecer en redes LTE.

"En este sentido, aunque las redes de LTE continúan expandiendo su cobertura los usuarios estos dos países todavía no pueden recibir servicios más avanzados con esta tecnología, lo que llevaría a las conexiones desde el celular a superar los 300 Mbps como ya se ve en muchos mercados de la región", valora.

Otero destaca que independientemente de los actores presentes tanto en El Salvador como en Guatemala, el desarrollo de 5G se verá afectado si no se resuelve el atraso que existe en asignación de bandas bajas y se complementan estas con la asignación de bandas de espectro medias y altas. Sino sucede, dijo, se limitaría mucho la capacidad de las redes de los operadores móviles de poder soportar el incremento de líneas que supondría el Internet de las cosas como elemento esencial en la transformación digital de la economía.

Telefónica, el pionero con redes 4G/LTE en El Salvador

Movistar fue el primero en activar redes 4G/LTE en el país. La firma invirtió US$250 millones en el despigue inicial el cual se concretó en diciembre de 2016 y se convierte un hito para un mercado.

La nueva red se inició en el área conocida como Gran San Salvador, y poco a poco ha conectado a las principales ciudades del país, de acuerdo con un plan ejecutado por Telefónica Centroamérica.

De acuerdo con 5G Americas, el mercado salvadoreño cerró 2015 con 9,29 millones de líneas móviles activas (entre prepago y pospago), una cifra nada despreciable ya que era tres millones mayor que la estimación oficial de la población (6,29 millones de habitantes), pese a estos datos, El Salvador, -ese año- junto con Cuba, estaba a la cola en cuanto a la adopción de redes LTE.

Dada la alta penetración del servicio y el surgimiento de nuevos contenidos para móviles (TV por streaming, redes sociales, sistemas de entretenimiento de pago, aplicaciones, entre otros) los consumidores están empujando a los operadores para el desarrollo de redes más rápidas y estables.

"Esta inversión representa un gran reto para la compañía, pero un reto que decidimos afrontar y superar", dijo entonces Sergio Chueca, director de país de Movistar El Salvador. El reto al que se refiere es ser la primera de las operadores de telecomunicaciones móviles en activar una red móvil de alta velocidad, dijo el ejecutivo en ese momento.

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