Claves Del Día
Fecha de publicación: 2018-05-18
Venezuela acude a las urnas este 20 de mayo para elegir a un nuevo presidente, en un proceso duramente cuestionado por la comunidad internacional donde no participa la oposición. Esta es la boleta oficial de la votación donde prevalece la opción del presidente Nicolás Maduro, quien va por la reelección.
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Daniel Zovatto: 'En Venezuela el voto no será libre y las elecciones serán una farsa'

El director para América Latina y el Caribe de IDEA Internacional analiza las opciones de Venezuela de cara a unos cuestionados comicios electorales en los que Nicolás Maduro podría obtener su reelección.

Por estrategiaynegocios.net

Este domingo, el país con las mayores reservas –probadas- de petróleo en el mundo va de nuevo a las urnas, en un proceso duramente cuestionado donde Nicolás Maduro se perfila como ganador, pese a la dura crisis que vive el país.

Los dos principales desafíos para Venezuela son estabilizar la economía y controlar la hiperinflación, objetivos que por ahora se ven extremadamente difíciles de alcanzar. Según Datanálisis, el 66% de los venezolanos considera que Maduro no tiene ni un buen plan, ni un buen equipo para gobernar el país, y otro 66% opina que de ganar Maduro la situación empeorará.

Daniel Zovatto, director para América Latina y el Caribe de IDEA Internacional, considera que el futuro de Venezuela con la reelección consecutiva del heredero del chavismo solo puede empeorar, a la vez que augura se intensificará la presión internacional.

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¿Qué tan creíbles -y legítimas- son las elecciones presidenciales venezolanas de este 20 de mayo?

Desde la perspectiva de los principios de la integridad electoral y los estándares internacionales estamos en presencia de una elección plagada de irregularidades, ilegítima, que carece de las garantías mínimas necesarias para ser considerada una elección democrática y, por ende, es incapaz de producir legitimidad de origen.

¿Cuán libre será el voto en estas circunstancias?

Maduro sabe que en un proceso electoral libre perdería con toda seguridad. El rechazo a su figura es altísimo (superior al 80% según la mayoría de las encuestas). Por eso recurre a numerosos mecanismos de clientelismo para atraer a los electores, a cambio de ciertos beneficios económicos. Ello, unido a la utilización del carnet de la patria, los CLAD (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) y la saturación de su figura en el tarjetón electoral (que figura 10 veces en la boleta electoral) forman parte de los numerosos chantajes y presiones que el oficialismo utiliza para intentar manipular, con premios y castigos, la voluntad de los electores a su favor. En estas circunstancias el voto no será libre y las elecciones serán una farsa.

¿Por qué se justifica hablar de “farsa electoral”?

Las razones son múltiples. En primer lugar, la elección fue convocada por el Consejo Nacional Electoral (CNE) a solicitud de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente y la fecha fue fijada por el CNE con absoluta discrecionalidad. Por otra parte, las autoridades electorales no son independientes y gozan de muy baja credibilidad. Existe en Venezuela un claro ventajismo oficialista y hay serias limitaciones a la libertad de expresión. Por último, no hay una oposición auténtica, ya que la mayoría de los partidos de oposición fueron cancelados y sus líderes están inhabilitados, presos o debieron huir del país.

¿Qué opina de ExClé, la nueva firma que sustituye a Smartmatic?

Después del vergonzoso incidente durante las pasadas elecciones para elegir a la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, en agosto 2017, la empresa Smartmatic denunció al CNE de manipular los datos de más de un millón de electores. En ese momento la autoridad electoral quedó expuesta y debió buscar una nueva empresa: ExClé. Esta firma es cercana al gobierno, goza de poquísima credibilidad y no ofrece ninguna garantía de imparcialidad.

¿La decisión de los principales partidos de la oposición de no participar, resta credibilidad y legitimidad a las elecciones?

Totalmente. Esta opinión es también compartida, en el ámbito interno, por un porcentaje muy importante de la ciudadanía, de la Iglesia Católica venezolana y de la mayoría de los grupos de la sociedad civil. En el plano internacional, es la posición asumida por la OEA, la UE, EEUU y el Grupo de Lima, que el pasado 14 de mayo (junto a los EEUU y España) emitió un ultimátum al régimen autoritario de Maduro, solicitándole suspender las elecciones de este domingo y advirtiéndole sobre las duras sanciones que vendrán si las elecciones se llevan a cabo.

¿La participación de candidatos como el expastor evangélico Javier Bertucci y el exchavista Henri Falcón no legitiman el proceso?

No. La participación de estos candidatos no alcanza para darle credibilidad y legitimidad a esta farsa electoral. Maduro seguramente intentará utilizarlos para aparentar que las elecciones han sido democráticas pero éste será, no tengo ninguna duda, un intento estéril.

¿Por qué los organismos internacionales de reconocido prestigio en materia de observación electoral decidieron no enviar sus misiones?

En el 2007, el CNE eliminó la observación electoral internacional y la reemplazó por la del acompañante electoral; figura que carece de competencia real para hacer una auténtica observación. Ello, sumado a lo irregular de estas elecciones, determina que ninguna organización de prestigio (ONU, UE, OEA, Carter Center) estará presente en las elecciones de este 20 de mayo. Ante este tropiezo, y con el objetivo de intentar legitimar esta farsa electoral, el CNE decidió invitar a determinados “expertos electorales” y organismos como el CEELA (Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica) un ente cercano al chavismo, sobre el cual existen serias dudas acerca de su imparcialidad y con bajos niveles de credibilidad.

¿El triunfo de Maduro está garantizado o podría haber una sorpresa?

La mayoría de los analistas dan como un hecho que Maduro será reelecto, si bien varias encuestas (entre ellas Datanálisis) contemplan la posibilidad, difícil por cierto pero no imposible, de que Henri Falcón pueda dar una sorpresa. En todos los escenarios de esta encuesta, Falcón aparece por delante de Maduro. Pero como bien advierte el mismo presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, en estas elecciones “las encuestas no sirven (…), porque éstas no son unas elecciones competitivas, habrá alta abstención y los votantes tienen miedo de expresar supreferencia”. Además hay que tener en cuenta el estado psicológico en que los venezolanos van a estas elecciones. De acuerdo a la última encuesta de Datanálisis, la tristeza con 48.2% es el sentimiento dominante entre los venezolanos, seguida de la frustración con 32%, la preocupación con 30%, la rabia con 26%, la angustia con 22%, el miedo con 16% y el nerviosismo con 10%. Según León, estos datos evidencian “un pais deprimido, completamente cabizbajo frente a su situación (…), en el que el 90 por ciento son sentimientos desmovilizadores, negativos y pasivos”.

Este es un dato muy importante a tener en cuenta, ya que para que tenga lugar una sorpresa, Falcón deberá derrotar al abstencionismo atrayendo no sólo el voto de los antichavistas sino también el de los chavistas que están desencantados con Maduro. Por ello, el nivel de participación electoral constituye un factor importante a tener en cuenta en esta elección. Mientras más gente vote más aumenta la posibilidad de que Falcón se alze con un triunfo, y más difícil se le hace al régimen, en asocio con el CNE, perpetrar un fraude.

Empero, mi impresión es que Maduro -pese a su baja credibilidad, al elevado descontento ciudadano que existe sobre su gobierno, y al alto deseo de cambio de un sector mayoritario de la población-, será reelecto gracias a una combinación de ventajismo oficialista, clientelismo político, el peso de la maquinaria chavista y las numerosas irregularidades antes mencionadas.

Este domingo en la noche sabremos si Falcón estuvo en lo correcto –al apostar de que sí era posible derrotar al régimen autoritario de Maduro en las urnas pese a las irregularidades y debilidades del proceso electoral- o si por el contrario, la razón la tuvieron los grupos mas duros de oposición, quienes decidieron abstenerse de participar aduciendo que en esta farsa electoral era imposible derrotar al chavismo.

¿Cuáles serían los escenarios más probables?

Si el resultado de estas elecciones pareciera estar bastante definido, existe en cambio mucha incertidumbre sobre el futuro. Los posibles escenarios de corto y mediano plazo guardan relación directa, por un lado, con el margen de la victoria que Maduro obtenga respecto de los otros candidatos y, por el otro, si los resultados son aceptados por los candidatos derrotados o si por el contrario habrá fuertes reclamos post electorales. Además de las variables ateriores, considero imprtante poner foco en las siguientes cuatro variables adicionales:

1- Cómo evolucionará el régimen autoritario de Maduro;

2- Qué capacidad tendrá la oposición para reorganizarse rápidamente luego de la fragmentación sufrida en diversos bloques y los serios desencuentros que hubo entre ellos durante los últimos meses;

3- Cómo evolucionará la aguda crisis económica y qué impacto tendrá la misma sobre la población y la dinámica política; y

4- Cuál será el papel de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente y su relación con la Asamblea Nacional, considerando que esta última es la única institución que actualmente está bajo el control de la oposición.

¿Y qué cree que pasará a partir del 21 de mayo?

Estas elecciones no van ayudar a resolver ninguno de los graves problemas que padece Venezuela. Me temo, por el contario, van a agravar la crisis en todas sus dimensiones (política, económica y humanitaria) y a profundizar el aislamiento internacional del régimen.

A partir del lunes 21 de mayo, la crisis venezolana entra en una nueva etapa, cualitativamente diferente a la anterior. Maduro, aún ganando, será, para amplios sectores de la sociedad venezolana y de la comunidad internacional, un presidente carente de toda legitimidad democrática de origen.

Veo asimismo muy complejo este nuevo período presidencial de Maduro, y pese a la gravedad de la situación no anticipo cambios positivos ni en el frente político, ni en el económico ni en el humanitario. La crisis económica va a empeorar. El 95% de las divisas que ingresan al país dependen del petróleo, cuya producción ha caído a 1,4 millones de barriles diarios, menos de la mitad de los 3.2 millones de barriles diarios que Venezuela producía en 2013.

La hiperinflación (la cual según el FMI será en 2018 superior al 13.000%) continuará su espiral ascendente. Lo mismo ocurrirá con los de por sí muy altos niveles de pobreza y de desabastecimiento (de alimentos y medicinas), todo lo cual profundizará la crisis humanitaria y aumentará aún más la salida de venezolanos; diáspora que está a punto de generar una muy seria crisis regional.

Maduro ha anunciado que después de estas elecciones llamará a un diálogo para poner en marcha un gobierno de unidad nacional. ¿Cuál es su opinión?

El tiempo de los diálogos se agotó. Lo que hace falta es poner en marcha un proceso auténtico de negociación entre el gobierno y la oposición, con objetivos claros, fechas precisas, garantías efectivas y acompañamiento internacional. Yo no veo a Maduro realmente comprometido con una negociación de este tipo. Anticipo, por el contrario, un endurecimiento del carácter autoritario y represivo de su régimen en coordinación con la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, sobre todo si gana por un amplio margen.

¿Es posible que ocurra un golpe militar?

Posible pero me parece poco probable en este momento. El apoyo militar es clave para la sobrevivencia del régimen. El papel de los militares es cada vez mayor en el gobierno de Maduro. En los últimos meses más de 60 oficiales de diferentes rangos han sido detenidos bajo acusaciones de estar conspirando contra el gobierno. Obviamente, en la medida en que la situación económica continúe deteriorándose, la crisis humanitaria se agrave, el malestar de la población y la tension política vayan en aumento, y los espacios para encontrar una salida negociada, pacífica y electoral sigan cerrados, no hay que descartar, que en algún momento se pueda producir una intervención militar lo cual generaría, dependiendo del desenlace que la misma tenga, diversos escenarios, que van desde abrir paso a una transición democrática, provocar una guerra civil, o bien llevar a una profundización del régimen autoritario.

¿Cómo ve el papel de la comunidad internacional para después del 20 de mayo? ¿Es suficiente la presión internacional para forzar una transición pacífica y democrática?

La presión internacional no solo va a continuar sino que se va a intensificar. Así lo advirtieron el Grupo de Lima, mas EE.UU. y España en su ultimátum del pasado 14 de mayo.

Para el grueso de la comunidad internacional, a partir de este lunes 21 de mayo, el gobierno de Maduro carecerá de toda legitimidad democrática. Por ello, con seguridad veremos un endurecimiento de las sanciones. Pero, para que estas sean efectivas y cumplan con sus objetivos, es importante que las mismas, al mismo tiempo que tengan el mayor impacto negativo posible en contra del régimen, provoquen el menor sufrimiento a la población. Es preciso entonces que sean muy bien diseñadas, que exista una mayor coordinación entre el Grupo de Lima, EEUU y la UE, y, que además de su carácter punitivo tengan la capacidad de generar, simultáneamente, en el oficialismo, incentivos dirigidos a lograr una salida negociada, pacífica y democrática de la crisis.

Igualmente importante sería buscar una aproximación constructiva con China, país que ha invertido mucho en Venezuela y tiene interés de asegurar sus inversiones en el mediano y largo plazo. Tarea nada fácil por cierto.

La cuestión clave a dilucidar es si esta mayor presión internacional, sin un correlato interno, es suficiente para forzar una salida democrática de la crisis. Mi opinión es que no. Mientras no exista dentro de Venezuela una oposición fuerte y unida, con objetivos y una estrategia consensuada, con capacidad de presionar al régimen simultáneamente en la calle, en el plano electoral y en el ámbito internacional, y dotada de la suficiente flexibilidad para estar abierta a una negociación con el gobierno dirigida a bajar los costos de salida del poder de parte de éstos, me temo que la crisis seguirá agravándose y la salida continuará demorándose. Esta sigue siendo la gran asignatura pendiente en Venezuela.

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