Claves Del Día
Fecha de publicación: 2018-05-19
Ricardo Rivera
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Maribel Lieberman: La chocolatier más exquisita

Con chocolates que son verdaderas piezas de arte, la hondureña que fundó MarieBelle conquista los paladares desde Nueva York hasta Japón.

Por Velia Jaramillo, eyn.net

Maribel Lieberman tenía 17 años cuando, procedente de Honduras llegó a vivir a Nueva York. La explosión de culturas en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo la fascinó. “Me enamoré de la ciudad y me sentí en casa”, cuenta.

La joven había llegado a Nueva York para estudiar en la prestigiosa Escuela de Diseño Parsons. Al terminar sus estudios y comenzar a trabajar, “me di cuenta de que realmente no estaba feliz en el mundo de la moda”, recuerda. Fue entonces cuando comenzó a experimentar en la cocina, mezclando ingredientes exóticos. Descubierta su pasión por la gastronomía, se preparó para ser chef, y abrió un negocio de comidas.

Así nació en 1995 Maribel’s Gourmet Cuisine, una empresa de catering que Maribel comenzó desde la cocina de su casa. Al año estaba operando desde una cocina comercial. Brindaba los servicios de un catering elegante, con cenas cuya oferta incluía desde comida hasta decoración y servicio. En cinco años consolidó una selecta clientela entre la cual destacan nombres y firmas como el ex presidente Bill Clinton, el diplomático y editor Richard Holbrook, y las marcas Christian Dior, Chanel y Bulgari.

En el año 2000, Maribel decidió expandir su empresa abriendo una tienda de dulces. “En un primer momento no había pensado en concentrarme en chocolates sino en varios tipos de dulces y al mismo tiempo mercadear mi negocio de eventos. Con lo que no contaba es con que los chocolates se robarían el show”.

Había nacido la leyenda chocolatera centroamericana. La emprendedora introdujo a su negocio la marca MarieBelle. Innovó sus chocolates con un empaque lujoso y sabores exóticos que muy pronto conquistaron los paladares neoyorkinos. El auge fue tal que en el año 2002 Maribel dejó su negocio de eventos para concentrarse en los chocolates. Muy pronto llegaría otro de los grandes hitos de su carrera: en 2002, los Chocolates MarieBelle fueron incluidos en la lista de los productos favoritos de la famosa conductora de televisión Oprah Winfrey.
Maribel recuerda que la Editora en Jefe del programa llegó a la chocolatería. “Después volvió y me dijo “a Oprah le encantó tu chocolate caliente, lo está considerando para la televisión, tienes que estar lista”. Le respondí, “tengo 10 mil latitas justo para Navidad. Después del programa, las 10 mil latitas se me vendieron en dos semanas. ¡No tenía chocolate para Navidad!”.
Esa mención impulsó a su compañía al próximo nivel, y la llevó a abrir una fábrica de chocolates más grande en Greenpoint Brooklyn, New York.

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ARTE HECHO CHOCOLATE



Los productos MarieBelle son mucho más que chocolates de sabor exquisito. Desde el nacimiento de su marca, Lieberman se propuso crear una experiencia. No solo conquistaría el paladar, sino los sentidos.
La hondureña aprovechó sus conocimientos de gastronomía y diseño para crear un producto de sabores deliciosos y presentación espectacular. Las creaciones de MarieBelle son fiel reflejo de la filosofía de su creadora. “Para disfrutar las cosas que se nos ofrecen en la vida hay que parar y oler las rosas. Cuando uno abre la caja de chocolates MarieBelle lo primero que ve es la presentación, el diseño, el arte que le pongo a los chocolates y cuando lo paladea, ya lo ha saboreado antes mentalmente”, describe.

Lieberman cuenta que desde que abrió su primera chocolatería en 2002 en Soho, Nueva York la gente decía que sus creaciones parecían chocolate-sushi. “Descubrí que además de los sabores, era importante la presentación de mis chocolates, porque la comida no solo es para el estómago, tiene que entrar visualmente. Si vienes a mis tiendas, hay música que te relaja, una decoración especial, trato de tocar todos los sentidos”, compartió la creadora.

En el tema del sabor, Maribel potencia los ingredientes naturales. “Crecí en el campo, disfrutando la comida fresca, cortábamos tomates de la planta. Por eso el sabor de MarieBelle apuesta a lo natural”.
¿Cuántos de esos ingredientes naturales y de esa pasión por lo natural incorpora en sus procesos? Muchos. “Si voy hacer una barra de chocolate sin azúcar, pero no quiero endulzantes artificiales, entonces elijo una fruta dulce como fresas, arándanos y ahí ya hice una barra que sabe a fresa y no se siente amarga, con chocolate y antioxidantes. Es mi manera de innovar”.

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El otro ingrediente detrás de la seducción de MarieBelle son los empaques. “Vienen de mi creación, de mi visión, porque realmente soy una artista, miro el chocolate como un medio de hacer arte”.
Maribel comparte que en su día a día “Voy a la fábrica todos los días, siempre estoy envuelta en el desarrollo de recetas, empaque, investigación de mercado, ajustando siempre la visión de la marca, sin descuidar extender mis conocimientos y experiencias a otros”.

LA CONQUISTA DE JAPÓN

En septiembre de 2012 se cumplió otro gran hito para MarieBelle: Su incursión en el mercado japonés, con la apertura de su primera tienda en Kioto, Japón.
Actualmente la hondureña maneja cuatro tiendas en ese exigente mercado. “En el mercado japonés aman el producto, lo aman de verdad, son clientes leales. Cuando llegué a Japón (en abril de 2012), a la primera tienda que abrimos, y vi una fila de japoneses en la caja dije Wow!

Para Maribel, el japonés ha sido un mercado que le ha dado grandes aprendizajes. “Los japoneses son clientes muy demandantes. Las mejores compañías de chocolate del mundo están en Japón. Compito con todos franceses que saben que no fui a Le Cordon Bleu, y estoy en la cancha de ellos. Cuando me preguntan ¿A qué escuela fuiste en Francia? les respondo: “yo vengo de la tierra del cacao”.

VUELTA A SUS RAÍCES HONDUREÑAS

Otro momento clave en la carrera de Maribel fue el nacimiento de su proyecto “De Finca a Chocolate” en 2015, una asociación establecida con mujeres agricultoras en Honduras para comprarles el cacao.
La empresaria compraba su materia prima en África, pero cuando se enteró de la esclavitud a la que sometían a la mano de obra africana los productores de cacao “me impactó tanto la historia que decidí comprar en Sudamérica”. Hasta que descubrió una fundación en su país que capacita agricultores. “Les propuse sembrar cacao fino, cuyo precio estaba subiendo y los convencí”, recuerda.
Con esa alianza establecida en 2015, avanzaba rumbo a su sueño de “hacer mi propio chocolate, pude comprar equipo para procesar el cacao. Trabajamos con muchas pequeñas agricultoras ”.
¿Cómo ha sido su experiencia trabajando con mujeres hondureñas? “Muchas no conocían el sabor del chocolate, entonces comencé preparándolo para ellas. Lo empezaron a saborear y se fue despertando su pasión por el chocolate”, compartió.

Al proceso en el que está produciendo su chocolate desde la materia prima, Maribel le llama del “farm to bar”. En la finca de su familia había grandes árboles de cacao, y volver a ese territorio de su niñez para enamorar a productoras hondureñas con su chocolate, empoderarlas y convertirlas en productoras de cacao a las que compra directamente, es un sueño cumplido.

Esa alianza permite a Maribel asegurar ingredientes de primera, provenientes de su tierra. Producir su propio chocolate desde la granja hasta la barra “Me brinda un mejor sabor, un producto más genuino y un mercadeo más completo. Estoy cuidando el proceso desde que se corta la mazorca hasta que se fermenta el cacao y se secan los granos”, destaca. Los granos de cacao se tuestan y se prensan en las instalaciones de MarieBelle en Brooklyn, Nueva York.

El próximo paso, espera Maribel, será instalar una fábrica de procesamiento y elaboración de productos de cacao en Honduras para “en vez de traer el cacao a Nueva York, procesarlo en Honduras”. También en 2015, Maribel Lieberman se convirtió en una de las Embajadoras de la Marca País Honduras.
Y es que Lieberman no se queda en Nueva York, en Japón, en el glamour de las grandes ciudades sino que conecta con su país. “Es muy necesario, porque mis triunfos han venido de que siempre he reconocido quién soy yo y de dónde vengo. En un principio, cuando empecé a decir que yo era de Jutiquile, Olancho, en Honduras mucha gente no sabía que era Jutiquile, es realmente una aldea muy pequeña. Pero ese era mi background y ahí tuve una niñez feliz. Tuve suerte de tener eso. Eso me hace más natural, una persona más completa”

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