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Fecha de publicación: 2019-01-09
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Opinión: Crisis en Guatemala: Jimmy Morales vs. la ONU

La confrontación entre el mandatario guatemalteco y la CICIG ha ido en una escalada cada vez más inverosímil. El gobierno de Jimmy Morales vuelve a la carga: al iniciar el año, arremete contra la ONU y además amenaza ahora con 'demandar' a la ONU, al Secretario General, Antonio Guterres y al Comisionado Iván Velásquez. Una lectura de la más reciente crisis política en Guatemala, en formato de tragicomedia.

Por Christian Calderon Cedillos, sociólogo guatemalteco

En la historia guatemalteca ha habido presidentes dictatoriales como Jorge Ubico o Manuel Estrada Cabrera, que han sido como diría Sergio Ramírez, “carne de novela” para el talento de escritores como Miguel Ángel Asturias o Rafael Arévalo Martínez.

También otros presidentes, quizá menos novelables –todavía- pero que bien llaman la atención por sus personalidades tragicómicas, atípicas o por lo menos anecdóticas en sus comportamientos.

En los años sesenta, el general Miguel Ydígoras Fuentes, ya anciano siendo presidente, para demostrar su energía y vitalidad cada mañana saltaba la cuerda frente a las cámaras de la televisión, vestido con calzones cortos y zapatos deportivos, mientras iniciaba la represión del gobierno contra sus opositores que inauguraba la guerra interna que padeció Guatemala.

Otro general, el gobernante de facto, Efraín Ríos Montt, acostumbraba todos los domingos por la noche sermonear a los guatemaltecos entre citas de la biblia y adoctrinamiento anticomunista en temáticas que abarcaban desde las relaciones de pareja hasta lecciones moralistas sobre cómo ser un buen ciudadano. Mientras, en las zonas indígenas, fuerzas estatales cometían violaciones a los derechos humanos que llegaron a niveles incruentos, por lo cual sería juzgado y declarado culpable treinta años después -en 2013-, por el delito de genocidio.

Entre los gobiernos de la época democrática, el presidente guatemalteco Jimmy Morales, en su confrontación contra la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), se asemeja cada vez más a los personajes de su show Moralejas, su programa de televisión. Hoy, sus acciones como gobernante recuerdan a sus sketches de comedia. Mientras, el país se hunde en una crisis constitucional y política, que amenaza ya en el ámbito diplomático.

La Canciller en Nueva York

Este lunes 7, la ministra de Relaciones Exteriores, Sandra Jovel, en una conferencia de prensa improvisada con traducción asistida al inglés, leyó un comunicado en la sede de Naciones Unidas, para informar la decisión unilateral del gobierno guatemalteco de “dar por terminado” (sic) el acuerdo entre el Estado de Guatemala y la ONU, por supuestas extralimitaciones de la CICIG, y “violaciones a los derechos de los guatemaltecos”. Entre las violaciones la funcionaria aludió vagamente a una “paliza” a un joven guatemalteco por parte de “personal de la Comisión” (sic), sin más datos, según la versión del gobierno.

A una pregunta en inglés de una periodista extranjera, del porqué de las acciones contra la Comisión mientras hay una investigación contra el partido oficial por financiamiento ilícito en su campaña, además de cancelar las visas a sus investigadores y hasta la fecha no permitir el ingreso del Jefe de la CICIG a Guatemala, la diplomática - luego de la respectiva traducción- sostuvo contradictoriamente que el gobierno guatemalteco no obstaculizará los procesos e investigaciones de CICIG y que el presidente Morales siempre ha colaborado en las investigaciones.

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Jovel omitió mencionar que un día antes, un investigador de CICIG fue retenido día y medio en el aeropuerto de Guatemala al negarle el tramite migratorio para ingresar al país, no obstante, que un amparo otorgado por el tribunal constitucional un mes antes, obliga al Ministerio de Relaciones Exteriores y al Instituto de Migración no limitar de ninguna forma el estatus migratorio del personal de la Comisión Internacional.

La situación obligó a la intervención del Ministerio Público quién declaro la ilegalidad de la medida y ordenó la detención de los responsables en flagrancia. Aunque el investigador fue liberado, el incidente se encuentra en investigación en los tribunales.

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Una conferencia de estado en cuatro sketches

Primer sketch. Ese mismo día por la tarde, el presidente Morales, acompañado de sus ministros e invitados especiales da inicio a una conferencia de prensa, repite los mismos argumentos que su canciller diera en Naciones Unidas e invita a la prensa nacional y extranjera a escuchar de viva voz a los afectados – o las víctimas de la CICIG según el mandatario- de los abusos e ilegalidades cometidas por la Comisión internacional, de acuerdo con la versión gubernamental.

Segundo sketch. Dos de los invitados – o víctimas- toman la palabra para dar testimonio, el ciudadano ruso Igor Bitkov y su esposa Irina, quienes se presentan como perseguidos por el presidente de Rusia Vladimir Putin y el gobierno de su país y acusan a la CICIG por seguir un caso contra ellos en Guatemala que reproduce la persecución política que supuestamente mantiene el gobierno ruso en su contra.

Irina toma la palabra y agradece al Presidente Morales la oportunidad para contar su caso. Morales agradece el testimonio, reproduce un video de un senador norteamericano a favor de los mencionados, y agrega conmovido que durante el proceso el hijo menor de los Bitkov fue separado injustamente de sus padres, otra abominación de la CICIG según Morales, mientras olvida mencionar los cientos de niños guatemaltecos y centroamericanos que son separados de sus familias en la frontera de México y Estados Unidos a diario. Tampoco menciona que dos niños guatemaltecos han muerto recientemente en esas condiciones. En ambos casos ni el presidente y ni su canciller convocaron a conferencias de prensa ni reproducieron videos.

En la conferencia se omite el dato que Bitkov fue acusado, sentenciado y declarado en dos ocasiones culpable por la justicia guatemalteca de comprar documentación falsa a una red de falsificadores vinculada a las autoridades de Migración de Guatemala, la participación de CICIG según revela la información del caso obedece a su apoyo al Ministerio Público de Guatemala en la investigación.

En la narrativa oficial en dos platos, el culpable de un delito se convierte en víctima y además sirve para ilustrar los supuestos nexos internacionales conspiratorios de CICIG con el gobierno ruso.

Tercer sketch. Hablan los demás invitados, da su testimonio el padre de Andrés Zimeri, el joven afectado en “la paliza” que mencionó la ministra Jovel en su declaración, el padre del joven cuenta que la agresión fue causada por guardaespaldas del Comisionado Velásquez en un partido de fútbol y que nunca fue investigado. Como prueba se presenta una foto del joven golpeado aparentemente el día de los hechos, luego un video, con problemas de audio donde aparece el Comisionado aduciendo que es un incidente “normal” donde según el gobierno se refiere al caso, aunque en el video no se menciona explícitamente. Otra prueba más de los abusos del Comisionado según la versión del gobierno.

Los otros testimonios de las supuestas víctimas, corresponden a los hijos de Carlos Vielman, el ex ministro de Gobernación acusado de ejecuciones extrajudiciales y juzgado y absuelto por un caso similar en España contra reos de una cárcel guatemalteca, quién ahora enfrenta otro proceso por más ejecuciones extrajudiciales, aunque sus familiares acusan a la Comisión y otra vez al Comisionado Velásquez de implicar injustamente a su padre. La acusación central parece centrarse en que en que la investigación se fundamentará en declaraciones de testigos protegidos que son al mismo tiempo reos condenados, lo cual descalifica el proceso según la versión gubernamental. También acá se presentó un audio como prueba en la conferencia del presidente.

El otro declarante en la conferencia de prensa fue el señor Valdez Paiz, involucrado y ya absuelto en la muerte del abogado Rodrigo Rosenberg, un caso ocurrido en 2009 cuando el Comisionado Iván Velásquez no estaba aún al frente CICIG y que el gobierno de turno calificó en su momento como emblemático de la efectividad del mandato de la Comisión.

En todo momento, la presentación gubernamental pretendió acompañarse de pruebas pero hubo desajustes en la presentación de los videos y audios, algunos como el caso de Vielmann circularon días antes en redes sociales. En cuanto a la supuesta agresión, aunque el incidente es confuso, de haber ocurrido su responsabilidad recaería indirectamente en Velásquez y directamente en su equipo de seguridad. Pero no tendría las implicaciones claras en el mandato de la Comisión, al extremo de ser una prueba para denunciar el Acuerdo de CICIG con Naciones Unidas como pretende el gobierno.

Sketch Final. Para cerrar, el presidente Morales reitero las amenazas de demandar (sic) a las Naciones Unidas, al Secretario General, al Comisionado Velásquez, al personal de CICIG y de apoyar a quienes denominó víctimas de la CICIG -incluido Bitkov-.
Morales finalizaría su presentación declamando estrofas del himno nacional en medio de aplausos y vítores de sus invitados y funcionarios que lo acompañaban. Aunque anunció una conferencia de prensa se retiró sin dar declaraciones a los periodistas.

Pulso entre instituciones

La confrontación entre el mandatario guatemalteco y la Comisión Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) ha ido en una escalada cada vez más inverosímil. Desde sus inicios en 2017 cuando declaró al Comisionado Iván Velásquez persona non grata fallidamente, hasta agosto del año pasado cuando prohibió ilegalmente su ingreso al país, luego de un viaje a la sede de Naciones Unidas para exigir –infructuosamente también- la destitución del funcionario internacional.

En todos estos episodios la Corte de Constitucionalidad guatemalteca ha dictaminado a favor del organismo internacional, obligando a Morales a suspender sus medidas. No obstante que cada incumplimiento a las resoluciones de las cortes es ilegal y constituye un delito grave de acuerdo con la legislación guatemalteca, el presidente y sus funcionarios sistemáticamente se han negado a acatarlas.

El gobernante guatemalteco ha puesto al país en un escenario extremo: desde un punto de vista jurídico su reiterada desobediencia a los fallos de las cortes lo colocan a él y a sus colaboradores más cercanos como responsables de delitos flagrantes contra el orden constitucional. Eso parecen indicar las múltiples denuncias interpuestas en su contra en los tribunales en las últimas horas y las que vendrán en los próximos días, que ya piden la destitución de su canciller, su ministro de Gobernación Enrique Degenhart y el antejuicio para su destitución como presidente.

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Cabe agregar que su última medida contra CICIG le abrió en su contra el frente diplomático, empezando por el Secretario General de Naciones Unidas que desconoció casi de inmediato la decisión unilateral del gobierno guatemalteco contra el Acuerdo que funda la Comisión. En la misma línea, han seguido declaraciones y advertencias de congresistas estadounidenses y otros actores internacionales. Los próximos días son determinantes en este sentido.

Otros protagonistas: Los aliados y los adversarios

Pero políticamente el escenario es más complejo, Morales tiene aún aliados fuertes, el primero, el Congreso con el que en términos políticos tiene más cercanía. En segundo lugar, la actual fiscal que hasta el momento ha mantenido una actitud ambigua hacia el gobierno, seguido de la televisión abierta y otros medios de comunicación tradicionales y grupos de choque extremistas. Aunque con un valladar importante, en un año electoral como el 2019 ¿hasta dónde se pueden poner en riesgo las elecciones generales?

Del lado de la oposición al Presidente, se encuentran diversos sectores de la sociedad civil, la misma Corte de Constitucionalidad, la Procuraduría de Derechos Humanos, la prensa independiente.

Pero en el balance, están dos actores clave, que hasta el momento se han mantenido expectantes: las elites económicas y la mayoría de la ciudadanía guatemalteca que podría salir nuevamente a las calles como ocurrió en 2015 y 2017.

Y finalmente, cabe advertir que si bien hasta el momento el gobierno ha destacado por sus bravuconadas más que por acciones, queda entonces abierta la puerta, para que opte por la opción autoritaria o que las fuerzas de la oposición nacionales y los intereses de la geopolítica impidan que este escenario se consolide.

O bien que de una mala comedia, ojalá, no se pase a la tragedia.

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