Claves Del Día
Fecha de publicación: 2018-12-06

EEUU alcanza 'el sueño' de la independencia energética

El logro conseguido la semana pasada pone presión a los miembros de la OPEP, que se reúne esta semana en Viena, que analiza reducir su producción.

Por Bloomberg

Estados Unidos se convirtió la semana pasada en exportador neto de petróleo, rompiendo así 75 años de dependencia a las exportaciones del extranjero con lo que marcó un importante, si bien también breve, paso hacia lo que el presidente Donald Trump ha calificado como ‘la independencia energética’ del país.

La transformación a un exportador neto es el dramático resultado de un alza sin precedentes en la producción petrolera estadounidense, con miles de pozos produciendo hasta 3.2 millones de barriles desde la región Permiana de Texas y Nuevo México hasta el Bakken en Dakota del Norte y la formación Marcellus en Pensilvania, de acuerdo con datos del Gobierno estadounidense.

La revolución del shale también ha transformado a buscadores de petróleo en auténticos millonarios y a Estados Unidos en el mayor productor mundial de petróleo, superando a Rusia y Arabia Saudita.

El poder e influencia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha disminuido, debilitando así a una de las fuerzas geopolíticas más importantes de la última mitad del siglo XX.

El grupo se reúne esta semana en Viena, en un encuentro en el que deberán tomar la difícil decisión de disminuir la producción de crudo para evitar que los precios sigan cayendo, arriesgándose así a perder más partes del mercado a favor de EU.

“Estamos convirtiéndonos en el poder energético dominante del mundo”, afirmó Michael Lynch, presidente del Centro de Investigación Estratégica Económica y Energética, “pero el cambio es gradual. No creo que vaya a darse una gran revolución, pero la OPEP tendrá que tener esto en cuenta cuando analicen la reducción de su producción”, agregó.

Estados Unidos exportó la semana pasada al extranjero casi 211 mil barriles al día de crudo y productos refinados como gasolina y diésel, comparado con las importaciones netas de 2 millones de barriles al día en promedio durante este año, y con el pico de 12 millones de barriles al día alcanzado en 2005, según la Administración de Información Energética de EU, (EIA, por sus siglas en inglés).

El organismo indicó que la Unión Americana había sido un importador neto de petróleo de acuerdo con datos semanales que datan de 1991 y con datos mensuales de 1973. Sin embargo, historiadores de la industria petrolera van incluso más atrás, al analizar datos anuales y estadísticas del Instituto Estadounidense del Petróleo que indicarían que EE.UU. había sido un importador neto de este producto desde 1949, cuando Harry Truman era presidente del país.

En teoría, este cambio de estatus implica que el país es ahora energéticamente independiente, logrando así una de las aspiraciones retóricas hechas por generaciones de políticos estadounidenses, desde Jimmy Carter hasta George W. Bush.

No obstante, en la realidad la Unión Americana sigue expuesta a los precios globales del petróleo, influidos por la vieja configuración geopolítica de Medio Oriente.

Si bien el balance neto dice que Estados Unidos está vendiendo más petróleo del que compra, las refinerías siguen adquiriendo millones de barriles de crudo y combustible al día.

“Trump está haciendo a Estados Unidos grande otra vez”, aseveró Joe McMonigle, analista petrolero en Hedgeye Risk Management y exmiembro del Departamento de Energía de EU. “Es el primer presidente en la historia moderna del país en conseguir la independencia energética, aunque haya durado solo una semana”, remarcó.

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