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Fecha de publicación: 2018-06-11
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Nicaragua: El 70% de la población demanda la renuncia de Ortega

Carlos Denton, Director de CID Gallup, asegura a E&N que una tercera parte de los sandinistas está de acuerdo también con la salida del poder del Presidente nicaragüense

Por: Roberto Fonseca L.-estrategiaynegocios.net

El 70% de la población nicaragüense, mayor de 16 años, está de acuerdo con la demanda del movimiento estudiantil y de otros sectores sociales, de que Daniel Ortega renuncie y abandone el poder junto a su esposa Rosario Murillo, Vicepresidenta de la República, por considerar que son los principales responsables de la matanza de más de 138 personas, desde el 18 de abril hasta el presente.

Al preguntar, “Cuánto de acuerdo está usted con la solicitud de los estudiantes para que renuncien las siguientes personas: Rosario Murillo, Daniel Ortega y Aminta Granera”?, la firma encuestadora revela que 72% está a favor de la salida de Murillo y el 69% apoya la dimisión de Ortega.

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A su vez, 68% está también a favor de la renuncia de Aminta Granera, Directora Nacional de la Policía Nacional, quien no ha aparecido públicamente desde el domingo 22 de abril, cuando el país registraba cuatro días de protestas cívicas y la cantidad de muertos ascendía entonces a cerca de 35 personas, mayoritariamente de Managua, Masaya y León.

“La mayoría absoluta en todos los casos, está de acuerdo en su renuncia a sus cargos. Esta posición es generalizada y el grupo minoritario que se opone, es básicamente sandinista”, refiere la firma encuestadora, con más de 40 años de realizar encuestas y sondeos de opinión en Nicaragua.

Al respecto, hay que anotar que quienes se oponen a la renuncia y salida de Rosario Murillo corresponde al 14% del universo encuestado, 17% apoya a Daniel Ortega y; 18% respalda a la permanencia de Aminta Granera en su cargo de Directora General de la Policía Nacional.

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El Estudio de Opinión Pública Nicaragua #90 se desarrolló del 3 al 14 de mayo, en todo el territorio nacional, a través de un muestro mixto (personal y telefónico), cubriendo 1.200 entrevistas. El margen de error corresponde a más o menos 2,83 puntos porcentuales y el nivel de confianza es 95%.

En entrevista con E&N, Carlos Denton, Director de CID Gallup, confirmó que entre el 70% de nicaragüenses que demanda la salida de Ortega, están también simpatizantes sandinistas.

“Hay una tercera parte, entre los simpatizantes sandinistas, que apoya la renuncia de Daniel (Ortega). Hay sandinistas que piensan que se debe ir, definitivo”, afirmó Denton.

El pasado 16 de mayo, durante la ceremonia de instalación del diálogo nacional, a la que acudió Daniel Ortega y Rosario Murillo, el mandatario intentó cultivar la empatía con la delegación estudiantil sentada en esa instancia, aduciendo que desde los 14 años él se incorporó a la lucha contra la dictadura somocista y que su hermano menor, Camilo Ortega Saavedra, murió en Masaya, durante la recta final de la lucha contra Somoza, luego de ser apresado y torturado por varias horas.

Sin embargo, en esa sesión histórica, Léster Alemán, uno de los representantes del movimiento estudiantil 19 de Abril, se levantó, le asaltó la palabra y lo increpó en transmisión en vivo de televisión.

“No estamos aquí para escuchar un discurso que por 12 años lo hemos escuchado… Esta no es una mesa de diálogo, es una mesa para negociar su salida y lo sabe muy bien porque el pueblo lo ha solicitado. Esas cuatro letras (FSLN) que le juraron a esta Patria que sería libre, y hoy vivimos como esclavos, hoy seguimos sometidos y marginados”, dijo el joven Alemán.

Apoyan a estudiantes; no confían en Ortega

Al evaluar la actuación de los estudiantes, a partir del 18 de abril, el 68% se mostró de acuerdo con su lucha cívica –“Mucho/Algo”- mientras 32% no la apoya (Poco/Nada).

En cambio, al evaluar la actuación de la Policía Nacional en la manera de enfrentar y resolver esta crisis política y social, sólo 22% de la población apoya y 78% la rechaza definitivamente.

“Los residentes en Managua y el resto del país, están apoyando las actuaciones de los estudiantes y los grupos que han estado frente a las manifestaciones en Managua y otros lugares en el ámbito nacional. Este porcentaje mayoritario es superior en los diferentes grupos de análisis: residencia, género, edad, educación, partido político preferido”, apunta la firma encuestadora.

Por otra parte, al valorar si la población confía en las promesas y los compromisos de Ortega –que se desprendan del diálogo nacional- el 69% de la población dijo que no confía en las promesas del mandatario nicaragüense, en una proporción de Nada/Ningua (57%) y Poco (17%). En cambio, 26% le otorga credibilidad (Mucha/Algo).

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Hacia el abismo

En enero de 2018, en otro Estudio de Opinión Pública de CID Gallup, el 71% de la población mostraba una opinión “Favorable” de Ortega, sin embargo, en Mayo 2018 esa opinión cambió 180 grados, al registrar 29% de opinión “Favorable” y 65% “Desfavorable”.

Por su parte Rosario Murillo, Vicepresidenta de la República, recoge 22% de opinión “Favorable” y 69% “Desfavorable”. En enero de este año registró 72% de opinión positiva.

En ese desgaste político, Ortega y Murillo arrastran también a Aminta Granera, Directora General de la Policía Nacional, quien en enero de este año marcaba 61% de opinión “Favorable”. Sin embargo, ésta se transformó en 25% “Favorable” y 57% “Desfavorable”.

“Daniel Ortega y Rosario Murillo, muestran un descenso más precipito en el periodo de tres meses en sus opiniones positivas, al igual que Aminta Granera”, refiere la encuestadora.

Instituciones sin credibilidad

Durante una década, el gran capital nicaragüense, representado por el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), impulsó con el gobierno el modelo de diálogo y consenso con el Gobierno de Ortega, que contribuyó a atraer inversión extranjera directa, a elevar las exportaciones anuales y a mostrar robustos niveles de crecimiento económico.

Este modelo, sin embargo, le ha acarreado un desgaste político al COSEP, ya que el nivel de confianza de los nicaragüenses es negativo (-28%), al restar la percepción positiva (30%) con la negativa (58%).

“La clases empresarial estaba completamente entregada a Ortega, como un pacto Faustino”, expresó Denton.

Un fenómeno similar registra el Ejército, institución que registra 27% de nivel de confianza positiva (Algo/Mucha), y 67% negativa (Nada/Ninguna/Poco).

“El Ejército, junto con la Iglesia Católica, siempre venía siendo una institución que se percibía por encima del bien y del mal, pero ya se manchó en esta coyuntura. Yo interpreto que se debe a que la población de su involucramiento o no”, dijo Denton.

Por su parte la Policía Nacional registra un nivel de confianza del 18% y de desconfianza del 78%. Muy similar son los resultados de las Alcaldías, que en su gran mayoría están en poder del Frente Sandinista y son obedientes a Ortega (21% confianza vs 75% desconfianza).

“La Policía Nacional cae mucho, pero nunca fue vista tan positivamente como el Ejército”, insistió Denton.

FSLN: pierde capital político

En mayo de 2017, en el Estudio de Opinión Pública No. 87 sobre Nicaragua, de CID Gallup, el 42% de la población señaló el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), la organización política que controla férreamente Ortega y Murillo, constituía su partido político favorito.

Sin embargo, un año después, en el último de Estudio de Opinión Pública de CID Gallup, esa cifra bajó al 31%, la que representa el piso histórico del Frente Sandinista en los comicios electorales hasta las elecciones de 2006, en las que ganó Ortega con apenas 38% de los votos totales válidos.

“Daniel (Ortega) regresó al poder con aquella canción de los Beatles –Dale a la paz una oportunidad/ Give peace a chance-, él abogaba porque le dieran una nueva oportunidad para gobernar, ya que en los años 80 intervino Estados Unidos en la guerra civil, sin embargo no era para quedarse eternamente”, afirmó Denton.

“Se estableció un régimen con los rasgos típicos de una dictadura, un partido político manejando todos los poderes del Estado. Creo que esos simpatizantes, más allá de su piso histórico, no compartían su ideología, sino que estaban recibiendo beneficios, subsidios, o tenían algún familiar de empleado en el Estado. Eran un matrimonio de conveniencia”, dijo Denton.

Hoy, que la ayuda venezolana se ha esfumado, junto a los subsidios al transporte público, a la energía y a un bono extra para empleados estatales como profesores, el piso histórico del sandinismo volvió a su lugar: el 30% de la población.

Al respecto, cabe señalar que la cooperación venezolana disminuyó de US$457 millones en 2008 a US$102.4 millones en 2017. El año de mayor flujo correspondió a 2012, cuando se registró una cooperación por el orden de los US$729.3 millones.

Ese año en que llegó la ayuda venezolana manos llenas, US$341.5 millones se invirtieron –según el Banco Central de Nicaragua- en proyectos socio-productivos (energía, viviendas populares, financiamiento a Pymes) y US$209.2 millones a proyectos sociales (subsidios, bonos, etc).

En 2017 en cambio, con la caída del precio internacional de petróleo y la propia crisis aguda de Venezuela, los montos para proyectos socio-productivos cayeron a US$26.2 millones y los de los proyectos sociales a US$4.7 millones.

“Daniel (Ortega) puede meter una ola de represión feroz para domar a su gente, pero eso no funciona porque para poder gobernar necesita la colaboración de la gente. No creo que pueda recuperar su capital político, pero es una opinión personal. Hay sandinistas que hablan de un sandinismo, sin Daniel Ortega”, concluyó Denton.

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